Energía

Marruecos pide la reversión del tubo de Magreb para recibir el gas argelino desde España

El conflicto con Argelia dejará a Marruecos sin gas el 31 de octubre, fecha en que termina también la concesión de Naturgy como operador

Estación gasoducto Magreb Europa.
Estación gasoducto Magreb Europa.

Casualidades envenenadas. A la fuerte escalada de los precios europeos del gas natural y la consiguiente inflación de los precios eléctricos, industriales y de las materias primas se suma ahora, en el caso de España, la decisión de Argelia de eliminar el fluido de gas por el gasoducto de Magreb-Europa que recorre territorio marroquí y llega a Tarifa, en las costas de Cádiz, con una capacidad de 11 bcm (mil millones de metros cúbicos) de gas.

A raíz de la ruptura de relaciones diplomáticas con Marruecos el pasado 24 de agosto, el ministro de Energía argelino, Mohamed Arkab, dejó caer que no renovaría los contratos de suministro del gas que pasa por dicha infraestructura, firmados con Naturgy y, en menor medida, con la portuguesa Galp, y que caducan el 31 de octubre. Al mismo tiempo, la compañía que preside Francisco Reynés tiene desde hace 25 años un contrato con Marruecos para la operación y el mantenimiento del gasoducto en suelo marroquí (algo más de 500 kilómetros) a través de Metragaz, que vence ese mismo día y cuya renovación lleva intentando negociar sin éxito desde hace más de dos años.

El cierre de la llave de paso de Magreb por el conflicto político entre ambos países (con las fronteras aérea y terrestre cerradas) tendría tres víctimas: España, Portugal y, en mayor medida, la propia Marruecos. Argelia no quiere que su decisión sea vista como un acto hostil contra España y le ha prometido compensar el volumen que puede perder por esta decisión política barcos de gas natural licuado (GNL). Además, a finales de año funcionará ya la nueva capacidad del gasoducto Medgaz de 8 a 10 bcm, que viene directamente desde Argelia a Almería, tras una inversión realizada en los últimos años de 73 millones de euros.

Ante el temor a quedarse sin suministro (según el contrato con Naturgy, Marruecos recibe en forma de peaje un 7% del combustible que pasa por su territorio) el Gobierno marroquí ha pedido al español que aborde un viejo proyecto: el de hacer reversible el tubo para poder recibir gas desde España. De esta manera, Marruecos pasaría de exportar gas a la Península a importarlo (y ambas cosas). Este contraflujo de gas, que en España abordaría el gestor del sistema gasístico, Enagás, es posible técnicamente y está articulado en la regulación. Requeriría de una inversión del gestor cuyo montante dependería del volumen a transportar y la fijación de un peaje. Fuentes del sector descartan que el Gobierno vaya a aceptar la petición y menos aún a pocas semanas de un invierno que se avecina muy complicado.

Otras fuentes señalan que, aunque el Ejecutivo de Pedro Sánchez alberga algunas dudas, pues quiere evitar cualquier tipo de tensión con Marruecos, el temor a que a la escalada de precios del gas natural se le sumen también problemas de suministro este invierno, hace inviable la petición del Gobierno alauí. Aunque Naturgy y Galp se han cubierto las espaldas adquiriendo más capacidad del Medgaz (el consumo de Portugal no llega a 1 bcm), el mercado del gas español se puede resentir con la medida.

Es improbable que los 2 bcm de nueva capacidad de este gasoducto y los barcos prometidos por Argelia vayan a garantizar el suministro. Además, el GNL, cuya demanda mundial va en aumento, resultará más caro: este gas hay que licuarlo en el país de origen y regasificarlo en España para meterlo por los tubos.

Mes clave

Octubre es un mes clave en un conflicto geopolítico que, no obstante, podría resolverse en el último minuto. Lo que resulta imposible es que Marruecos pueda organizar un concurso para renovar la concesión de la operación y mantenimiento de su tramo de gasoducto.

En Naturgy consideran que el Gobierno marroquí ha perdido dos años, los que hace que puso encima de la mesa dicha renovación, y que va a tener que resolver el problema en plena crisis energética. En este tiempo, ha flirteado con otras compañías, fundamentalmente con gestores de redes europeos, como Fluxys, Snam o la propia Enagás. Algunas fuentes opinan que el flirteo ha sido mutuo.

Con todo, el quid de la cuestión son los contratos de gas con Argelia (de nada sirve un tubo vacío) y en este punto Naturgy se considera bien posicionada, dada las buenas relaciones que mantiene con el coloso energético argelino Sonatrach, que tiene un 5% de su capital.

La energética española, que perderá 6 bcm de la capacidad de Magreb-Europa, se cubrió las espaldas con la compra hace dos años de un 49% de Medgaz, participación que pasó a compartir posteriormente con el fondo de inversión Blackstone.

La falta de combustible tendría otra víctima colateral, Endesa. Esta compañía explota la única central de ciclo combinado de Marruecos, el de Tahaddart, de 390 MW de capacidad y está ubicado en la costa Atlántica cerca de Tánger, que supone el 15 de la demanda eléctrica de un país que carece de regasificadoras. La eléctrica tiene un 20% de esta central, que comparte con Siemens y el operador marroquí ONE. Otro ciclo afectado es el de Ain Béni Matar, cerca de la frontera con Argelia

 

Medgaz evitó la servidumbre de paso por Marruecos

El primer gran gasoducto que enlazó Argelia con España, el denominado Magreb-Europa, entró en funcionamiento en noviembre de 1996. La infraestructura de más de 1.000 kilómetros desde el Sahara, transcurre en la mitad de su longitud por territorio marroquí, por lo que no se ha librado de la enemistad histórica entre los dos países norteafricanos.

De hecho, con el segundo gran tubo submarino, el de Medgaz, con una capacidad de 8 bcm, que viene directamente a España, Argelia evitó la servidumbre de paso que tiene Magreb. Una situación que se podría equiparar a lo que ocurre con el gasoducto de Rusia por Ucrania, que Vladimir Putin pretende prácticamente inutilizar y sustituir con el nuevo tubo que va directamente a Alemania, el Nord Stram II.

Magreb-Europa ste fue un proyecto de la antigua Gas Natural, de hecho, el tramo marroquí aún se le conoce por el nombre del presidente de la compañía, a la sazón, Pere Durán Farrell. Para su construcción y ejecución, el proyecto se dividió en cuatro tramos, gestionados por Sonatrach (tramo argelino), EMPL y Metragaz (Marruecos), Transgas (Portugal) y Enagás (España), entonces propiedad de Gas Natural.

Si nada lo impide, la relación entre la compañía española y el gasoducto que propició en los años 90 está a punto de concluir. Dos años infructuosos de negociaciones con Marruecos para revisar el contrato están a punto de concluir sin éxito. Bien es cierto que Naturgy pedía cambios en el contrato y estos no han salido a la luz.

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