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Lagarde se muestra favorable a relajar el objetivo de inflación del BCE

Reconoce en un discurso en Fráncfort que el BCE no ha logrado elevar las expectativas de inflación

La presidenta del BCE Christine Lagarde REUTERS

Christine Lagarde ha dado hoy una valiosa pista de su disposición a seguir los pasos de la Reserva Federal y a aceptar un objetivo de inflación más flexible en la revisión de su estrategia. Sin avanzar las conclusiones de esa revisión, que no quedará cerrada hasta septiembre del próximo año, la presidenta del BCE ha señalado en un discurso en Fráncfort que “un fracaso persistente en alcanzar el objetivo de inflación puede influir en las expectativas de inflación y provocar un horizonte más corto para la política monetaria”.

Lagarde ha explicado que el objetivo actual de estabilidad de precios, fijado en la estrategia de 2003, marca como meta una inflación por debajo pero cercana al 2%. “Esta formulación era apropiada en un momento en que el BCE estaba buscando dar credibilidad y en que una inflación demasiado alta era su principal preocupación. Pero en el entorno actual de baja inflación, las preocupaciones a las que hacemos frente son diferentes y esto debe reflejarse en nuestro objetivo de inflación", ha señalado, en la que es su primera exposición sobre los trabajos del BCE en la revisión de su estrategia y que llega cuando el paso al frente dado por la Fed respecto a la inflación pone ahora toda la presión sobre el Banco Central Europeo.

Así, la presidenta del BCE ha recordado que la última década ha estado marcada por “un persistente declive en la inflación entre las economías desarrolladas”. En la zona euro, la inflación media anual fue del 2,3% entre 1999 y agosto de 2008, justo antes del estallido de Lehman Brothers, pero es solo del 1,2% desde entonces hasta finales de 2019. Y ha lanzado un mensaje revelador sobre su postura. “La promesa de una inflación que vaya más allá eleva las expectativas de inflación y por lo tanto rebaja los tipos de interés reales”.

“Para apoyar las expectativas de inflación, debemos asegurarnos de que nuestro objetivo es percibido como simétrico por el público. Por tanto deberíamos tener un objetivo de inflación que la gente pudiera entender fácilmente”, ha añadido. En definitiva, toda una sugerencia de que, como ya ha hecho la Fed, se permitiría que la inflación estuviera por encima del 2% durante un tiempo, favoreciendo con ello el crecimiento y la creación de empleo.

En su discurso, Lagarde también ha advertido de cómo la pandemia influirá en dos grandes factores que impactan en la formación de precios: la globalización, que quedará en retroceso ante el avance del proteccionismo y unas cadenas de producción más reducidas, y la expansión de la economía digital. También ha aludido al envejecimiento de la población, que puede reducir la mano de obra a nivel global.

La advertencia de Weidmann

Las deliberaciones sobre la revisión estratégica prometen abrir un foco de intenso debate en el BCE, en cuyo Consejo de Gobierno ya han aparecido divergencias sobre si intensificar o no aún más los estímulos ante la llegada de la segunda oleada del virus y ante la fortaleza del euro, factor adverso para impulsar la inflación. El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, ya ha advertido hoy de la importancia de ser cuidadosos al realizar cambios en la estrategia del BCE y ha insistido de nuevo en que unas compras de deuda a gran escala pueden traspasar la línea que separa la política monetaria de la fiscal.

“Cuanto más ampliamente interpretemos nuestro mandato, mayor será el riesgo de que nos enredemos en política y nos sobrecarguemos con demasiadas tareas. Como consecuencia, nuestra independencia puede ser puesta en cuestión, y con razón”, ha afirmado Weidmann.

Lagarde también avanzó que las medidas que el BCE ha aplicado desde marzo para afrontar los efectos de la pandemia impulsarán el producto interior bruto (PIB) de la zona del euro en 1,3 puntos porcentuales de forma acumulada entre 2020 y 2022. Los estímulos monetarios impulsarán además la inflación aproximadamente en 0,8 puntos porcentuales en el mismo periodo.