Meliá pierde 470 millones de euros y retrasa la recuperación hasta la Semana Santa de 2021

Ha consumido 102 millones de caja en verano ante la falta de demanda y los rebrotes

Gabriel Escarrer, consejero delegado de Melia Hotels International
Gabriel Escarrer, consejero delegado de Melia Hotels International

La temporada alta, en la que los hoteles suelen registrar una parte sustancial de sus ingresos y beneficios, no ha enjugado las cuantiosas pérdidas registradas por Meliá en el primer semestre. Los números rojos de 359 millones que se anotó en los seis primeros meses del año se han incrementado a 470 millones de euros en el período transcurrido entre enero y septiembre. Un deterioro que refleja el profundo agujero que ha hecho la crisis del coronavirus en las cuentas de la primera hotelera española, con 326 hoteles y 85.000 habitaciones en todo el mundo. En los nueve primeros meses de 2020, según las cuentas remitidas a la CNMV, los ingresos de Meliá se han recortado en 958 millones de euros (desde 1.388 a 430 millones) y el beneficio neto de 101 millones registrado en ese período de 2019 se ha transformado en unas pérdidas de 469,6 millones en el mismo período de 2020.

“Los primeros nueve meses de 2020 confirman el terrible impacto de la pandemia sobre la industria turística, y ponen de manifiesto lo acertado de nuestra respuesta frente a la crisis, con el doble foco de activar las palancas de resiliencia del grupo, y de mejorar nuestra competitividad y eficiencia”, ha recalcado el consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer. A 30 de septiembre, la compañía solo tenía abiertos 157 hoteles (un 48% del total) y las perspectivas a corto plazo no son precisamente halagüeñas. “La ausencia de visibilidad para el cuarto trimestre se acentúa ante un nuevo confinamiento iniciado o previsible en algunos mercados, especialmente en España, Alemania y Reino Unido, si bien la práctica totalidad de los hoteles de la compañía en México y la República Dominicana estarán abiertos a partir de diciembre”, recalca.

La hotelera se atreve, no sin pocas cautelas, a vaticinar cuando podría iniciarse la vuelta a la normalidad. “El punto de inflexión que dé comienzo a una paulatina recuperación podría producirse en torno a la Semana Santa de 2021”. La única excepción se produce en Asia, con el 80% de los hoteles de la región ya abiertos, aunque con una evolución dispar, “desde la recuperación de niveles de ocupación similares a 2019 en China y la positiva evolución de Vietnam hasta la situación de Indonesia, Malasia, Tailandia y Myanmar, con las fronteras cerradas al turismo”.

La parálisis de la industria ha provocado un fuerte consumo de caja (solo en el tercer trimestre la compañía ha gastado 102 millones) y la deuda neta no ha parado de crecer, con un incremento de 102,3 millones en el tercer trimestre y de 396,9 millones entre enero y septiembre hasta los 2.425 millones de euros. En contraposición, la firma asegura que cuenta con una posición de liquidez, incluyendo tesorería y créditos no dispuestos, de 442 millones de euros y que cuenta con un volumen importante de activos propios, valorados en más de 2.100 millones de euros, de los que el 75% está libre de hipotecas.

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