Los contribuyentes aceleran operaciones para sortear el alza de impuestos de 2021

Las empresas agilizan el cobro de dividendos y los particulares el de plusvalías, según los asesores fiscales. Hacienda confía en que los límites al pago de beneficios rebajen su pérdida de ingresos

La ministra Portavoz y de Hacienda, María Jesús Montero.
La ministra Portavoz y de Hacienda, María Jesús Montero.

El proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2021 que tramita en estos momentos el Congreso de los Diputados incluye una reforma tributaria que supondría un alza fiscal de varios miles de millones de euros, centrada en buena medida en grandes empresas y rentas altas. Ante la previsión de que las cuentas acaben siendo ratificadas, algunos de estos contribuyentes han comenzado a maniobrar para tratar de sortear, o al menos aminorar, el incremento de la presión fiscal que se les viene encima anticipando operaciones a este año. Así lo han constatado, al menos, desde el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF).

“Está habiendo movimiento y consultas” en este sentido, reveló ayer, el presidente de REAF, Agustín Fernández, defendiendo que “las empresas están actuando en la línea oportuna para ahorrarse dinero en la tributación”. Así ocurre, por ejemplo, ante la pretensión del Ministerio de Hacienda de rebajar del 100% al 95% la exención hoy vigente sobre los dividendos y plusvalías percibidos por las compañías españolas sobre sus filiales y participadas patrias o extranjeras. Un monto libre de tributación del que, de prosperar la reforma, un 5% pasará a ser gravado al 25% del tipo general de Sociedades (si bien se eximirá durante tres años a las firmas que facturen menos de 40 millones de euros). La medida afectará a las 1.739 mayores empresas del país, el 0,12% del total, y busca recaudar 1.520 millones.

La medida, que fue inicialmente anunciada en otoño de 2018 en el marco de la negociación presupuestaria de PSOE y Unidas Podemos para 2019, ya provocó entonces un importante anticipo de los dividendos para evitar un gravamen que no llegó a aprobarse. Lo mismo ocurrió a finales del año pasado ante el temor de que los actuales socios de Gobierno la pusieran en marcha este año. Y el fenómeno, confirman los asesores fiscales, se está repitiendo ahora.

Preguntada por este riesgo durante la presentación de las cuentas ante el Parlamento, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, avanzó que confía en que las limitaciones al pago de dividendos impuestas este año durante la pandemia ayuden a limitar esa pérdida de ingresos.

“Los particulares se manejan de otra manera, quizás con menos capacidades de actuación y decisión” que los grupos corporativos, pero también han comenzado a agilizar operaciones a fin de sortear el incremento tributario, confirman desde el REAF. “Hay operaciones muy claras, como transmitir un bien”, ilustra Fernández, pues “si tienes la posibilidad de hacerlo en noviembre es mejor que en enero porque te vas a ahorrar tres puntos de tributación en las rentas del ahorro”. En otros casos, añade, se opta por “adelantar rentas, como el rescate de un plan de pensiones, porque si te eleva tu tarifa sobre los 300.000 euros”, se tributará al 23% este año y al 26% en 2021.

En todo caso, el movimiento es aún moderado a la espera de ver si los Presupuestos acaban prosperando y lo hacen en los términos definidos por Hacienda, matizó el presidente de Consejo General de Economistas (CGE) Valentín Pich, en el mismo encuentro tributario con prensa, que sirvió como colofón de las Jornadas profesionales de fiscalidad, auditoría e insolvencias organizadas por el CGE y el REAF en los últimos días y que han congregado virtualmente a más de 1.200 especialistas.

Más allá del devenir de las cuentas públicas, Pich puso en duda los fundamentos macroeconómicos sobre los que se sustentan. “Es razonable pensar que ni los gastos ni los ingresos serán los que se prevén, porque los Presupuestos se elaboraron en un momento anterior y el cuarto trimestre está siendo muy negativo”, subrayó el presidente de los economistas, agregando que, si bien el rebote del PIB en el tercer trimestre fue “mejor de lo esperado”, la sorpresa ha llegado por el lado negativo en el otoño, con una segunda ola de la pandemia y unas restricciones más contundentes de lo previsto.

Las propuestas

En paralelo, desde el Consejo de Economistas proponen una batería de medidas “que impidan que una situación excepcional e imprevisible, como es esta crisis, provoque la devolución o impida el disfrute de incentivos fiscales de empresas que, en circunstancias normales, se habrían consolidado sin problemas”. Es el caso de quien capitalizó su desempleo para montar una empresa que ha tenido paralizar ahora antes de cumplir los cinco años de actividad que se le exigen para no tributar. Además, el Consejo insta a aprobar incentivos fiscales a la creación de empleo y considera que la reciente ampliación de la moratoria concursal es una “medida paliativa”, pero que urge actuar y orquestar reestructuraciones de deuda que eviten una oleada de insolvencias empresariales.

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