El tren prepara su desescalada en medio de la incertidumbre

La demanda en media y larga distancia está en mínimos y se recupera muy lentamente en Cercanías

AVE
La estación de Atocha, en Madrid, vacía.

Pese al optimismo que desprende la página web de buenas noticias que Renfe lanzó en el momento álgido de la pandemia, lo que promete su cabecera –esa “luz al final del túnel”– no se atisba todavía, por lo menos en lo que a los viajes en tren se refiere. Con una demanda en media y larga distancia prácticamente desaparecida por las limitaciones a la movilidad impuestas por el estado de alarma, y con una afluencia a medio gas en Cercanías, es más que probable que la vuelta a la normalidad en los ferrocarriles españoles no se materialice antes de finales de año, según las fuentes consultadas.

Por Renfe y Adif no será. El operador y el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias lo tienen todo preparado para minimizar el riesgo de infectarse del coronavirus al utilizar sus servi­cios. Desde el uso obligatorio de mascarillas hasta la higienización del aire en los convoyes, pasando por medidas de limpieza reforzada y de distanciamiento social en todas las instalaciones; ambas empresas aseguran que seguirán llevando a cabo todas las actuaciones posibles para evitar nuevos contagios.

La vuelta a la normalidad en el ferrocarril con toda probabilidad no llegará antes de finales de año

Los que brillan por su ausencia, sin embargo, son los viajeros. Si bien es cierto que en la desescalada la actividad en Cercanías se está recuperando, y pese a que la oferta de trenes sea superior al 80%, “la demanda alcanza apenas el 30% de lo que era antes de la pandemia, con porcentajes ligeramente más altos en Madrid Atocha y Barcelona Sants”, señala una fuente de Adif, al referirse a la situación a mediados de mayo. Pero nudos como Sevilla o Valencia Norte no llegaban –“ni mucho menos”– a esa afluencia.

Los distintos escenarios con los que trabaja Adif contemplan elementos poco alentadores. Uno de ellos es la reapertura generalizada de los colegios tras el verano, por lo que de momento no se va a recuperar el uso del transporte público por parte de los estudiantes y aquellos padres que iban a recogerles a la salida de la escuela en tren. Tampoco volverán a utilizar este medio de transporte aquellos trabajadores que no se incorporarán a su labor presencial porque no tienen dónde dejar a sus hijos. A todo ello hay que añadir que muchas empresas seguirán con el teletrabajo, por lo que solo “en otoño podríamos llegar a una demanda en Cercanías del 70% y alcanzar niveles previos a la crisis a final de año”, prevén desde Adif.

Muchos interrogantes

El camino, además, está plagado de incógnitas. Por un lado, un rebrote en otoño podría obligar a un nuevo confinamiento que impactaría en la movilidad. Por el otro, aún no es posible medir si la recomendación de usar el vehículo privado –sobre la que insistieron las autoridades sanitarias en el auge de la epidemia– se ha vuelto un cambio estructural en los hábitos de los trabajadores.

“¿Volverán esos viajeros al tren?”, se pregunta la misma fuente. En cuanto al AVE, la larga distancia y el Avant, desde Renfe calculan que la oferta de plazas representa ahora un 15% de lo que era habitual antes de la declaración del estado de alarma, y subrayan que es “suficiente para atender la demanda actual y con garantías de distancia social”.

Recomendar el vehículo privado puede tener un gran impacto en los patrones de movilidad

Renfe comercializa solo una de cada dos plazas disponibles por tren circulante. La compañía modificará esta oferta una vez que el Gobierno haya establecido las condiciones para los viajes interprovinciales. A partir de ahí, “nadie sabe cuánto tardarán en volver los usuarios que utilizaban el tren por sus viajes de placer o por trabajo”, indican desde Adif.

Los primeros dependen de cómo se desarrolle la campaña de verano en España y Europa, y los segundos están ahora en entredicho, por lo rentable que han demostrado ser, para las empresas, las videoconferencias con respecto a los desplazamientos que requieren las reuniones presenciales.

El cierre de los colegios, el teletrabajo y los límites en los viajes lastran la afluencia

Por lo pronto, Renfe canceló el lanzamiento de Avlo, su tren de alta velocidad low cost. Se trata de su principal apuesta ante la liberalización, a partir del 14 de diciembre, de los corredores que conectan Madrid con Barcelona, Valencia y Sevilla.

El proceso de apertura del mercado a la competencia sigue intacto. Pero la CNMC ha aclarado que las empresas que competirán en él (Renfe, ILSA –Air Nostrum y Trenitalia– y Rielsfera, filial de SNCF) podrán evitar sanciones si alegan la pandemia como causa imprevista en el caso de que no cumplieran con la capacidad operativa asignada a cada una de ellas.

Las cifras

1.646 millones de euros es la inversión que Renfe se ha comprometido a realizar en el marco del acuerdo con Adif sobre la liberalización del sector ferroviario. De estos, unos 600 millones se destinarán a nuevos trenes AVE y el resto, a amortizar lo que queda de los actuales.

45 minutos es lo que dura hoy la hora punta en Cercanías, de 6.30 a 7.15 de la mañana. Antes de la crisis derivada del coronavirus, la franja horaria de aglomeraciones era desde las 6 hasta las 9 de la mañana.

1 millón, aproximadamente, es la cantidad de billetes cuyo importe ha sido devuelto por Renfe a los viajeros en media y larga distancia durante la pandemia del Covid-19.

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