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Política monetaria »

El BCE apoyará la deuda periférica y prepara una nueva herramienta anticrisis

La autoridad monetaria se reúne de urgencia ante la subida de las primas de riesgo.

Acuerda aplicar flexibilidad al reinvertir los vencimientos de deuda y acelera el diseño del mecanismo para poner coto a los diferenciales

Christine Lagarde, presidenta del BCE. AFP

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo celebró una reunión no programada este miércoles por la mañana para discutir la reciente presión en los mercados de bonos, especialmente de Italia y España. Las perspectivas de subida de tipos y el final de las compras de deuda han ampliado de forma dramática los diferenciales entre los bonos de los países de la eurozona: la prima de riesgo española ha pasado de 87 puntos a mediados de abril a un máximo de 125 ayer martes, y la italiana, significativamente más presionada, de 160 a rozar los 250.

En el comunicado difundido al término del encuentro, el Consejo de Gobierno ha anunciado que ha dado mandato a los comités de la institución para acelerar el diseño de un nuevo vehículo con el que combatir la fragmentación financiera en la zona euro. Es decir, un nuevo programa que contenga la escalada de las primas de riesgo. Por ahora, recurrirá a la reinversión de los vencimientos del programa extraordinario antipandemia (PEPP), según estaba ya previsto. Una alternativa con muchas limitaciones para afrontar de forma efectiva momentos de estrés en el mercado y ante lo que el BCE se ha visto forzado a diseñar una nueva herramienta.

El BCE se hace cargo de las tensiones surgidas estos días en la deuda en un escueto comunicado, una declaración de intenciones que en todo caso va más allá de la ambigüedad mostrada por Christine Lagarde en la reunión del pasado jueves, cuando se anunció una primera subida de tipos en julio de 25 puntos básicos.

Solo la noticia en el inicio de la mañana de que el BCE se reunía con carácter de urgencia relajó con intensidad las primas de riesgo. La italiana llegó a ceder 30 puntos básicos y la española, otros 15. Pero su reacción al comunicado ha sido la de retomar las subidas, aunque con contención, dejando a la mitad los recortes previos a la decisión del BCE.

El economista jefe de Pictet, Frederick Ducrozet, asegura que " el mensaje principal es que el Consejo de Gobierno se está tomando esto en serio. La gran decepción de la semana pasada fue que aparentemente ni siquiera discutieron mucho la fragmentación." "La reinversión del programa PEPP se puede ajustar de forma flexible en el tiempo, en la categoría de activos y en jurisdicciones [es decir, países]", señaló el BCE en su comunicado tras la reunión del consejo de gobierno.

Según explica Nadia Gharbi, economista para Europa de Pictet WM, “las reinversiones del programa PEPP ascenderán a 200.000 millones los próximos doce meses y habrá 225.000 millones en reembolsos de deuda del programa convencional PSPP. Pero solo una parte puede llegar a reorientarse a compra de deuda periférica, especialmente italiana”.

A lo largo de estas semanas el BCE ya había señalado en varias ocasiones su compromiso para prevenir una fragmentación de los mercados de deuda que evite la correcta transmisión de su política monetaria, pero se había mostrado reticente a dar detalles al respecto. En la última reunión del consejo de gobierno la presidenta Christine Lagarde reafirmó este compromiso, y ayer Isabel Schnabel, alemana y miembro del comité ejecutivo, insistió en la idea.

La convocatoria llega en la misma jornada en la que la Reserva Federal de Estados Unidos tiene programada una reunión en la que podría subir los tipos 75 puntos básicos, la mayor alza desde los años 90. "Obviamente hay miedo de que una Fed más agresiva pueda empujar los activos de riesgo a una espiral bajista; el BCE necesita tener preparada una red de seguridad", indica el analista de Bloomberg Lorcan Roche Kelly.

Hasta ahora, el BCE ha rechazado expresamente dar detalles sobre un eventual nuevo instrumento para aplacar dicha fragmentación o sobre los umbrales que le llevarían a intervenir. Al contrario, ha optado por advertencias preventivas que hasta hoy no han disuadido al mercado de castigar a la deuda española y, en particular, italiana. Fuentes de Reuters señalan que una mayoría del consejo del banco no ve necesidad de anunciar nuevas herramientas en el día de hoy. No obstante, el hecho de convocar una reunión de emergencia supone mostrar al mercado que la preocupación por los diferenciales ha subido de grado.

Goldman Sachs ha advertía esta semana que el bono italiano ya cotiza al nivel en el que el ratio de deuda sobre PIB puede entrar en una senda de aumento si no se recurre a ajustes fiscales significativos. La deuda italiana ya supone el 150% del PIB del país, un porcentaje que en el caso de España es del 117,7%. Para Goldman Sachs, la deuda soberana española o portuguesa cotizan aún a niveles relativamente más confortables, pero la italiana ya ha alcanzado zona de peligro.

La fragmentación financiera ya castigó a la periferia europea en la crisis de 2010 a 2012: la subida de las primas de riesgo encareció los costes de financiación para los tesoros de España, Italia, Grecia, Portugal o Irlanda, y por extensión encareció los costes de financiación de empresas y, en particular, bancos, provocando una suerte de eurozona a dos velocidades. Entonces la situación terminó con el rescate de varios países, entre ellos España (donde se limitó a la banca) y, finalmente, con la intervención de Mario Draghi, entonces presidente del BCE y hoy primer ministro italiano, que aseguró que haría todo lo necesario para preservar el euro, y diseñó una herramienta de compras masivas de deuda para comprimir los diferenciales.