Fútbol, yoga, escalada... Así es la vida de los letrados que rechazan ejercer 24/7

Muchos profesionales compaginan la abogacía con otras actividades

Ruth Sala (izquierda), abogada e instructora de yoga, durante una de sus clases.
Ruth Sala (izquierda), abogada e instructora de yoga, durante una de sus clases.

La abogacía puede llegar a ser una profesión muy absorbente. Al fin y al cabo, se trata de un oficio caracterizado por jornadas maratonianas, una presión casi constante y un sistema basado en horas facturables que contribuye a que cualquier actividad que no esté vinculada al ámbito profesional sea vista como una pérdida de tiempo. No obstante, hay abogados que rechazan este modelo tradicional y optan por otros más flexibles. De esta forma, pueden desarrollar otras facetas que van más allá de la de jurista.

Una de estas profesionales es Elena González-Adalid, letrada especializada en el ámbito procesal en Ambar Partners. El tiempo que no dedica a temas legales lo pasa en el campo de fútbol. “Es mi pasión”, subraya. A los 16 años empezó a jugar de forma profesional con un equipo de Tres Cantos, localidad de Madrid, pero un cáncer cerebral la expulsó del campo a los 18. Volvió años después, cuando empezó a ejercer en un gran despacho. Allí, cuenta que montó un equipo femenino “y organizaba partidos para hacer networking”. No obstante, el modelo de trabajo de la firma le impedía dedicarle más tiempo.

Elena González-Adalid.
Elena González-Adalid.

Ahora, la abogada coordina partidos femeninos entre la Fundación Real Madrid y cárceles de la comunidad. “Una vez al mes, venimos de fuera unas 15 mujeres y jugamos contra ellas; es muy emocionante”. Además, González-Adalid presume de haber vuelto a jugar con sus amigas de la adolescencia, con las que se reúne una dos veces a la semana en Madrid Río para entrenar. “Y los domingos, partido”, remata.

El deporte es, sin duda, una afición común entre los letrados. Ruth Sala, penalista en Barcelona, compagina su labor de abogada con la de técnico deportivo. Además de llevar los casos de sus clientes, la jurista dedica al menos seis horas a la semana para dar clases de yoga y de entrenamiento personal en varios gimnasios. “Disfruto muchísimo, me ayuda a desconectar”, comenta.

Ruth Sala.
Ruth Sala.

Sala empezó ejerciendo en un despacho hasta que nació su primera hija. Después de eso, se alejó del oficio durante cinco años, tiempo que aprovechó para formarse en el ámbito del deporte. Volvió a la abogacía porque “forma parte de mi ADN”, pero decidió hacerlo de forma autónoma para, relata, poder gestionar su tiempo de forma autónoma, dedicarle tiempo a su familia y seguir desarrollando su faceta deportista.

Aunque no parezca sencillo de compatibilizar, lo cierto es que la letrada lo hace posible. Así, cuando una de sus clases coincide con una vista, tiene otra persona que la cubre en el gimnasio. Para lograr llegar a todo, considera esencial contar no solo con un modelo flexible, “sino también con una pareja que se involucre en la crianza de los hijos”.

Fotografía

Por otro lado, Borja López compagina su trabajo de letrado experto en energía e infraestructura, también en Ambar, con el de fotógrafo. Bajo el nombre artístico de Juergen Lawyer, López realiza desde exposiciones de sus fotografías hasta proyectos con marcas o diseñadores de moda. Y revela que ahora tiene entre manos un proyecto cinematográfico “que se va a festivales en Austria y en Alemania”.

Borja López.
Borja López.

La pasión por la fotografía, cuenta, siempre ha estado ahí, pero el rígido modelo de los despachos por los que pasó le impedía dedicarle todo el tiempo que a él hubiera gustado. Por eso, López estuvo muchos años enfrentado a la abogacía. “En un momento estuve a punto de dedicarme únicamente a la fotografía, pero me di cuenta de que ambas facetas forman parte de mí”.

Adoptar un modelo de flexibilidad total le ha ayudado a reconciliarse con el oficio y le ha convertido, afirma, en un mejor profesional. “Poder gestionar tu propio tiempo te saca de la rueda de pura facturación que tienen muchas firmas y que te convierte en una máquina de hacer dinero”.

La flexibilidad del abogado unipersonal

Raúl Herrera.
Raúl Herrera.

Viernes libres. Raúl Herrera, abogado mercantilista en Madrid, lleva con un modelo flexible desde hace siete años, cuando decidió dejar el despacho en el que estaba y empezó a trabajar por libre. Así, cuenta que empieza cada día a las 6 de la mañana, ya que “a esas horas no hay llamadas y puedo adelantar más trabajo sin interrupciones”. Al mediodía acaba su jornada laboral y, aunque algunas tardes tiene que avanzar algunas cosas, “lo hago con más calma”. Este sistema le permite librar los viernes, siempre que no surja algo urgente.

Escalada. Este día extra lo dedica a su segunda pasión, la escalada. “Empecé hace 10 años, pero desde hace seis años me dedico a ello de forma más seria”. Los viernes que lo permiten, Herrera relata que se hace hasta 400 kilómetros para escalar en sitios más alejados de Madrid, como Cuenca o Guadalajara.

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