Análisis

Bankia-CaixaBank, la fusión que Rajoy intentó y Sánchez está a punto de conseguir

La operación, a la espera de la respuesta del mercado, cuenta con grandes sinergias, cuenta con el apoyo político, empresarial y de CC OO y refuerza los lazos de Cataluña, Madrid y Valencia.

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, a su llegada a la conferencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Casa América, en Madrid
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, a su llegada a la conferencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Casa América, en Madrid EFE

Operación maestra en un momento de urgencia. Rozando la medianoche Bankia y CaixaBank confirmaban oficialmente en sendos hechos relevantes remitidos a la CNMV los contactos para crear el mayor banco de España.

De un plumazo, dos antiguas cajas de ahorros, las más grandes, vuelven a protagonizar una gran operación corporativa, que no solo pueden conseguir músculo para hacer frente al deteriorado negocio por los negativos tipos de interés, y agravado por la pandemia, con rentabilidades por debajo del 2%, sino que consigue formar una nueva entidad con gran influencia en Cataluña, Madrid y Valencia. A lo que se sumaría el País Vasco de forma indirecta, si, como aseguran todas las fuentes consultadas, José Ignacio Goirigolzarri es nombrado presidente del nuevo banco, con Gonzalo Gortázar (nacido en Madrid, pero de familia vasca), como consejero delegado.

El gran sueño de Isidro Fainé, presidente de la Fundación La Caixa y de Criteria (mayor accionista de CaixaBank, con casi el 40% de su capital), y de CECA, se hace realidad. El más veterano de los empresarios y banqueros españoles quiso desde que estalló la crisis financiera en 2008 que La Caixa fuera el paraguas de todas las antiguas cajas de ahorros si estas pasaban por momentos delicados. Y así lo hizo con Caixa Girona y con Banca Cívica.

El Gobierno de Pedro Sánchez también se apunta un gran tanto. La puntilla que le quedaba para cerrar todos los flecos pendientes de la crisis financiera, una vez que, salvo la transposición de la directiva de blaqueo de capitales y otra norma de seguros, ha logrado adaptar las normativas europeas a las españolas, algunas, eso sí, casi al límite de que Europa nos multase.

Bankia está controlada por el Estado, a través del FROB, desde 2012. Actualmente cuenta con el 61,8% de su capital. La entidad recibió ayudas públicas por más de 24.000 millones de euros, de los que ha logrado recuperar 3.000 millones.

La recuperación de estas ayudas para las arcas del Estado se había convertido en un reto, que no logró el anterior Gobierno de Rajoy, pese a que insistió en varias ocasiones en que Ejecutivo devolvería dichas ayudas al contribuyente.

La absorción de Bankia por parte de CaixaBank no supone que el Estado -que controlará el 14% de la entidad resultante, con Criteria como máximo accionista- recupere el dinero publico inyectado en el banco presidido por Goirigolzarri, pero sí que pueda mejorar su rentabilidad, con una operación, además, con importantes sinergias y gran complementariedad.

La operación, que comenzó a gestarse antes de las vacaciones de verano y aunque todavía se encuentra en un estado incipiente, modifica nuevamente el mapa financiero español, el que ha sufrido una mayor metamorfosis de Europa en la última década, y desplaza a un segundo lugar a otro grande, a Banco Santander, que se hizo con el pódium hace tres años tras absorber a Banco Popular.

Desde que estalló la crisis financiera, la banca española ha sido la que más fusiones ha protagonizado, ha pasado por una mayor reestructuración y ha sido la primera que ha estrenado, para su desgracia, la resolución de un banco, Popular en junio de 2017.

Ahora vuelve a protagonizar en Europa la primera gran fusión en plena pandemia del Covid, y aunque las negociaciones se acaban de iniciar oficialmente, con la aprobación de los consejos de administración de Bankia y CaixaBank para seguir adelante con los estudios, ambas entidades son ya viejas conocidas.

Ambos bancos mantuvieron acercamientos en plena crisis financiera, con Rodrigo Rato como presidente entonces de CajaMadrid e Isidoro Fainé, por parte de CaixaBank. Fainé consideraba que la operación “tenía sentido para España, para Madrid y para Barcelona, porque con la suma se creaba una entidad financiera que podía situarse entre las primeras de Europa en 4 o 5 años: ambos bancos tenían holdings industriales potentes y se creaba la mayor fundación de Europa”. Pero la operación, en la que el Gobierno de Mariano Rajoy, con Luis de Guindos como ministro de Economía, no pudo ser. Rato no compartía el proyecto.

Entonces, CajaMadrid optó por otras operaciones, como la fusión con Bancaja y otras cinco pequeñas cajas de ahorros, y que dio lugar a Bankia.

CaixaBank se abstuvo de participar en una primera fase en las fusiones propiciadas por la crisis financiera. Pero no se resistió mucho tiempo. Fainé siempre ha creído en las cajas de ahorros y en la obra social de estas entidades. De hecho, sigue manteniendo, a través de la Fundación La Caixa, la mayor aportación social en España.

Las actuales negociaciones cuentan con el apoyo lógico del Gobierno, de los consejos de ambas entidades, de los supervisores, entre los que destaca el BCE, y de los sindicatos.

José María Martínez, secretario general de CC OO Servicios, sindicato mayoritario en Bankia y en el sector financiero, ha asegurado a este periódico que la operación “nos parece muy interesante y oportuna, si se desarrolla además con criterios laborales responsables, acordados y no traumáticos, que es el tipo de garantía que el sindicato va a exigir”.

La operación, según varios expertos, abre paso a futuras operaciones en España y en Europa. Ahora la pregunta es ¿qué pasará con Banco Sabadell, Liberbank, Unicaja, Ibercaja, Abanca o Kutxabank?

En el mercado se da por hecho que Bankinter podrían seguir en solitario. Santander, tras la abosrción de Popular tambié, En el caso de Abanca, hay diversas opiniones, aunque la idea es que quiere protagonizar una fusión, pero no ser absorbido. Lo mismo sucede con Kutxabank, mientras que BBVA.parece que tiene también destinada la absorción de otro banco mediano.

El escollo de la operación es la destrucción de empleo en un momento delicado para el mercado laboral.

Ahora falta la respuesta del mercado, aunque todo indica que será positiva.

El consejero delegado de Bankia, José Sevilla (antiguo analista), declaró en julio que “hay ciertos incentivos para fusiones. Lo veremos en los próximos meses. Caldo de fusiones hay”.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, declaró el miércoles en unas jornadas de la Apie que en España "hay margen para fusiones sin producirse un oligopolio". Mientras que el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, reclamó fusiones de manera "urgente y rápida".

La operación coincide en su anuncio en los días previos a que la Audiencia Nacional comunique su sentencia sobre si hubo o no estafa y falsedad contable en la salida a Bolsa de Bankia en 2011.

 

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