CARRERA ESPACIAL

El impulso espacial de Musk fuerza a sus rivales a buscar fusiones

El despliegue de la red de microsatélites Starlink podría doblar el valor de mercado de todo el resto de operadores del sector juntos

El impulso espacial de Musk fuerza a sus rivales a buscar fusiones
EFE

Los planes de Elon Musk y Jeff Bezos de lanzar miles de satélites al espacio están obligando a una industria que tradicionalmente se mantenía al margen de fusiones a prepararse para un fortalecimiento mediante este mecanismo.

Los millones de dólares que Musk está volcando sobre Starlink, su previsto servicio orbital de internet, están condicionando la economía del espacio para compañías como SES, el segundo operador de satélites más grande del mundo por nivel de ingresos. A ello se suma el impacto de otro cambio tecnológico: el crecimiento del streaming ofrecido por fibra óptica está amenazando la televisión por cable, tradicional cliente de la industria espacial. Así, las adquisiciones, inversiones y joint ventures dentro de esta industria este año han sobrepasado a las de 2020, con más de 3.000 millones de euros en 2021, según los datos recogidos por Bloomberg.

“Estoy seguro de que todo el mundo está hablando con todo el mundo”, asegura el director ejecutivo de SES, Steve Collar. El espacio es, esencialmente, “una industria con costes fijos muy elevados, de tal modo que las economías de escala generadas por la consolidación pueden ser más importantes en términos financieros. Obviamente, hemos visto algunos disruptores apareciendo en la industria y eso puede actuar como un catalizador”, dijo en una entrevista. El director ejecutivo de ViaSat, Mark Dankberg señaló a esta misma agencia que hay “cierta discusión” en la industria sobre las fusiones. “Una de las razones para la consolidación sería intentar desviar más capital hacia la banda ancha desde los servicios de radiodifusión”, añadió Dankberg.

A pesar de que los ejecutivos de la industria minimizan la amenaza de Musk, se están adaptando a ella. Empresas como Enmarsat Holdings, ViaSat, Eutelsat y Telesat planean lanzar satélites de alto rendimiento o baja latencia para ofrecer sus propios servicios de banda ancha a empresas y hogares. Sin embargo, cada lanzamiento es una cara apuesta.

Eficiencia

Con Por ello, combinar fuerzas haría estos despliegues tecnológicos más eficientes. La compañía de satélites más grande en el Reino Unido, Inmarsat “puede que tenga muchos compañeros interesados”, según asguró su director ejecutivo, Rajeev Suri a Bloomberg el pasado mes en una entrevista sobre sus planes para una nueva red con similar tecnología a la que Starlink emplea.

Space Exploration Technologies, conocida como SpaceX, fue fundada por Musk en 2002 con el objetivo de reducir los costes de viajar al espacio y así colonizar Marte.

La empresa ha sido valorada este año por los inversores en más de 63.000 millones de euros. Mientras, analistas de Morgan Stanley afirmaron el año pasado que Starlink tenía un valor equivalente a cuatro quintas partes del de Space X, de donde se deduce que Starlink puede doblar, aproximadamente, el valor de mercado de todas las empresas de satélites juntas.

“Eutelsat y SES eran dos gigantes, pero ahora, en comparación con el potencial de Elon Musk y Amazon para invertir en esta industria, son pequeñas y no tienen el liderazgo en las nuevas tecnologías”, dijo David Cerdán, analista en Kepler Cheuvreux, quien también afirmó que Eutelsat podría fusionarse con SES si los respectivos gobiernos de sus países se ponían de acuerdo en cuanto al control de las empresas. Las dos compañías están interesados en reducir la dependencia de los ingresos de la televisión. Las rivalidades de empresas y las sensibilidades políticas han tendido a obstaculizar las fusiones entre las empresas que se dedican a la industria de los satélites, hasta ahora.

Mientras las grandes compañías llegaron a estar cerca de fusionarse en los últimos años, algunas otras han fracaso en el intento.Por ejemplo, Echostar, del millonario estadounidense Charlie Ergen, hizo una oferta por Inmarsat en 2018, pero no fue la única empresa interesada en comprar: la francesa Eutelsat también lo consideró. Finalmente, un grupo inversor se hizo con la compañía.

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