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El BCE estudia la creación de un banco malo ante la oleada de créditos morosos

La iniciativa, que avanza Reuters, debe superar los obstáculos políticos ante la unión bancaria aún existentes

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. EFE

La profunda crisis económica que va a causar la pandemia del coronavirus provocará una oleada de créditos impagados ante la que el BCE ha comenzado a prepararse y frente a la que una de las opciones sobre la mesa es la creación de un banco malo. Este proyecto, que avanza hoy la agencia Reuters, es una iniciativa que ya contaba en el pasado con el favor de Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del BCE, y que ahora está cobrando fuerza, a pesar de que desde el entorno de la institución se insista en que es aún prematuro hablar de una entidad que aglutine los activos tóxicos de la zona euro.

A finales de mayo, Enria manifestó que considera que un banco malo “puede ser un instrumento útil en caso de un deterioro significativo y extendido de la calidad de los activos” y avanzó que el BCE estaba analizando la vulnerabilidad del sector bancario en diferentes escenarios. En función de ese análisis, se plantearían las diferentes opciones que podrían explorarse. En su último informe de Estabilidad Financiera el BCE ya advirtió de que los bancos de la zona euro pueden sufrir "pérdidas significativas" a causa de la pandemia.

Los preparativos para el diseño de un banco malo, y sobre los que fuentes oficiales del BCE declinan hacer comentarios, se habrían acelerado en las últimas semanas, según avanza Reuters. Una de las opciones que se manejan es que este vehículo contara con la garantía del Mecanismo Europeo de Estabilidad y también con el apoyo de los grandes bancos europeos. La Sareb, el banco malo español que surgió de la pasada crisis y al que se derivaron los activos tóxicos vinculados al ladrillo de las entidades que recibieron ayudas públicas, se constituyó de hecho con la participación de la banca española en su capital.

La creación de un banco malo en la zona euro sería una contundente respuesta por parte del BCE al impacto de la crisis sobre el sector bancario. El banco central ya ha rebajado de forma temporal ciertas exigencias regulatorias en materia de capital, y también ha persuadido al sector con insistencia para que anule el reparto de dividendos, y está garantizado una inyección multimillonaria de liquidez para asegurar la estabilidad del sistema financiero y que el crédito llega a la economía real. No en vano, la banca se ha convertido en una pieza esencial para que todo el crédito con aval público que han activado los gobiernos de la zona euro, una de las principales medidas económicas antipandemia, llegue a la economía real.

El proyecto de banco malo encontraría sin embargo fuertes resistencias políticas, dado que aún la zona euro no ha logrado completar la unión bancaria ni avanzar en un esquema de garantía de depósitos común, con las reticencias de Alemania como uno de los principales obstáculos. Frente a la creación de un banco malo, también surge la alternativa, muy extendida entre los bancos españoles, de la venta de cartera de activos tóxicos a los inversores. Esta opción es de hecho el argumento de los detractores del banco malo.

En el mes de abril el diario Financial Times ya informó de una propuesta del BCE de creación de este vehículo que habría encontrado el rechazo de la Comisión Europea, aunque sin descartar que el proyecto pudiera retomarse más adelante.