España perdió 23 millones de turistas en verano por las restricciones a la movilidad

Reino Unido fue el mercado emisor más afectado, con 5,6 millones menos. La merma se elevó a 5,5 millones tanto en Cataluña como en Baleares

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España perdió entre enero y septiembre 50,3 millones de turistas internacionales y un gasto agregado de 55.800 millones de euros como consecuencia del desplome de los viajes a partir del mes de marzo con la crisis sanitaria del coronavirus, que provocó una interrupción sin precedentes del tráfico aéreo, el cierre de la planta hotelera y la introducción de cuarentenas para frenar los contagios.

La estadística correspondiente a esos nueve meses, sin embargo, no refleja en toda su dimensión el desplome vivido por el turismo, ya que los dos primeros meses del año son de muy baja actividad turística y hasta el día 21 de junio el estado de alarma impidió la movilidad entre comunidades autónomas y la llegada de vuelos desde el extranjero.

El verdadero termómetro que mide ese deterioro es el volumen de turistas y gasto recibidos en los tres meses de verano (julio, agosto y septiembre), los de mayor actividad y en los que la situación sanitaria fue bastante mejor, pese a los rebrotes, que la experimentada en la primera mitad del año. En ese período, España recibió 6,04 millones de viajeros extranjeros, lo que supuso una caída del 79% respecto a la temporada alta de 2019 y de 22,7 millones de viajeros. Ni los tres grandes mercados emisores (Reino Unido, Alemania o Francia) ni los cuatros grandes destinos autonómicos (Cataluña, Baleares, Andalucía y Canarias) han tenido comportamientos similares.

Por destinos, la peor parte se la llevó Reino Unido, de donde llegaron 5,6 millones de viajeros menos (un 87,6% en términos relativos), gracias en gran medida a que fue el primer país que estableció a finales de julio una cuarentena para los viajeros locales que pasarán las vacaciones en otro país. Tres semanas después lo aprobó Alemania, en el que el ajuste fue del 77%, con 2,8 millones de turistas menos. A muy poca distancia aparece Francia, con 2,58 millones menos, perjudicada por las recomendaciones del Ejecutivo galo para no viajar a España.

Por destinos, Cataluña y Baleares son las dos grandes perjudicadas por su mayor dependencia del turismo extranjero. Cataluña recibió en temporada alta 1,17 millones de viajeros, un 83% menos que en el mismo período de 2019 y un ajuste de 5,58 millones de viajeros, seguida muy de cerca por Baleares, con un desplome del 82% y de 5,44 millones de turistas. En el caso de Cataluña, las prohibiciones al turismo francés y a los viajes de largo radio explican gran parte del deterioro, mientras que en el caso balear, las restricciones aplicadas por Alemania, el gran mercado emisor, con un 50% de los visitantes, están detrás del declive. Ya a cierta distancia aparecen Andalucía, con un desplome de 3,1 millones de viajeros y un 77% menos que en 2019, y Canrias, con 2,47 millones de viajeros menos y un 81,8% menos.

El desplome del gasto en temporada alta también ha sido sin precedentes. En temporada alta este indicador se desplomó un 82,4% hasta los 5.874 millones frente a los 33.263 millones de 2019.

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