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El ‘qué’ antes que el ‘cuánto’: ¿qué quiero conseguir con mi dinero?

Reflexionar sobre nuestras metas y objetivos es el primer paso para poder cumplirlos

¿Qué harías si el dinero no fuera un problema? Todos, en algún momento, nos hemos enfrentado a esta pregunta y algunos -puede que muchos- nos hayamos dado cuenta de que no teníamos una respuesta realista y sincera con la que contestar: ¿me he parado a pensar realmente en lo que quiero?

Esto nos pasa porque, muchas veces, nos dejamos llevar por el día a día, por los asuntos de otras personas, tendemos a dejarlo todo ‘para mañana’ y nos olvidamos de qué cosas son importantes para nosotros mismos. Como señala Louis Vollebregt, del Kinder Institute of Life Planning, nos falta una reflexión profunda sobre lo que realmente queremos hacer, lo que nos impide poner en perspectiva nuestros objetivos.

¿Qué es realmente importante para ti? ¿Qué harías si tuvieras más tiempo o dinero? ¿Qué quieres lograr para sentir que has tenido una vida plena? Estas son algunas de las preguntas que desde el Instituto Kinder consideran esenciales para que las personas podamos alcanzar nuestros objetivos y tomar las riendas de nuestra vida, empezando por el principio: nuestros planes y objetivos.

“El proceso de Life Planning nos ayuda a saber qué es lo que realmente queremos. Conecta nuestros objetivos vitales con nuestra realidad financiera, lo que nos va a ayudar a que nuestros planes se hagan realidad”, señala Vollegret. Desde la web del Instituto Kinder describen el Life Planning como “la planificación financiera bien hecha” y explican que es el ejercicio que conecta dos puntos: nuestra realidad financiera y la vida que queremos vivir.

Uno de los mayores problemas que tenemos las personas es que concebimos el dinero como un fin en sí mismo, cuando, en realidad, el dinero es un medio que nos ayuda a conseguir lo que para nosotros es importante.

Contextualizar nuestro dinero en nuestro proyecto vital siempre es fundamental, pero lo es, aún más, cuando queremos invertir. Comprender que el ‘para qué invierto’ va antes que el ‘cuánto invierto’ es el primer paso para tener éxito y poder cumplir nuestros objetivos.

Porque si invertimos sin haber hecho ese ejercicio de reflexión previo, corremos el riesgo de invertir en productos que no sean adecuados para nosotros, ni por perfil de riesgo ni por rentabilidad.

Definir nuestros objetivos nos va a ayudar a construir el plan financiero que necesitamos para alcanzarlos porque podremos saber qué coste tienen y, en consecuencia, qué rentabilidad le tenemos que exigir a los mercados financieros y, también, cuál es nuestro horizonte temporal de inversión. Además, definir nuestro ‘para qué’ nos va a ayudar a pensar más a largo plazo y a comprometernos con nuestro futuro y nuestra inversión.

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