Ideas para abonar una gestión forestal eficaz y responsable

Los bosques ocupan en España casi 20 millones de hectáreas

Su aprovechamiento se perfila como una herramienta de conservación

Las políticas de conservación insuficientes, la amenaza de los incendios y el abandono del medio rural explican la vulnerabilidad de los bosques.
Las políticas de conservación insuficientes, la amenaza de los incendios y el abandono del medio rural explican la vulnerabilidad de los bosques.

Los árboles son purificadores naturales del aire. Cada metro cúbico de madera almacena casi una tonelada de CO2, contrarresta el calor que emiten las ciudades y mantiene la cubierta forestal para preservar la salud del suelo y de los seres que lo habitan. Interpretan un papel protagonista en la preservación del medioambiente y, sin embargo, se les ha dado un tratamiento secundario.

Naciones Unidas urge entre sus objetivos 2030 a “detener la pérdida de biodiversidad” y la Comisión Europea conmemoraba el 21 de marzo el Día Internacional de los Bosques publicando una serie de directrices para mejorar la prevención de los incendios forestales. El objetivo es la mejora de la gestión y la ordenación del territorio para que la estructura, composición y el uso de estos espacios naturales les haga más resistentes al fuego.

En ese uso de los bosques se ha identificado parte de la solución al problema de los incendios. Carlos Guillén, jefe de servicio en la Subdirección General de Política Forestal del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), señala que uno de los objetivos es fomentar el pastoreo en el monte como medida de prevención. “El ganado permite mantener un paisaje menos denso y es más difícil que el fuego avance”, explica, por eso se beneficiaría de los denominados ecoesquemas de la PAC (Política Agraria Común), unas ayudas con fines medioambientales que, por falta de acuerdo entre el Consejo y el Parlamento Europeo, retrasaban hasta este mes de junio las recientes negociaciones sobre la futura PAC.

Denuncian este retraso organizaciones como WWF España, partidaria de una fórmula que permita diseñar un “mosaico” para que las igniciones no alcancen la categoría de los cada vez más frecuentes incendios catastróficos. Diana Colomina, coordinadora de restauración forestal de los conservacionistas, explica el modelo. Entre los años cincuenta y setenta se plantaron pinares para el uso de la madera y ahora, sin población en el territorio, se han convertido en “kilómetros y kilómetros” de combustible, un auténtico “polvorín”. Por eso, “para nosotros, lo ideal es que el paisaje sea un mosaico”. Una zona de árboles, de agricultura, con pastos. “El mejor cortafuegos es un bosque vivo donde exista una gestión forestal sostenible”, defiende.

Uso social y ambiental

Según Colomina, menos del 20% de los bosques reúne esas cualidades y hace falta un instrumento que regule “qué carga ganadera o cinegética puede soportar la vegetación” o cuál puede ser el aprovechamiento de los bosques con la puesta en valor de sus recursos a través de instrumentos de mercado como la certificación forestal sostenible, el sello FSC, que “garantiza que tengan un uso social y ambiental responsable”.

Ecologistas en Acción plantea otras alternativas. “Dar subvenciones a la actividad ganadera por hectáreas de pastos hace que, en ocasiones, se utilice el fuego para eliminar zona de matorrales. Involuntariamente, se está facilitando una causa de incendios. Por tanto, hace falta cambiar el modelo”, considera Theo Oberhuber, responsable de proyectos de la organización.

Su propuesta se basa en una normativa “más contundente. Hay que tener en cuenta que cualquier tipo de maquinaria sobre el terreno puede provocar un incendio, hay que concienciar de la eliminación de rastrojos mediante mecanismos alternativos al fuego y hay que dejar de utilizar especies que, como el eucalipto, queman muy rápidamente”, señala.

Los propietarios de los bosques, que gestionan dos terceras partes de los casi 20 millones de hectáreas que hay en España, reclaman a las Administraciones que estimulen su actividad con más incentivos y menos barreras burocráticas para fijar la población. “La gestión ayuda a conservar los territorios. El abandono es nuestro mayor enemigo”, sostiene Patricia Gómez, gerente de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE).

Su labor, según las últimas estadísticas disponibles, genera un volumen de facturación de unos 20 millones de euros anuales y da empleo a 80.000 personas en el monte y a 130.000 personas en la industria tanto de primera como de segunda transformación. Pero “no solo sirve para sacar rendimiento a los terrenos forestales con la venta de madera, corcho, resina, setas, frutos como las castañas o los piñones. Además, estamos favoreciendo los servicios ambientales” con la llamada selvicultura de carbono, “un arma eficaz contra el cambio climático”, asegura Gómez.

Las masas forestales en España absorben el 20% de las emisiones de CO2, 38 millones de toneladas al año. Preservar su biodiversidad y sus recursos supone actuar a nivel ambiental, económico y social. Mejorar su gestión, coinciden los actores implicados, es una tarea inaplazable. Para los bosques y para el planeta.

Todos contra el fuego 4.0

  • Campaña. Precedida por el fuego que arrasó unas 3.000 hectáreas forestales en Tenerife, la campaña contra incendios arrancaba el 1 de junio en casi todas las autonomías. El Cecod (Comité Estatal de Coordinación y Dirección contra Incendios Forestales) acompaña a las comunidades en las tareas de extinción facilitando la incorporación de medios de otras Administraciones y, en caso necesario, de ayuda internacional.
  • Alerta temprana. Los Ministerios de Transición Ecológica y de Agricultura pusieron en marcha en 2019 el Proyecto Arbaria, un sistema pionero de alerta temprana de incendios basado en la tecnología en la nube de Amazon Web Services (AWS). En materia de extinción, permite predecir la probabilidad, el número de igniciones y la superficie quemada en cada territorio para procurar una asignación más efectiva de recursos. En apoyo a la prevención, analiza factores socioeconómicos e históricos para comprender qué variables tienen mayor influencia en cada municipio con el fin de diseñar actuaciones específicas.
  • Predicción. Nacida en León y creada por el ingeniero de montes Joaquín Ramírez, Tecnosylva ha desarrollado un software de modelado predictivo que permite a los bomberos adelantarse al fuego. El año pasado fue contratada por el departamento forestal de California y The New York Times la ha reconocido en sus premios anuales The 2020 Good Tech Awards.
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