Así influye en la inversión la nueva estrategia de la Fed

La larga era de tipos bajos empuja aún más a tomar riesgo en Bolsa para buscar rentabilidad

Jackson Hole Fed
El presidente de la Fed, Jerome Powell, en una imagen de archivo tomada el pasado 30 de junio. Reuters

Jackson Hole, la reunión que anualmente reúne a los líderes de los principales bancos centrales del globo, no ha pasado sin efecto en un mercado muy pendiente de las señales que puedan anticipar cambios en la política monetaria. La cita no defraudó y ya desde el primer momento dejó titulares contundentes.

En la ponencia inaugural del simposio, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal estadounidense, anunció todo un replanteamiento en los objetivos del banco central que domina la economía más poderosa del mundo. Powell reforzó el compromiso de la institución con la creación de empleo y para garantizarla, apostó por relajar el objetivo de mantener la inflación de Estados Unidos en el 2%. Ahora optará por aspirar a una media en el largo plazo del 2%, lo que supone aceptar períodos en que pueda estar por encima de ese nivel. En definitiva, el alza de precios no supondrá un endurecimiento de la política monetaria, lo que augura tipos bajos para largo.

Los efectos de este cambio de rumbo no se hicieron esperar. Ante una larga era de tipos cero, la Bolsa es el activo más beneficiado: los inversores tendrán que buscar activos de más riesgo para tener más rentabilidad. La política de la Fed también ha reforzado la debilidad del dólar y una subida de la rentabilidad de la deuda a largo plazo –debido a la previsible menor rentabilidad real por culpa de una mayor inflación–. Esas subidas de rendimientos en la deuda también impulsaron el viernes la cotización de los bancos.

En concreto, el dólar cayó el viernes un 0,63% rondando mínimos del año frente al euro. La divisa comunitaria terminó la semana cambiándose a 1,1897 dólares por unidad, con lo que ya acumula un avance frente al dólar del 6,14% en lo que va de año. En los bonos, el español a 10 años marcó el viernes una rentabilidad del 0,379% frente al 0,298% en el que arrancó la semana. El bund alemán, quedó en el -0,404% desde el -0,507% inicial y el estadounidense a 10 años, pasó a ofrecer cerca de un 0,73% frente al 0,63% de la anterior semana.

Tai Hui, estratega jefe de Asia de JP Morgan, resume en declaraciones a Bloomberg cómo ha interpretado el mercado este discurso. “No solo la Fed tendrá que dar apoyo suficiente para sostener la economía en su odisea a través de la hecatombe pandémica, sino que también los tipos de interés deberán permanecer bajos incluso una vez superada para generar una presión inflacionaria suficiente”.

Stefan Hofrichter, economista jefe de Allianz Global Investors, sostiene que la declaración de Powell no es ninguna sorpresa y, además, considera que viene a confirmar sus expectativas sobre una inflación que tiene más posibilidades de sorprender al alza que a la baja.

“El exceso de liquidez, medido como la diferencia entre la oferta monetaria y el crecimiento del PIB real, ha ido en aumento durante muchos años, y la guerra contra el virus lo ha elevado considerablemente. Históricamente, el aumento del exceso de liquidez es un precursor de tasas de inflación estructuralmente más altas. Con el apalancamiento público y privado global en máximos de varias décadas, se está volviendo cada vez más difícil deshacer la actual política monetaria ultraexpansiva”, apunta el economista.

Ahora, una vez que Powell ha movido ficha para adaptarse a la nueva realidad económica, los ojos están sobre el BCE. Con un férreo objetivo de inflación, también podría ser más flexible y aceptar nivel de precios superior al 2% y en la revisión de su estrategia. 

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