Reunión

Lagarde cede a la presión de la inflación y empieza a tantear el alza de tipos

Advierte de que hay más riesgos inflacionistas en el corto plazo de los previstos y sugiere que en marzo podría acelerar la reducción de compras de deuda

"No seremos complacientes ni apresurados respecto a los tipos, seremos graduales en todo lo que hagamos", afirma

El BCE ha renunciado hoy a mover ficha ante el alza persistente de la inflación con que ha comenzado el año y que ya ha llevado a los inversores a esperar una ligera subida de tipos en la zona euro ya a finales de 2022. Pero ha dado la sorpresa y ha modificado el tono sobre la subida de los precios, que está superando las previsiones en el inicio de año, según ha reconocido Christine Lagarde, que no ha sido tan tajante como en otras ocasiones a la hora de descartar un alza de tipos este año y que ha afirmado que "la situación ha cambiado". De hecho, el BCE ya abre la puerta a elevar los tipos en 2022, una medida que podría debatir en la reunión de marzo.

Por el momento no ha modificado su hoja de ruta en la reunión del Consejo de Gobierno celebrada hoy en Fráncfort, justo al día siguiente de que se conociera que los precios en la zona euro han subido en enero a un ritmo nuevamente sin precedentes, del 5,1% en tasa interanual, principalmente a causa del encarecimiento de la energía.

Pero el mensaje lanzado por Christine Lagarde en la rueda de prensa ha sido claro. Ha avivado la expectativa de alzas de tipos en la zona euro y el mercado ha comenzado a vislumbrar un alza de tipos de 20 puntos básicos en septiembre, provocando una rápida subida en las rentabilidades de los bonos soberanos y en las cotizaciones de los bancos. "La situación ha cambiado, es un hecho", ha afirmado Lagarde, que ha explicado que se está dando un shock en los precios de la energía en la zona euro que no estaba previsto y que tiene mucho que ver con las tensiones geopolíticas y con la dependencia energética de la zona euro. Ha apuntado que respecto al análisis realizado en diciembre, "hay más riesgos al alza en la inflación en el corto plazo".

Lagarde ha explicado que el alza de la energía está suponiendo más de la mitad del aumento de la inflación en enero, que se traslada al precio de otros componentes como la alimentación o el transporte. Y ha advertido que el BCE vigila muy de cerca las alzas salariales, en una economía que se aproxima a la plena actividad y en la que continúa descendiendo el desempleo. Ha avanzado que las reuniones del BCE de marzo y junio serán "especialmente importantes" para establecer un veredicto sobre la inflación y para determinar si se cumplen plenamente los criterios por los que el BCE puede abordar una subida de tipos. "Estamos preparados para ajustar todos nuestros instrumentos de política monetaria", ha señalado Lagarde. Esta vez no para inyectar más estímulos sino para retirarlos.

En esta ocasión, ha rechazado la coletilla de discursos anteriores en los que aseguraba que el alza de tipos en este año era "muy improbable". Ha dibujado de hecho un nuevo escenario en el que podría acelerarse la reducción de las compras netas de deuda hasta su completa desaparición,  como paso previo y necesario para abordar una posible subida de tipos. "No hablamos de inmediatez", ha precisado Lagarde. "No seremos complacientes ni apresurados respecto a los tipos, seremos graduales en todo lo que hagamos" , ha avanzado. Fuentes del BCE citadas por Bloomberg afirman que el final de las compras netas de deuda podría llegar ya en el tercer trimestre de este año.

Las subidas de precios han impulsado hoy al Banco de Inglaterra a elevar de nuevo el precio del dinero, al 0,5%, y está acelerando el ritmo de retirada de estímulos de la Reserva Federal, de la que se espera una primera subida de tipos en marzo y nuevas alzas durante el resto del año.

Lagarde anunció en diciembre una reducción de las compras de deuda para este año, a la vista de la consolidación de la recuperación de la economía y también de las presiones inflacionistas. El BCE insistió entonces en prever que los precios se relajarán a lo largo del año, en paralelo a la mejoría de los problemas de suministro, una tesis que hoy ha mantenido Lagarde pero con menos contundencia y advirtiendo del riesgo inflacionista que suponen los elevados precios de la energía en el arranque del año. La previsión lanzada por el BCE en diciembre es que el IPC sea del 1,8% en la zona euro en 2023 y 2024, después de alcanzar un pico del 3,2% este año. 

El BCE se ha dado hoy margen para seguir observando la evolución de los precios. Será en marzo cuando llegue el momento de revisar las previsiones macroeconómicas de IPC y PIB y el momento en que podrían elevarse las estimaciones de subida de precios y en que el BCE podría anunciar un cambio de ritmo en su retirada de estímulos monetarios, de acuerdo al mensaje sugerido hoy por Lagarde.

En marzo también concluirán las compras de activos del programa extraordinario PEPP activado con la pandemia, al que seguirán a continuación compras netas mensuales por 40.000 millones de euros en el segundo trimestre dentro del programa convencional (APP, previo a la pandemia), de 30.000 millones en el tercer trimestre y de 20.000 millones a partir de octubre, de acuerdo con la hoja de ruta avanzada en diciembre. Un repliegue que el BCE podría decidir acelerar en su próxima cita de marzo. 

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