El BCE hace su trabajo, pero los gobiernos deben hacer el suyo

Los estados miembros deben evitar el error que supone acomodarse en políticas económicas procíclicas

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, lanzó ayer un mensaje tranquilizador sobre la evolución de los precios en la economía europea y la capacidad de la política monetaria del BCE para mantener bajo un razonable control la inflación. Hernández de Cos, que participó en el Foro Futuro de CincoDías, señaló que todo apunta a que el aumento de precios en la zona euro tiene carácter coyuntural, debido al fuerte repunte de actividad tras los confinamientos y a los cuellos de botella que viven las cadenas de suministro, entre otras razones. Pero son circunstancias que no cambian el escenario de inflación que maneja el BCE para la próxima década, sostenido por la conjunción de una serie de factores que se han convertido ya en estructurales, como la digitalización de la economía, el envejecimiento de la población y la propia globalización. El gobernador del Banco de España se ha felicitado también de las ventajas del nuevo objetivo de inflación del BCE –del 2%, pero con margen de flexibilidad tanto por encima como por debajo– y ha recordado que el supervisor mantiene su previsión de IPC para 2023 en el 1,5%. En caso de que la presión alcista no remita y se traslade a la inflación subyacente, una circunstancia que en economías fuertemente indexadas, como la española, constituye un riesgo notable para la recuperación, Fráncfort cuenta con herramientas para reaccionar.

El mensaje del Hernández de Cos, sin embargo, no ha sido ni mucho menos complaciente respecto al papel que deben jugar los Gobiernos nacionales no solo para impulsar esta recuperación, sino para afrontar con mayor margen fiscal las próximas crisis. En ese sentido, alertó del grave error que supone el carácter procíclico de las políticas presupuestarias de los Gobiernos, y la tentación de dejar en manos del BCE la tarea de aliviar con rebajas de tipos y medidas extraordinarias el fuerte endeudamiento que traen consigo las épocas de recesión en lugar de aprovechar los periodos de crecimiento para sanear las finanzas públicas sin descuidar una razonable disciplina fiscal.

Como recordó el gobernador, se trata de una cuestión que debe ponerse sobre la mesa con ocasión de la revisión de las reglas fiscales que fijan los objetivos de déficit y deuda pública que la UE acometerá este otoño. No es la primera vez que desde Fráncfort se reclama a los Estados miembros una mayor cooperación para respaldar la economía europea, especialmente en lo que se refiere a la adopción de reformas estructurales que impulsen el crecimiento y optimicen la gestión presupuestaria sin aumentar todavía más el pesado lastre del endeudamiento. Un mensaje que es de nuevo oportuno y necesario recordar.