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Draghi, el emperador

Es difícil encontrar dentro de Europa una figura tan de consenso como la de Draghi

Draghi, el emperador

Días atrás salió publicado una noticia sobre la posibilidad de que el presidente de la República Italiana, el democristiano Sergio Mattarella no se presentara al segundo mandato, cuando expire el actual, en febrero del año que viene.

La posibilidad es muy cierta y solo quedaría dar las gracias al presidente actual, pues ha sido una figura clave en el siempre difícil entramado político social italiano y todo en un tiempo, desde 2015 hasta hoy, especialmente convulso.

Dicho esto, al mismo tiempo, los mercados empezaron a especular con la figura de Mr. Draghi, actual primer ministro italiano, para el puesto que dejase vacante el Señor Mattarella.

Es difícil encontrar dentro de Europa una figura tan de consenso como la que aglutina Mr. Draghi, en febrero de este año tomo posesión como primer ministro italiano, tras haber trabajado con éxito en diferentes esferas económicas mundiales, con especial relevancia tanto en el Banco Mundial como en Goldman Sachs y muy destacadamente en el Banco Central Europeo con su famosa frase: “The ECB is ready to do whatever it takes to preserve the euro, and believe me it will be enough” (una de las acciones más contundentes en la historia económica de Europa, hasta la pasada actuación coordinada de los Bancos centrales en plena pandemia del coronavirus) ¡ y tanto que lo fue!.

La figura de Draghi ha llevado a Italia a ser una economía con un crecimiento de los más robustos en 2021 (tras un 2020 muy marcada por el COVID pero mejor que países como el nuestro por ejemplo) y con mejores perspectivas para 2022, según diferentes casas de análisis u organismos internacionales como la propia comisión europea.

Todo esto sin dejar de ver los datos de endeudamiento de la economía italiana (de las mayores de Europa y que se hacen notar en la cotización del bono italiano a cualquier plazo) que suponen un reto aún mayor para Italia y para Mr. Draghi, pero que está haciendo frente a ellos con determinación y valentía. No en vano, pasa por ser una de las economías -al contrario que España- que tiene una apuesta más que decidida por las reformas, en un entorno político muy fragmentado y difícil de lidiar). Reformas que sin duda Italia lleva necesitando varios lustros pero, que tal como expuso Mr. Draghi, aliviará la carga fiscal: es el momento de dar, no de pedir, todo ello con un 90% de aprobación por parte del Parlamento Italiano.

La comisión europea y los mercados creen en el buen hacer de Draghi, no en vano es una de las personas más respetadas a nivel mundial por su buen hacer y esto, junto con los números que van mostrando y sus ideas a implementar, nos hace ser optimistas para seguir tomando posiciones en deuda italiana en las carteras de inversión, en detrimento de bonos de otros países cuyos números y políticas dejan mucho que desear.

Es cierto que el horizonte al que nos enfrentamos será más duro en términos de financiación para todos los emisores, pero aún a pesar de ello, creemos que el BCE seguirá apoyando con diferentes actuaciones y programas (el coste medio de su deuda ha caído en los últimos 7 años cerca de 160 puntos básicos) y en 2022 bajo los programas de compras del BCE, incluso si estos son menores (por ejemplo 20 bn por mes), el mercado podría absorber sin gran dificultad lo que el BCE dejase de comprar (unos 40bn de emisión neta, que está por debajo de lo que se compraba en 2019).

Al final las palabras se las lleva el viento, es simple pero real, los hechos y la trayectoria pública de cada dirigente ayudan o no, a que los inversores seamos más proclives por unas inversiones en detrimento de otras.

Envidia sana, la que se ve desde España en la figura de Mr. Draghi en Italia, que acaso ¿pueda llevarle a ser nombrado por su trayectoria y su valía como el próximo Presidente de la República? Mr. Draghi o deberíamos llamarle Draghi el Emperador?.

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