Repsol invertirá 18.300 millones en la transición energética y recortará un 35% el dividendo en 2021

Cambia su política de remuneración al accionista: en 2021 del dividendo pasará a ser en efectivo, de 0,6 euros por acción, y lo elevará hasta los 0,75 euros en 2025

Repsol ha presentado su plan estratégico para el periodo 2021-2025 con el que se lanza por la transición energética con inversiones por 18.300 millones de euros. La compañía presidida por Antonio Brufau ha diseñado una ambiciosa hoja de ruta centrada en cuatro grandes pilares: la transformación renovable, la generación de caja que permita financiar el esfuerzo inversor, un giro en la política de dividendos y la reorganización de la compañía en cuatro grandes áreas.

Debido a la incertidumbre generada por la pandemia del Covid-19 Repsol ejecutará su nuevo plan en dos fases. En los dos primeros años priorizará medidas de eficiencia, reducción de inversiones y optimización del capital, al tiempo que se desarrollarán proyectos para liderar la transición energética, como los anunciados para las refinerías de Bilbao y Cartagena o los distintos activos renovables que la compañía está poniendo en marcha.

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A partir del año 2022, una vez recuperado el impacto de la crisis del coronavirus, el plan se centrará en la aceleración del crecimiento. Y es que, la nueva estrategia a cinco años prevé un ambicioso plan de inversiones por 18.300 millones de euros. De esa cantidad, un 30% (5.500 millones de euros) irá destinado a iniciativas bajas en carbono. Además, la compañía explica que estas inversiones irán acompañadas de una expansión internacional en el ámbito de las bajas emisiones.

El plan estratégico se autofinanciará en un escenario de 50 dólares/barril de Brent y 2,5 dólares/Mbtu de gas Henry Hub, precios en lo que la compañía generará caja para cubrir las inversiones, remunerar a los accionistas y finalizar el plan con un nivel de endeudamiento similar al del ejercicio 2020.

En lo que respecta la política de remuneración al accionista el nuevo plan de Repsol acompaña un giro en su dividendo. Y es que, durante el periodo 2021-2025 el dividendo pasará a ser en efectivo, de 0,60 euros por acción, lo que supone un recorte del 35% respecto a los 0,916 euros por título en que abonó en 2020 mediante dos pagos (0,424 euros en enero y 0,492 en julio). No obstante, irá aumentado hasta los 0,75 euros por acción al final del periodo y, añadiendo recompras de acciones, podrá superar el euro por acción en 2025.

Aprovechando la presentación del plan estratégico, la energética ha comunicado la  retribución a los accionistas en el marco del Programa Repsol Dividendo Flexible y en sustitución del que hubiese sido el dividendo a cuenta del ejercicio 2020, equivalente a 0,3 euros brutos por acción, y que supone el último dividendo bajo la fórmula de scrip dividend

La nueva hoja de ruta de Repsol no ha logrado convencer al mercado y tras la apertura de la sesión en Bolsa, los títulos de la empresa presidida por Antonio Brufau caen en torno al 3%. 

El plan 2021-2025 establece nuevos objetivos de reducción de emisiones, con una disminución de la intensidad de carbono del 12% para 2025, del 25% para 2030 y del 50% para 2040, frente al 10%, 20% y 40%, respectivamente, fijados con anterioridad.

Reorganización en cuatro áreas

Repsol evolucionará su organización en cuatro grandes áreas de negocio (upstream, industrial, cliente y generación baja en emisiones), apoyadas por áreas corporativas y de servicio más eficientes, con lo que la compañía espera “incrementar la obtención de resultados y el afloramiento de valor”. 

En el nuevo esquema de negocio, Repsol crea una nueva unidad de negocio denominada Cliente, que se encargará del suministro multienergético a los consumidores de la Península Ibérica. El plan establece el objetivo de incrementar el ebitda de esta división en 1,4 veces, hasta alcanzar los 1.400 millones de euros en 2025.

El negocio de Generación de bajas emisiones será uno de los pilares y continuará aumentando su cartera de activos y su expansión internacional, con una capacidad de generación que alcanzará los 7,5 gigavatios (GW) en 2025 y 15 GW en 2030.  El ebitda del área se multiplicará por ocho frente al resultado de 2019, hasta los 331 millones de euros, mientras que las inversiones alcanzarán los 1.400 millones de euros anuales en 2025, ocho veces superiores a las realizadas en 2019. Además la compañía destaca que baraja la salida a Bolsa del negocio de renovables para dar "un importante impulso" a la consecución de objetivos y garantizar un mayor retorno de las operaciones.

El área industrial recibirá una inversión de unos 900 millones y se apoyará en cuatro grandes pilares: la eficiencia energética, la economía circular, el hidrógeno renovable y la captura y uso de CO2. Repsol quiere ser referencia en biocombustibles sostenibles, con una capacidad de producción de 1,3 millones de toneladas en 2025 y más de dos millones en 2030. Tambíen busca liderar el  hidrógeno renovable en la Península Ibérica para alcanzar en 2025 una producción equivalente de 400 MW y superar los 1,2 GW en 2030.

El negocio de Upstream (poducción y exploración) se enfocará en áreas geográficas clave, priorizando el valor sobre el volumen y reduciendo las emisiones de su cartera de activos. La compañía se centrará en desarrollar proyectos de ciclo corto, que puedan ser gestionados con flexibilidad y con una intensidad de capital limitada. La producción se situará en una media aproximada de 650 mil barriles equivalentes de petróleo diarios. El área generará 4.500 millones de caja libre entre 2021 y 2025, cinco veces más que entre 2016 y 2020.

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