Banca

El gobernador pide "extrema prudencia" en los salarios variables de los banqueros

Hernández de Cos también pide prudencia en el reparto de dividendos

José Ignacio Goirigolzarri, Ana Botín y Carlos Torres.
José Ignacio Goirigolzarri, Ana Botín y Carlos Torres.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha decidido pasar casi de puntillas sobre la polémica desatada en las últimas semanas sobre los salarios de los banqueros a consecuencia de las declaraciones de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, quien considera "inaceptable" las retribuciones que perciben, e instó al Banco de España a regular estos sueldos.

El gobernador ha reclamado a la banca actuar "con extrema prudencia en políticas de distribución de dividendo y remuneración variable" dado que las entidades siguen beneficiándose de diversas medidas de respaldo público.

Asegura que el sector bancario ha mostrado una elevada resistencia frente a la crisis, pero que el impacto de la pandemia todavía "no se ha manifestado plenamente en los balances de las entidades", de acuerdo con las declaraciones remitidas a los medios con motivo de la publicación del informe anual de la entidad.

Hernández de Cos mantiene que las mejoras en la solvencia del sector bancario y de la posición patrimonial de empresas y familias "han permitido capear mejor las consecuencias de esta crisis", aunque el elevado endeudamiento y déficit estructural de partida "han condicionado la capacidad de reacción", incrementando la vulnerabilidad del país.

En su opinión, es "crucial" facilitar el ajuste de la economía a las nuevas realidades surgidas tras la pandemia y para ello ha señalado a los "mecanismos de flexibilidad" que permite la legislación laboral.

La polémica de los salarios de los banqueros vuelve en estos días a reavivarse a raíz de la junta de accionistas que mañana celebra CaixaBank. En esta junta el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) votará las retribuciones del consejo de administración del gigante bancario, tras las críticas expresada por el Gobierno.

En el orden del día figura la aprobación de la política de remuneración de los consejeros para los ejercicios 2020-2022, conforme a la propuesta motivada del Consejo de Administración y tras el preceptivo informe de la Comisión de Retribuciones.

El banco pedirá fijar una remuneración máxima de 2,92 millones de euros como retribución fija anual para el conjunto del consejo, la aprobación de un número de acciones a entregar dentro del plan de incentivos vinculado al Plan Estratégico 2019-2021 para los consejeros ejecutivos, el equipo directivo y empleados clave, además de ampliar de 90 a 130 el número de beneficiarios dada la nueva estructura organizativa adoptada tras la fusión de Bankia.

De forma particular, establece un máximo de 4.094.956 acciones, siempre que se alcancen o superen los objetivos del plan estratégico, y a entregar entre el trienio 2025-2027, con un tope de 105.786 acciones para el presidente, José Ignacio Goirigolzarri, y de 176.309 para el consejero delegado, Gonzalo Gortázar.

Los principales banqueros del país han recordado en las respectivas presentaciones de resultados de las entidades financieras correspondientes al primer trimestre que el salario de los directivos del sector "está muy regulado" por el Banco Central Europeo (BCE). 

En caso específico del consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, recordó que la propuesta retributiva se trató "de manera adecuada en el consejo, que fue informado y lo seguirá siendo", defendiendo que es el ámbito para abordar estas materias conforme establece la misma regulación europea, tras el preceptivo análisis e informe de la Comisión de Remuneración.

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