Más promesas y actores pero pocas acciones, tras un lustro del Acuerdo de París

La ONU exige reforzar los compromisos a corto y medio plazo pese al Covid

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El pasado 12 de diciembre se cumplieron cinco años de la firma del Acuerdo de París. Un pacto internacional histórico, adoptado entonces por 197 países que se comprometieron, en su objetivo más ambicioso, a que el aumento medio de la temperatura del planeta no supere los 1,5 grados a final del siglo, en línea con la ciencia.

Pero su celebración llega en medio de una pandemia y una crisis económica sin precedentes por el coronavirus, que obligó a suspender este año la cita climática mundial, la COP26 de Glasgow, en Reino Unido, con el retraso que esto supone en el alcance de los objetivos de reducción de emisiones. Así, tras un lustro, la comunidad científica internacional concluye que los compromisos a la fecha son insuficientes para frenar el cambio climático.

“Fue un hito porque por primera vez los países desarrollados y los en vías de desarrollo presentaron sus contribuciones determinadas nacionales [planes de recorte de emisiones o NDC, por sus siglas en inglés], que hacían que el régimen anterior, el Protocolo de Kioto, quedara desfasado [solo los países ricos tenían la obligación de reducir el CO2]. Además, se comprometieron a un futuro de emisiones netas nulas en 2050, lo que supone un cambio radical en el sistema económico mundial si se lleva a cabo”, destaca Lara Lázaro, investigadora de cambio climático del Real Instituto Elcano.

Lázaro resalta también la inclusión de los actores no estatales (Gobiernos regionales, locales, empresas, sociedad civil, inversores) y la alineación de los flujos financieros con las metas climáticas, es decir, el impulso de la financiación sostenible.

Los recortes nacionales de emisiones de CO2  de los países son aún insuficientes

La COP26 de este año, aplazada para noviembre de 2021, era precisamente relevante porque en 2020 se realizaba la primera revisión quinquenal al alza de los compromisos de reducción de emisiones, según lo estipulado en este convenio voluntario. Por eso, la ONU, pese a la pandemia, celebró el sábado una cumbre virtual en conmemoración del quinto aniversario, pero a la vez con la intención de, por un lado, mantener vivo el espíritu de París, la acción climática, y por el otro, de ejercer presión sobre los Estados. Es también el año en el que el acuerdo alcanzado en la capital francesa sustituye al de Kioto, que expira este mes.

“El avance ha sido muy desigual por países, sectores, organismos gubernamentales y empresas privadas..., pero el social, en especial de los jóvenes, ha servido como palanca para afrontar el problema y para que actúen todas las partes implicadas”, comentan María José Rodríguez y María Dolores Esteban, directoras y profesoras del Máster Universitario en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Europea.

Pulso por el liderazgo

Sin embargo, pese al contexto adverso, hay señales para el optimismo: algunos países aprovecharon la fecha para fortalecer sus planes. Es el caso de la Unión Europea, que dio la madrugada del viernes un paso adelante en esta carrera. Los Veintisiete acordaron finalmente elevar al 55% la reducción de emisiones en 2030 –el Parlamento pedía un 60%–, desde el 40% actual, en línea con el llamado de la ONU de reforzar la ambición. Aunque el Reino Unido se adelantó a Europa, al informar una semana antes, el pasado día 4, de una subida del recorte del 53% al 68% en 10 años.

Para Greenpeace, partidaria de que se fijara un 65%, la meta europea sigue siendo insuficiente. “Es triste ver que cinco años después estamos muy lejos de alcanzar el objetivo de 1,5 grados. Para que sea una fiesta, los Gobiernos deben actualizar sus contribuciones, los paquetes de recuperación deben ser verdes, justos, estar alineados con París y que no vayan a grandes empresas y sectores contaminantes; que las finanzas sean usadas para el bien de la naturaleza y que hablemos de resiliencia y equidad social”, reclama Juan Pablo Osornio, responsable de políticas climáticas globales de la organización ecologista.

Además, alertan de un cambio en la contabilidad a propuesta de la Comisión Europea: “Por primera vez hace referencia a las emisiones netas, es decir, incluye los sumideros naturales de carbono y otras falsas soluciones como la captura de CO2 o los biocarburantes. Algunos Estados presionan incluso para que el gas y la nuclear se clasifiquen como inversiones verdes”. Y critican que España sostenga la pobre meta del 23% a 2030.

Activistas junto a un cartel del presidente francés Emmanuel Macron que reza “Macron mira hacia otro lado mientras el Acuerdo de París está en llamas”, el jueves pasado en la plaza del Trocadero, frente a la Torre Eiffel.
Activistas junto a un cartel del presidente francés Emmanuel Macron que reza “Macron mira hacia otro lado mientras el Acuerdo de París está en llamas”, el jueves pasado en la plaza del Trocadero, frente a la Torre Eiffel.

Especialmente significativas son las promesas de China, el país que más libera CO2, que en septiembre pasado comunicó unilateralmente su deseo de llegar al pico de emisiones en 10 años y ser carbono neutro antes de 2060. Lo que sirvió de estímulo para que se sumaran rápidamente Japón y Corea del Sur, aunque ambos para 2050. Y la de EE UU, el segundo mayor emisor de CO2, de volver al Acuerdo de París una vez que el presidente electo, Joe Biden, aterrice en enero en la Casa Blanca.

“Ha sido sorprendente, los países pudieron haberse olvidado este año del clima porque tenían cosas más urgentes sobre la mesa [el Covid] y no lo han hecho. El anuncio de China es extremadamente importante de cara al mundo y a su público doméstico, en un momento en el que EE UU está ausente del panorama climático; no podemos subestimarlo. Le interesa porque es también una ventaja económica, de liderazgo y competitividad mundial, analiza Marie Vandendriessche, investigadora del Centro de Geopolítica y Economía Global (EsadeGeo). “Es quizás el anuncio que más impacto tenga en la reducción de la temperatura media, en torno a 0,2-0,3 grados, según los análisis Climate Action Tracker”, añade Lázaro, también profesora de Teoría Económica en el Centro de Enseñanza Superior (CES) Cardenal Cisneros.

Reino Unido y la UE revisan al alza sus planes, EE UU vuelve al pacto y China, Japón y Seúl abrazan el carbono neutro

Respecto a la intención estadounidense, Vandendriessche avisa de que, pese a su relevancia simbólica, incluida la elección de John Kerry como embajador climático, la implementación local de los programas puede complicarse al no tener hasta ahora mayoría en el Senado.

“La recuperación pos-Covid es una gran oportunidad para que los Gobiernos salgan de la crisis teniendo en cuenta los límites del planeta”, considera Ana Barreira, directora del Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA).

“Sabemos que las temperaturas han aumentado en más de un grado centígrado desde la era preindustrial y que la tendencia al alza continuará a medida que aumenten las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, es decir, si los países no reducen las emisiones según sus compromisos asumidos en virtud del Acuerdo de París”, agrega Carlo Buontempo, director del servicio de cambio climático de Copernicus.

Steven Tebbe, director general de CDP Europa, recuerda que el grupo de expertos de la ONU (IPCC) dejó claro que 1,5 (no 2 grados) es el límite máximo para evitar los efectos más catastróficos del calentamiento global. “La diferencia que representa el 0,5°C es clara, según el IPCC: podría costar a la economía mundial hasta 15 billones de dólares en impactos climáticos adicionales, añadir 10 cm a la subida del nivel del mar y multiplicar por 10 la posibilidad de un océano Ártico libre de hielo en verano”.

Progresos y retos en un año clave

Más promesas y actores pero pocas acciones, tras un lustro del Acuerdo de París

Cumbre virtual de Ambición Climática. El sábado, 75 líderes mundiales, incluida la UE y el Vaticano, anunciaron su intención de reforzar la acción climática en los próximos años, en el encuentro online organizado por la ONU, Reino Unido y Francia por el quinto aniversario del Acuerdo de París y para mantener viva una lucha que ha perdido brío, en parte, por la crisis del Covid.

Anuncios. En esta cumbre de seis horas, 45 países actualizaron sus planes de recorte de emisiones de CO2 para la próxima década, 24 se comprometieron a alcanzar en 2050 la neutralidad de carbono y 20 presentaron planes más sólidos de adaptación y resiliencia. Además, China, Japón y Corea del Sur prometieron entregar en 2021 metas más ambiciosas para 2030. Reino Unido dejará de financiar proyectos fósiles en el extranjero, Alemania destinará 500 millones más para los países pobres, Italia aportará 30 millones al fondo de adaptación y Canadá triplicará el impuesto al CO2 hasta unos 110 euros por tonelada métrica en 10 años.

Emergencia.El problema es que el deterioro medioambiental se acelera y se esperaba (y se espera) una mayor revisión al alza por parte de los Estados, sobre todo a corto y medio plazo. La brecha entre el nivel de ambición y el objetivo marcado en la COP21 es aún enorme. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió de que “no vamos en la dirección correcta” y que si no se cambia el rumbo, el aumento de la temperatura media global puede superar este siglo los 3 grados (ya está en 1,2). “Alguien puede seguir negando que nos enfrentamos a una emergencia dramática”, dijo. Y pidió a todos los países que declaren el estado de emergencia climática –solo 38 lo han hecho– hasta lograr la meta. Además de calificar de “inaceptable” que los países del G20 estén gastando un 50% más en paquetes de rescate a sectores vinculados con los combustibles fósiles en vez de energías renovables.

Ausentes. EE UU fue uno de los grandes ausentes. Su reingreso al pacto se espera en enero, tras el relevo de Donald Trump. La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, admitió el jueves, en un foro organizado por El País e Iberdrola, que “Trump nos ha hecho perder tiempo en la lucha contra el cambio climático”. El presidente electo, Joe Biden, prometió el sábado su reenganche desde “el primer día” de su mandato, además de la celebración de una cumbre el próximo año. También estuvieron ausentes Rusia, Brasil, México, Arabia Saudí, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica, algunos por sus débiles propuestas y otros por desinterés.

Pendiente. El éxito de París también depende de cerrar las reglas del mercado de carbono, otro fleco suelto de las cumbres de Katowice y Madrid.

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