Movimientos clave en el sector legal en un contexto de incertidumbre

Algunos despachos han aprovechado para reforzar áreas que se han visto desbordadas de trabajo por la pandemia

Movimientos clave en el sector legal en un contexto de incertidumbre

Es indudable que las consecuencias económicas derivadas de la crisis sanitaria que estamos viviendo en los últimos meses, han tenido un claro reflejo en el mercado de trabajo. En particular, en lo que se refiere al sector legal, en los meses posteriores a la declaración de estado de alarma, hemos asistido a un parón generalizado en las contrataciones.

Durante el periodo de confinamiento, los despachos de abogados centraron sus esfuerzos en adaptar su modelo de negocio a la nueva realidad social, implementando y promoviendo la cultura del teletrabajo dentro de sus organizaciones.

Con carácter general, durante los meses de confinamiento, los despachos adoptaron políticas muy conservadoras en relación con las nuevas incorporaciones, quedando paralizadas en muchos casos, hasta que se reactivase la actividad económica tras los meses de verano y se pudiese evaluar el impacto de la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia en el comportamiento de las empresas.

No obstante, a pesar de que la prudencia en relación con las nuevas contrataciones ha sido la tónica generalizada en el sector legal, algunos despachos de abogados han aprovechado esta coyuntura para reforzar determinados departamentos que se han visto desbordados de trabajo en este período, como son los de laboral, financiero y reestructuraciones. Incluso, algunas firmas de abogados han visto en la actual situación de crisis, una oportunidad para llevar a cabo incorporaciones estratégicas importantes, que les permitan reforzar su posicionamiento en el mercado legal o desarrollar nuevas áreas de práctica con las que anteriormente no contaban.

Así, en los últimos meses, hemos podido observar algunos movimientos de calado en los despachos de abogados, que podrían resultar sorprendentes en un contexto de crisis como el actual, en el que muchos abogados se muestran menos proclives a emprender nuevos proyectos profesionales.

Estos movimientos pueden obedecer a diversos motivos que, en la mayoría de los casos, no son únicamente de índole económico, aunque ésta sea una variable que también tenga un peso específico a la hora de valorar nuevas oportunidades. Y, en mi opinión, no tienen necesariamente que estar condicionados por la actual situación de crisis, pues se toman en consideración otras variables que se ponderan en el largo plazo.

En este sentido, no es infrecuente que abogados con cierta seniority, que han desarrollado gran parte de su trayectoria profesional en despachos de primer nivel, tengan dificultades para continuar su carrera profesional en estas firmas, especialmente en aquellos departamentos en los que, por volumen de facturación, no haya posibilidad de nombrar nuevos socios.

En algunos casos, se trata de profesionales que, a pesar de estar muy bien valorados entre sus compañeros y sus clientes, no ven clara su progresión dentro de su actual firma y deciden apostar por un nuevo proyecto profesional en otro despacho reputado, en el que tengan más espacio para crecer en el corto o medio plazo y una mayor visibilidad en el mercado.

En otras ocasiones, los motivos obedecen al deseo del abogado de enfrentarse a nuevos retos profesionales, como es la oportunidad de liderar la creación de una práctica profesional en otra firma, con la satisfacción que supone hacer crecer un departamento desde cero, cuando el abogado cuenta con la experiencia, la capacidad y la energía necesarias para llevar este proyecto a cabo.

Existen casos en los que el abogado puede verse atraído por la posibilidad de integrase en otro tipo de estructura, como sucede en los movimientos de despacho nacional a despacho internacional, en los que el profesional aspira a tener acceso a un determinado tipo de cliente internacional y una mayor interlocución con abogados de otras jurisdicciones.

Finalmente, es posible que el abogado simplemente no esté cómodo en su actual organización, porque no encaje en la cultura del despacho o no comparta la estrategia que esté siguiendo la dirección.

Sea cuales fueren los motivos del cambio, la incorporación de un socio o counsel a un despacho de abogados requiere siempre de un cierto período de adaptación del abogado a la nueva organización, máxime cuando el fichaje del socio o counsel se haga para liderar un departamento ya existente, integrado por profesionales que tendrán que adaptarse a su manera de trabajar.

Además, es relativamente frecuente en este tipo de movimientos, que acompañen al socio o counsel en su nuevo proyecto profesional otros abogados de su equipo, con los que haya trabajado en los últimos años y que cuenten con su confianza, pudiendo originarse fricciones internas al incorporar a estos profesionales en el nuevo despacho.

Los despachos deberán gestionar todas estas situaciones para que la integración de los nuevos equipos en las organizaciones sea lo más rápida y fluida posible. Y posicionarse en un mercado legal muy competitivo, en un contexto de incertidumbre que previsiblemente continuará durante los próximos meses.

María Burgos es headhunter y consultora en Iterlegis

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