Informe

El FMI alerta del riesgo de crisis global si se deja atrás en la vacunación a los emergentes

Advierte de la exhuberancia del mercado y reclama políticas macroprudenciales para afrontar el impacto de una corrección

Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, en el Foro de Davos de 2020
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, en el Foro de Davos de 2020 Reuters

“Por el momento no hay crisis financiera mundial; no la creemos ahora”. Así de rotundo se muestra el FMI en el Informe de Estabilidad Financiera publicado hoy, en el que hace un directo llamamiento a potenciar la vacunación frente al coronavirus en los países emergentes, no solo como una cuestión evidente de una respuesta equitativa ante la pandemia sino también como la vía para evitar una crisis financiera global a futuro.

El FMI hace hincapié en el grave impacto económico que un retraso en la recuperación económica, a cuenta de un acceso más difícil a las vacunas, puede tener en los países emergentes. Y cómo sus dificultades económicas pueden alcanzar una dimensión mundial, habida cuenta de que se trata de economías vulnerables y fuertemente endeudadas, donde las posibilidades de impago son muy superiores.

“Las economías de mercados emergentes fueron responsables aproximadamente del 65% del crecimiento mundial (en torno al 40%, si se excluye China) en 2017–19, de modo que un retraso en la lucha contra la pandemia en estos países no auguraría nada bueno para la economía mundial”, explica el FMI. Y apunta al efecto bola de nieve que tendría el hecho de que las economías emergentes se quedaran atrás en la recuperación. “Una perturbación de las cadenas de suministro podría afectar a la rentabilidad empresarial, incluso en las regiones en las que la pandemia está controlada. Asimismo, como el crecimiento es un elemento fundamental para la estabilidad financiera, una recuperación desigual y parcial puede hacer peligrar la solidez del sistema financiero”, añade.

El FMI señala que mientras que las economías en desarrollo, como Estados Unidos, Canadá, Reunido o la UE, han comprado vacunas por anticipado, la campaña de vacunación en los países emergentes lleva un retraso considerable. Y este puede ser el punto de inflexión clave que abra una brecha entre unas economías y otras. Las avanzadas podrán plantearse antes una normalización de sus políticas monetarias y un alza de tipos, o un endurecimiento gradual en las condiciones de financiación puede ser un serio peligro para los países emergentes, con amplias necesidades de financiación externa. “La comunidad internacional debería esforzarse por lograr una cooperación multilateral para el desarrollo y la distribución equitativa de las vacunas en todo el mundo, a fin de garantizar una recuperación económica uniforme y plena”, insiste el FMI.

La exuberancia del mercado

El FMI cree que los riesgos financieros para la economía mundial están contenidos y muestra su optimismo sobre el efecto que tendrá la vacuna sobre el crecimiento, aunque sin dejar de insistir en la importancia de que continúen los estímulos fiscales y monetarios. Servirán de puente, de manera fundamental, hasta que la vacuna haga su función y se pueda asentar la recuperación económica.

Pero, además del citado riesgo de dejar atrás a los países emergentes, advierte del peligro del exceso de confianza del mercado, en una economía que no ha resuelto las vulnerabilidades previas a la pandemia y sobre la que aún pesan fuertes incertidumbres. “El exceso de confianza se está filtrando en los mercados financieros, con los inversionistas apostando aparentemente que se mantendrán las políticas de apoyo, y la uniformidad de la opinión del mercado aumenta el riesgo de corrección de precios”, asegura el FMI en su informe.

La institución corrobora que los mercados financieros “han hecho caso omiso” de la reciente ralentización económica ante el repunte de contagios con la tercera ola. "La desconexión entre los mercados financieros y la economía, de la cual tanto se ha hablado, persiste”, añade. Explica que los inversores continúan confiando en las perspectivas de crecimiento para 2021, en la idea de que la continuidad de las políticas de apoyo monetario y fiscal compensará cualquier posible desengaño a corto plazo. Y ante ese optimismo persistente de los inversores, el FMI hace un llamamiento a las autoridades económicas para que estén alerta ante el impacto que podría tener un mercado que se dé la vuelta.

“Un endurecimiento fuerte y repentino de las condiciones financieras con respecto a los niveles actuales, muy reducidos —por ejemplo, como consecuencia de un aumento persistente de las tasas de interés a largo plazo—, podría tener consecuencias especialmente perniciosas si se combina con las vulnerabilidades financieras”, argumenta el FMI. Entre esos puntos débiles del sistema cita el incremento de la deuda corporativa, las fragilidades en el sector de las instituciones financieras no bancarias, el aumento de la deuda soberana, los problemas de algunas economías en desarrollo para acceder a los mercados y la disminución de la rentabilidad en algunos sistemas bancarios.

"Una corrección de los precios de los activos, en caso de que los inversionistas revalúen repentinamente las perspectivas de crecimiento o para las políticas, unida a las elevadas vulnerabilidades, podría tener efectos indirectos sobre la confianza y poner en peligro la estabilidad macrofinanciera", insiste la institución. Y hace para ello un llamamiento a las autoridades económicas para que refuercen las políticas macropudenciales, citando como ejemplo una mayor vigilancia de las instituciones financieras no bancarias. 

EL FMI asume que no hay alternativa a la continuidad de los estímulos monetarios pero reconoce que es “legítima” la inquietud sobre el excesivo riesgo y la exuberancia que muestra el mercado. Reclama por tanto que ante la necesidad de continuar con esas políticas expansivas, se tomen medidas para tener bajo control los puntos débiles del sistema. “Las autoridades económicas también deben estar preparadas para hacer frente a los riesgos de corrección de los mercados”, concluye el FMI.

 

 

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Más operativa intradía y más volatilidad

Tecnológicas. Los expertos del FMI ven inevitables los masivos estímulos monetarios y fiscales para salir de la crisis y que, precisamente, están alimentado un exceso en la toma de riesgos sobre la que también advierte la institución. El sector tecnológico en EE UU sería un claro ejemplo, según señaló ayer Tobias Adrian, director del departamento de mercados de capitales de la institución

Pequeños inversores. Adrian también aludió al incremento en la operativa diaria bursátil, que por momentos recuerda a lo sucedido en el año 1999, consecuencia del creciente interés por la Bolsa entre los pequeños inversores, en un fenómeno que ha acentuado el confinamiento y el teletrabajo. Ha reconocido que su mayor actividad en mercado puede introducir un poco más de volatilidad, pero sin que tenga impacto en las valoraciones.

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