El mar Menor, un ecosistema al límite pero salvable

La laguna ha perdido su capacidad de recuperación

Los científicos ven posible su mejoría si se atajan los vertidos

Manifestación, en La Manga (Murcia), en defensa del mar Menor a raíz del desastre ecológico acaecido este verano. rn
Manifestación, en La Manga (Murcia), en defensa del mar Menor a raíz del desastre ecológico acaecido este verano.

La entrada incesante de fertilizantes procedentes de la agricultura intensiva y otras actividades humanas en el entorno ribereño es la causa principal del último episodio de mortandad masiva de especies acuáticas en el mar Menor, y muestra que el ecosistema de la laguna ha perdido su capacidad de autorregulación. Es la conclusión del reciente informe del Instituto Español de Oceanografía (IEO), elaborado a petición del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).

No obstante, los autores del estudio, aunque compleja, ven factible su recuperación, “siempre que se ataje el problema de los vertidos y se preserven características esenciales como la salinidad, que se vería afectada por la apertura de golas o canales de comunicación con el mar Mediterráneo”.

La Confederación Hidrográfica del Segura contabiliza 8.500 hectáreas regadas ilegalmente

Juan Manuel Ruiz, investigador del IEO-CSIC que ha participado en la elaboración del informe, está convencido de que el mar Menor no es un enfermo terminal y que no hay que tratarlo como tal, sino con medidas para que remita la enfermedad, “que sabemos cuál es y dónde está. Hay que actuar ahí y, en un tiempo que no podemos determinar, años o décadas, podremos tener algo parecido a lo que era antes”.

El catedrático de Ecología de la Universidad de Murcia y portavoz del Comité Científico del mar Menor, creado por el Gobierno regional en 2016, Ángel Pérez Ruzafa, también reconoce que el problema más acuciante de la laguna es la eutrofización, es decir, la entrada de nutrientes. Pero añade: “El sistema tiene una gran capacidad de respuesta. Ha aguantado casi tres décadas, desde los años noventa, cuando cambió el régimen agrícola, hasta 2016, cuando se rompió el equilibrio del ecosistema. Sin embargo, posteriormente, las restricciones de los vertidos en 2016-2017 le permitieron recuperarse en 2018”. El problema es que esas medidas, que se levantaron tras la mejora de las condiciones eran solo prohibiciones sin infraestructura que las consolidara, lamenta.

Greenpeace pide que se sustituyan los cultivos de regadío por secano

No existe unanimidad en cuanto a las posibles soluciones. Pérez Ruzafa cree que, a corto plazo, hay que solucionar la falta de oxígeno en las aguas de la laguna y, a medio plazo, bajar el nivel freático. Greenpeace, por su parte, reclama que en la franja próxima al litoral se sustituyan los cultivos de regadío por secano y por vegetación natural autóctona que filtre los arrastres de las escorrentías extraordinarias. Por ello, señala que la opción trasvase cero es una parte importante de la solución y, además, del río Tajo.

Otro modelo agrícola

El Miteco, tras conocer el informe del IEO, es partidario de priorizar medidas para reducir el uso de fertilizantes agrícolas en el entorno del Campo de Cartagena para evitar que acaben en las aguas del mar Menor, antes de la puesta en marcha de las infraestructuras para canalizar esos vertidos, contempladas en el Plan Vertido Cero, elaborado por el departamento de Teresa Ribera.

Desde Ecologistas en Acción de la Región de Murcia, su portavoz, Pedro Luengo, considera que es recuperable si se aplican las soluciones adecuadas, no ocurrencias. Y apunta que el coste de la regeneración será alto (aún sin cuantificar), porque habrá que aplicar más medidas, más generales y más costosas que si se hubiera actuado hace 10 o 20 años.

“Las medidas basadas en la naturaleza se están imponiendo en Europa, debido a que tienen muy buena ratio coste/eficacia frente a las soluciones basadas en obra civil, de cemento; tienen menor gasto de mantenimiento, más durabilidad y menos riesgos de fallos”, apunta. Y dice que si no se produce un cambio de modelo agrícola, “no hay solución posible”.

Para ANSE (Asociación de Naturalistas del Sureste) y WWF, las disposiciones anunciadas por el Gobierno murciano durante la última crisis (profundización de la gola de Marchamalo, aplicación de medidas de oxigenación de la laguna...) “llegan tarde para paliar la mortalidad de la fauna, además de resultar inútiles y causar graves impactos ambientales añadidos a los ya sufridos por el mar Menor, según un amplio consenso científico”. Por tanto, piden un plan de reconversión agrícola del Campo de Cartagena.

La Confederación Hidrográfica del Segura cifra en unas 8.500 hectáreas la superficie regada de manera ilegal.

En defensa de la laguna salada

Persona jurídica. El deterioro del mar Menor ha movilizado a asociaciones y ciudadanos para exigir medidas inmediatas. Por ejemplo, la plataforma que promueve la personalidad jurídica del mar Menor, a través de una iniciativa legislativa popular (ILP), ha puesto en marcha la recogida de firmas para que la laguna salada sea considerada persona jurídica y cuente con derechos y protección propios para hacer frente a lo que consideran el mayor desastre ecológico de Europa. Son necesarias 500.000 firmas y el plazo finaliza en octubre.

Convocatoria. Varias organizaciones, entre las que se encuentran Pacto por el Mar Menor, ANSE, Ecologistas en Acción y Grupo ILP Mar Menor, han convocado una manifestación en defensa de la laguna y para exigir soluciones reales. Será el 7 de octubre, a partir de las 20 horas, y tiene previsto salir desde la Consejería de Agricultura y concluir en San Esteban, sede del Ejecutivo murciano. Los organizadores pretenden que sea una convocatoria multitudinaria, apoyada por decenas de organizaciones sociales y ambientales de la Región de Murcia, y a la que asista un gran número de personas preocupadas por la situación crítica de este ecosistema.

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