Fondos de impacto social, la última frontera de la inversión responsable

Combina el retorno financiero con la búsqueda de una mejora en la sociedad que sea cuantificable

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El binomio rentabilidad/riesgo ha marcado siempre el compás de la inversión. Si se quieren conseguir mayores retornos, es necesario asumir mayores probabilidades de perder dinero. Pero, con el auge de la inversión socialmente responsable, ha surgido una categoría de fondos que introduce un tercer vector: el impacto social.

Este tipo de productos quieren convertirse en un puente entre el mundo de los mercados financieros y el de la filantropía. Su objetivo es invertir en proyectos empresariales que, además de ser rentables, aporten unos cambios sociales que sean cuantificables, como bancos de microcréditos, fomento de energías renovables o cooperativas de mujeres en el ámbito rural.

La inversión de impacto tiene aún mucho camino por recorrer en España. Es un sector donde hay muchas posibilidades de coinversión y de colaboración entre inversores privados y públicos. Otros países europeos están mucho más avanzados”, explica Agustín Vitórica, cofundador y consejero delegado de Gawa Capital, la gestora española referente en este tipo de productos.

En los últimos meses, la firma ha puesto en marcha el fondo de impacto más grande que se ha creado nunca en España, y que podría alcanzar los 120 millones de euros. Huruma Fund está respaldado por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (Aecid), por fondos de la Unión Europea y por Cofides (Compañía Española de Financiación del Desarrollo). En total, los inversores públicos aportan más de 30 millones de euros a un proyecto que busca otorgar financiación a entidades que conceden microcréditos en el ámbito rural, en África, Asia y América Latina.

El socio de referencia en el tramo privado ha sido CaixaBank Banca Privada, que ya ha vendido 38 millones de euros de este fondo entre sus clientes y podría llegar a los 70 millones. Las características son muy especiales: el importe mínimo son 125.000 euros y el dinero no se puede tocar en 10 años. Eso sí, la rentabilidad anual objetivo es del 7%.

Este es el cuarto fondo de impacto de Gawa Capital. El primero, lanzado en 2010, ha demostrado que las cuentas salen. El retorno medio anual de la inversión ha sido del 6,4%. Su objetivo también era el fomento de las microfinanzas. Hace dos años lanzaron otro fondo de impacto, de la mano de la gestora Magallanes Value Investors.

Al margen de Gawa, hay otras firmas que llevan varios años tratando de crecer en este segmento, como Creas, Fondo Bolsa Social o Qualitas Equity Partners. Algunas tienen un perfil más social, más basado en el crowdfunding, y otras un perfil más financiero.

El último actor en entrar en este terreno ha sido Global Social Impact Investment, una gestora impulsada por María Ángeles León, dueña, a su vez, junto con su marido, Francisco García Paramés, de la gestora de fondos Cobas AM.

La entidad ya dispone de la autorización de la CNMV para operar y va a empezar a gestionar un vehículo previo que había lanzado León hace unos años. La firma espera captar 50 millones de euros en dos años.

En España se ha creado un grupo de trabajo, Foro Impacto, para impulsar este tipo de proyectos. Está presidido por Juan Bernal, director general de CaixaBank AM. La asociación pertenece al Global Steering Group for Impact Investment (GSG).

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