‘Smartphones’ y coches eléctricos, el cambio de paradigma

Los vehículos eléctricos que construirá Xiaomi muestran que ha sabido entender mejor al nuevo consumidor digital

Cambiemos de paradigma por un momento. Pensemos en los fabricantes de smartphones como los nuevos competidores de la industria automotriz, pasando a diseñar y fabricar toda una nueva generación de coches eléctricos, consolidándose como una alternativa al modelo de movilidad eléctrica que está impulsando la transición energética. En este proceso de inversión de funciones, la industria automotriz pasaría a diseñar y fabricar teléfonos inteligentes, incorporando funcionalidades vanguardistas con asistentes de inteligencia artificial que permitieran controlar el ecosistema tecnológico con el que interactúa el smartphone, además de disponer de aplicaciones de realidad aumentada, trasladando los objetos del ámbito virtual al mundo real.

En un entorno de innovación disruptiva en auge y en constante evolución, cualquiera de los dos modelos resultantes daría respuesta a las ambiciones de ambas industrias por seguir siendo pioneras en la incorporación de las nuevas tecnologías en sus procesos productivos, afrontando el reto que propone la revolución tecnológica. Sin embargo, que el paradigma pueda cambiarse depende más de cuál de los dos modelos haya sabido interpretar mejor el perfil de una nueva generación de consumidor digital. Y eso es lo que ha hecho Xiaomi con el anuncio de que construirá su primera fábrica de vehículos eléctricos en Pekín, con una capacidad de producción anual de 150.000 unidades.

Con este cambio de paradigma, tras años de integrar las funcionalidades de las comunicaciones móviles y las prestaciones de los smartphones en el equipamiento de los coches, la industria del automóvil enfrenta la competencia de una firma que en diez años se ha convertido en el tercer mayor fabricante de smartphones del mundo, y es pionera en hacer accesible las funcionalidades que aportan las nuevas tecnologías a los consumidores digitales.

En pleno despliegue de las conexiones 5G, se amplía el abanico de innovación que permitirán las nuevas redes, prestaciones que no solamente integrará Xiaomi en las próximas generaciones de dispositivos móviles, sino que replicará en un modelo genuino y disruptivo de fabricación de coches eléctricos, más digitalizados.

De nuevo se repite el juego de dos. La rivalidad tecnológica entre EE UU y China también se impone en este cambio de ciclo que están propiciando los acuerdos anunciados entre las más importantes firmas tecnológicas y las de automoción para colaborar en la fabricación conjunta de coches. En la balanza de la innovación se sitúa el modelo Designed in China frente a la propuesta tecnológica de Silicon Valley. Titanes chinos como Huawei y Baidu –uno de los pioneros en apostar por la conducción autónoma–, como representantes del emblema innovador de China, frente a Apple, el único fabricante de smartphones de EE UU entre las diez firmas más grandes del mundo. Una generación de nuevos competidores que amenazan la hegemonía de Tesla, pionera en coches eléctricos.

El proyecto de Xiaomi es un paso más en la revolución disruptiva, un cambio de paradigma. Formar parte de un ecosistema tecnológicamente avanzado como el que ha conseguido desplegar China, formado mayoritariamente por nativos digitales, ha permitido a Xiaomi forjar experiencias y hábitos digitales entre los consumidores chinos, una generación que está sentando las bases de las tendencias tecnológicas globales. El éxito de TikTok es un claro ejemplo de este proceso de asimilación global de las costumbres digitales que proyectan los consumidores chinos, mientras las tendencias en innovación cada vez surgen menos de algún garaje de la Bahía de San Francisco.

La conectividad 5G será parte de ese cambio de ciclo, y de paradigma, que supone replicar el vínculo emocional digital de los adeptos de dispositivos Xiaomi al entorno de movilidad sostenible. Las características inherentes a la nueva generación de telefonía móvil serán parte de la fortaleza de este cambio de paradigma, orientado a satisfacer las demandas tecnológicas de una población china que considera obsoleta la tecnología 4G.

Sin distinción entre dispositivo móvil o medio de movilidad, el nuevo modelo aboga por hacer del uso de la tecnología el vehículo común a todo lo que nos conecte con un ecosistema digital, interactuando desde el habitáculo del coche con la versatilidad tecnológica que han logrado desarrollar hasta el momento los fabricantes de smartphones en un espacio comparativamente mucho menor.

La solución de movilidad digital de Xiaomi estará rodando por las carreteras en 2024, y todo apunta a que será el tiempo que resta del antiguo paradigma.

Águeda Parra Pérez es analista del entorno geopolítico y tecnológico de China, autora de ‘China, las rutas de poder’