El sector servicios lidera la desaceleración del crecimiento económico a causa de la ómicron

La actividad avanza en diciembre al ritmo más lento desde abril

El panorama es calcado al que vive la eurozona, donde el índice de PMI cae a mínimos de nueve meses

Ciudadanos en terrazas.
Ciudadanos en terrazas. Ep

La llegada de la variante ómicron y la nueva explosión de contagios han impactado de lleno en la actividad del sector servicios en España, que se ralentizó de forma notable en diciembre. El índice de Gerentes de Compra (PMI) retrocedió en el último mes de 2021 hasta los 55,8 puntos, frente a los 59,8 de noviembre. No se registraba un ritmo tan lento de expansión desde abril, cuando fue de 54,6 puntos, si bien entonces la cifra se sintió como una buena noticia, pues reflejaba la mayor subida desde finales de 2019.

En esta ocasión la sexta ola del coronavirus ha sacudido la confianza de los consumidores y la demanda, disparando las cancelaciones en ocio y restauración, y ocasionando que el sector haya liderado la desaceleración del crecimiento económico en España a finales de año. Así lo señala el informe publicado este miércoles por la empresa IHS Markit.

Aunque el sector sigue estando muy por encima de la temida marca de 50, que separa el crecimiento de la contracción, es innegable que la aparición de la variante ómicron está causando estragos. De hecho, las 350 empresas del sector que fueron entrevistadas, indicaron una creciente preocupación entre el público por la virulencia del virus y su velocidad de transmisión.

La explosión de contagios y la persistencia de la escasez de oferta ha hecho que tanto la hostelería como la restauración revivan por momentos sus peores pesadillas. De ahí que su confianza en diciembre cayera hasta mínimos de once meses. Los pronósticos no son catastróficos, los empresarios nacionales del sector siguen creyendo que el crecimiento persistirá gracias al consumo de los hogares y el lanzamiento de nuevos productos. No obstante, el director del área de Economía de IHS Markit, Paul Smith, ha advertido sobre el surgimiento de “nuevas incertidumbres” para 2022, en un sector clave para la economía española.

Tanto el sector manufacturero como el de servicios experimentaron un crecimiento más lento en los nuevos pedidos recibidos, que crecieron a su nivel más bajo desde abril. La contratación de personal también se dio a una tasa más lenta, aunque encadenó el noveno mes consecutivo de crecimiento. Las empresas indicaron que el aumento de la demanda de mano de obra provocó cierta presión al alza en los salarios a finales de año, un factor que junto a otros -como el encarecimiento de la electricidad, la energía, el combustible, el transporte y algunas materias primas- impulsó un "incremento importante de los costes operativos" que las empresas trasladaron a los clientes a través de una subida en sus tarifas.

La desaceleración de los servicios repercutió en el ritmo de expansión del sector privado en España, que igualmente se frenó hasta su peor lectura en ocho meses. Así lo refleja el índice compuesto de gestores de compra, que bajó de los 58,3 puntos en noviembre a los 55,4 en diciembre.

El panorama es calcado al que vive la eurozona. El índice PMI compuesto de IHS Markit revela una caída no vista en nueve meses en la región como consecuencia del repunte de la pandemia y la reintroducción de restricciones, así como por las presiones inflacionistas. El índice disminuyó de 55,4 puntos registrados en noviembre a 53,3 en diciembre, indicando el ritmo más lento de expansión de la producción manufacturera y de la actividad del sector servicios en su conjunto desde marzo pasado.

Se rompe así la “breve aceleración” registrada en noviembre y se reanuda la tendencia de ralentización económica en un momento de gran incertidumbre por la sexta ola de la pandemia. Su efecto ha sido doble en el sector servicios, reduciendo los incrementos tanto en la actividad como en los nuevos pedidos. Mientras tanto, el crecimiento de la producción manufacturera se mantuvo moderado a causa de los cuellos de botella. En ambos casos se observa una caída en el índice; servicios pasa a los 53,1 puntos frente a los 55,9 de noviembre y las manufacturas retroceden cuatro décimas para situarse en los 58 puntos.

La eurozona en conjunto no fue la única que notó una desaceleración a finales de 2021. Irlanda, Francia, España e Italia fueron algunos de los países que también registraron ritmos más lentos de crecimiento, mientras que el nivel de actividad comercial en Alemania se mantuvo prácticamente estancado al cierre del año.

Esta coyuntura mermó la tasa de crecimiento del empleo, ocasionando que fuera la más débil desde mayo, aunque aún muy por encima de su promedio histórico. Según IHS Markit, “el aumento de la dotación de personal respondió a las crecientes demandas en las empresas y la consiguiente presión que se ha ejercido en las capacidades”. Por su parte, las presiones inflacionistas siguieron ejerciendo presión. De hecho, los costes de los insumos aumentaron a las segundas tasas más altas, solo superadas por las observadas en noviembre.

A pesar de este panorama, la encuesta de diciembre mostró una ligera mejora en el optimismo empresarial. Aunque el informe advierte de que “los riesgos para la economía son mayores” a medida que incrementan las restricciones para frenar la ola de contagios provocada por la variante ómicron.

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