Parag Agrawal, el informático que debe reiniciar Twitter

Tras cuatro años como jefe de tecnología, pasa a gobernar la firma, que busca desatascar su modelo mientras sufre el escrutinio regulatorio

Parag Agrawal, nuevo consejero delegado de Twitter.
Parag Agrawal, nuevo consejero delegado de Twitter.

Los indios son muchos, y dominan las matemáticas y la tecnología en general. Era cuestión de tiempo que ocuparan los puestos de poder de las grandes empresas del sector. Google, Microsoft, y ahora Twitter. Parag Agrawal (Ajmer, 1984) es desde hace casi dos semanas el nuevo jefe de la red social del pajarito azul, después de que el fundador, Jack Dorsey, optara por dar un paso a un lado con efecto inmediato.

Dorsey había recibido críticas del hedge fund Elliott, uno de los principales accionistas, que lo acusaba de repartir su tiempo con su otra empresa, la exitosa fintech Square. Ahora Agrawal tiene las manos libres para decidir con más rapidez que su predecesor, que tiende a tomarse las cosas con mucha calma. El nuevo CEO recibirá un sueldo fijo anual de 1 millón de dólares, así como una compensación en acciones por valor de 12,5 millones en cuatro años. Dorsey ganaba 1,4 millones al año.

Agrawal nació en Ajmer, en el estado indio de Rajastán, y luego se trasladó a Bombay. Su padre era un alto funcionario del Departamento de Energía Atómica y su madre, maestra. Estudió en la Escuela Central de Energía Atómica, creada específicamente para los hijos de los trabajadores de la entidad pública. Obtuvo la 77ª posición en la selectividad tecnológica del país y se licenció en Ciencias e Ingeniería Informática en el Instituto Tecnológico Indio de Bombay en 2005. Entretanto, ganó una medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Física de 2001.

Se mudó a EE UU para doctorarse en Ciencias Informáticas en la Universidad Stanford (California). Destacaba en matemáticas y en teoría de computación. Trabajó durante breves periodos en los departamentos de investigación de Microsoft, Yahoo y AT&T antes de incorporarse a Twit­ter como ingeniero de software en 2011, sin haber terminado su tesis, titulada Incorporación de incertidumbre en la gestión e integración de datos.

Al principio se dedicó a personalizar la publicidad. Dorsey, que había sido despedido como CEO en 2008, regresó para estabilizar la empresa en 2015, y en 2017 nombró a Agrawal jefe de tecnología. Desde ese puesto ha dirigido el proyecto de red social descentralizada Bluesky. En el New York Times observadores del sector describen a Agrawal como “sucesor espiritual” de Dorsey: ambos son tranquilos, educados, profundamente técnicos. Y en el caso del nuevo jefe, poco conocido. Sundar Pichai o Satya Nadella eran más famosos que Agrawal antes de llegar a CEO de Google y Microsoft.

Vida personal

Está casado con Vineeta Agrawal, especialista en la base genética de enfermedades comunes, y graduada en Biofísica por Stanford, titulada en Medicina por Harvard y está doctorada por MIT. Es profesora clínica de atención primaria en Stanford, además de socia general de Andreessen Horowitz, una empresa de capital riesgo. Dirige las inversiones en firmas de biología, incluidas las terapéuticas, de diagnóstico y de salud digital. Está además en el consejo de BioHat Biosciences, y perteneció al grupo Google Ventures Life Sciences, centrado en biotecnológicas orientadas a datos.

Tienen un hijo de tres años, Ansh, que significa, según su padre: “Una parte de, una parte de nuestra familia, nuestra comunidad”. Parag propuso matrimonio a Vineeta en Wagner Cove, un visitado enclave de Central Park, en Nueva York (y publicó la foto del acontecimiento en Twitter, claro). Se casaron en 2016, en el resort Amber Vilas, de Jaipur (India). Viven en San Francisco.

Polémicas

Aunque para algunos temas Twitter es bastante restrictivo en cuanto a libertad de expresión (por ejemplo, expulsó a Donald Trump nada más perder la presidencia de EE UU), para otros es más permisivo. Así, acoge las opiniones de los talibanes de Afganistán, verbigracia. Agrawal cree que la cuestión no es tanto qué se publica y qué no, sino cómo diseñar los algoritmos para dirigir a los usuarios hacia los contenidos y los debates “sanos”.

Tras su nombramiento, ha recibido críticas por un tuit de 2010 en el que decía (comillas incluidas): “Si no van a distinguir entre musulmanes y extremistas, ¿por qué debería yo distinguir entre personas blancas y racistas?” Él afirmó en su momento estar citando al humorista Aasif Mandvi, del programa The Daily Show, presentado entonces por Jon Stewart.

Al día siguiente del nombramiento de Agrawal, Twitter lanzó una nueva política de contenidos, prohibiendo compartir imágenes o vídeos de personas particulares sin su consentimiento. La firma está atascada entre el escrutinio regulatorio y la búsqueda de nuevos modelos de negocio. Ha comprado la apli de podcasts Breaker e imitado a la red social de conversación de voz Clubhouse, a la vez que prueba sistemas prémium para que los tuiteros paguen por contenidos extra.

Twitter solo cotiza a niveles de su OPV, allá por 2013: 37.000 millones de dólares. Vale 20 veces su ebitda, frente a las 25 de PayPal o las 96 de Square. Es posible, según Jennifer Saba, analista de Reuters, una absorción por parte de la propia Square, PayPal (que ya ha intentado adquirir Pinterest) o Salesforce, que ya se lo planteó hace años, al igual que Disney. Se trataría de crear una superapp, con red social, pago móvil y mensajería, a imagen de la china WeChat. De hecho, Twitter está poniendo en marcha una plataforma de compras en colaboración con Walmart.

Agrawal (@parag) solo ha publicado 3.000 tuits en 13 años, frente a los 28.000 de Dorsey (@jack). Ahora podrá demostrar si ese silencio relativo le ha dejado tiempo para entender mejor la empresa.

Las cifras

En el tercer trimestre, Twitter tuvo un promedio de usuarios diarios activos monetizables de 211 millones, mientras que en métricas comparables, Facebook tuvo 1.900 millones y Snap, 306 millones.

En lo que va de año, Twitter ha perdido un 14,8% en Bolsa, frente al 23% de subida de Meta.