Los bufetes desvelan sus planes de desescalada

Las firmas se debaten entre seguridad y negocio. De momento se impone la primera opción: hay protocolos pero no fecha de retorno

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La desescalada tiene sumido al sector legal en su particular versión del debate entre cómo equilibrar la seguridad sanitaria y el impulso del negocio. La cuestión no es sencilla y en el seno de los bufetes existen posturas encontradas. A la vista de los planes y protocolos de retorno, sin embargo, en las grandes firmas se imponen las tesis más prudentes. Enfrente, no obstante, cada vez son más los socios preocupados por la caída del negocio que apuestan por iniciar un retorno parcial, ordenado y con fuertes medidas de protección.

En las firmas más pequeñas, por su parte, se abre paso la segunda opción. Muchas de ellas, o bien ya han retomado su actividad o lo harán a partir de esta semana. En este contraste influyen varios factores: el número de empleados y el tamaño de las oficinas (no es lo mismo organizar un protocolo para 10 personas que para 100); el tipo de cliente y asunto; el nivel de adaptación tecnológica, y el múscu­lo financiero. "La vuelta es un mensaje de reactivación para los clientes: las cosas tienen que empezar a ponerse en marcha", describen desde uno de estos bufetes.

Entre los grandes, en cambio, no se aprecia ninguna prisa. La mayoría no tiene fecha prevista de retorno y en muchos de ellos, especialmente los anglosajones, se coquetea con la idea de mantener el teletrabajo hasta septiembre o, incluso, final de año. Quienes defienden que es mejor esperar explican que, al menos de momento, sigue habiendo un importante volumen de asuntos y que el funcionamiento en remoto ha ido mejor que lo esperado. Además, hay mucho miedo al riesgo sanitario y, junto a él, al reputacional. "Preocupa tener 15 contagios en tu oficina y quedar señalado", explica un socio.

En el otro lado, los más pegados a la generación de negocio lideran el grupo favorable al retorno. Estos no discuten la necesidad de garantizar la seguridad y la salud, en absoluto, pero señalan que la captación de clientes está parada y observan que algunos equipos empiezan a estar alicaídos y desconectados. Y recuerdan que son ya muchos los bufetes que están teniendo que llevar a cabo ajustes laborales. También presionan quienes tienen serias dificultades para trabajar en casa.

Por despachos

Los planes de desescalada revelados por la treintena de bufetes consultados por CincoDías ponen de manifiesto la dificultad para diseñar el retorno ante lo incierto de los acontecimientos. En todo caso, existen pautas comunes. Todas las firmas priorizarán el teletrabajo para reducir la presencia en sus sedes (algunas permiten asistencias puntuales o justificadas). Además, están reorganizando los espacios para asegurar el respeto a la distancia de seguridad (los bufetes que adoptaron el open plant están encontrando mayores dificultades). Y, por último, también garantizan el suministro de EPI a los profesionales.

Los tres grandes bufetes nacionales, Garrigues, Cuatrecasas y Uría Menéndez indican que no han fijado fecha de regreso. El último, no obstante, está realizando test serológicos a su plantilla para "tomar las decisiones oportunas en las próximas semanas".

Especialmente minuciosos son los planes de las big four. PwC Tax & Legal ha desarrollado una app para organizar la entrada y salida de las oficinas y evitar aglomeraciones. Deloitte Legal cuenta con herramientas para monitorizar la salud de sus empleados y KPMG Abogados obliga a quien quiera ir al despacho (o a ver a un cliente) a avisar con 48 horas de antelación para que se le envíen EPI a su domicilio. Finalmente, EY Abogados estudia la realización de test "en los momentos adecuados", opción que también maneja PwC.

En Clifford Chance, Linklaters y Baker McKenzie muestran su satisfacción por el funcionamiento en remoto de la firma y las dos últimas avanzan que el retorno será gradual, "atendiendo a las necesidades del negocio, los clientes y nuestra gente", subraya Cristina Serrano, chief operating officer de Linklaters. También sin fecha de vuelta, Allen & Overy, por su parte, ha desarrollado un plan que organiza turnos de trabajo y la circulación de personas por sus instalaciones. Y Hogan Lovells dividirá a su plantilla en dos grupos que se alternarán para que nunca haya más del 50% del personal en su sede; misma opción que ha seguido Roca Junyent, que iniciará la reincorporación a sus sedes a partir de la fase 1.

El protocolo de Pérez-Llorca contempla ofrecer test de anticuerpos voluntarios a sus profesionales; medida que ya lleva a cabo CMS Albiñana & Suárez de Lezo y que "ha sido muy bien recibida" por la planilla, según Antonio López Montaño, su director de RR HH. En Gómez-Acebo & Pombo trabajan en su plan, y Ecija, como relata su socio director, Alejandro Touriño, ha involucrado a sus empleados en el diseño del retorno a través de una macroencuesta.

Desde DWF-RCD subrayan que aún prolongarán el teletrabajo durante un tiempo, al igual que en Barrilero y Asociados, que lo tiene como opción preferencial. No obstante, su socio director, Eduardo Barrilero, advierte de que, si bien el trabajo en remoto es parte del futuro, "el contacto humano seguirá siendo esencial para la abogacía".

Cierre de los espacios comunes

"Para que las medidas funcionen, será esencial la responsabilidad individual", remarca Miguel Riaño, socio director de Herbert Smith Freehills, que ha replicado el modelo de desescalada en cuatro fases para su sede, con especial atención al uso de las zonas comunes. En la misma línea, Osborne Clarke, que ya tiene sus tres oficinas en España operativas, ha contratado un servicio de catering para que los abogados coman desde su sitio y no usen la cocina.

En el plan de DLA Piper se incluye un estudio de las necesidades de transporte de sus profesionales y la supresión o limitación de las reuniones. Según Jesús Zapata, socio director de la firma, no solo aspiran a garantizar la seguridad sanitaria, sino también la "emocional y social". ­Ashurst también ha remitido a los abogados que han solicitado volver un protocolo de uso de las instalaciones, y Pinsent Masons, además de implantar un sistema de toma de temperatura, revela que ha cerrado los espacios comunes. En Ceca Magán, para asistir a la oficina habrá que reservar sitio con antelación y se organizarán turnos de trabajo. "Las fases de la desescalada empezarán a finales de mayo y durarán, a priori, hasta septiembre", afirma Javier Durán, director de servicios generales de Ceca.

Las direcciones de Toda & ­Nel-lo y Ontier apuestan, entre otras medidas, por la reorganización del espacio y la flexibilidad horaria y de jornadas. "No perderemos las mejoras en eficiencia experimentadas", señala Pedro Rodero, socio director del segundo. Además de lo anterior, Simmons & Simmons y PKF Attest también han llevado a cabo una revisión y una mejora del sistema de ventilación. Finalmente, según cuentan desde Monereo Meyer han precintado temporalmente el office y el comedor, y han fijado un tope del 40% del personal en su sede. RLD, por su parte, ha iniciado el retorno progresivo tras hacer test a la plantilla e instalar mamparas de separación en los espacios compartidos.

Menos trabajo, mismos objetivos

Preocupación. A pesar de que los despachos de abogados presentan cierta resistencia a admitir las situaciones de dificultad, lo cierto es que no escapan del oscuro escenario económico general. Según una encuesta elaborada por Major Lindsey & Africa (MLA) a más de 1.300 asociados de distintos países, el 39% admite haber visto reducida su carga de trabajo por culpa de la crisis del Covid-19. Sin embargo, nueve de cada diez revelan que no se habían reducido las horas facturables fijadas en sus objetivos.

Cambio en la forma de operar. La irrupción del teletrabajo obligatorio ha sido vista como una oportunidad por muchos asociados. El 95% respondió que confiaba en que la crisis cambiará para siempre las prácticas de su firma en relación al trabajo en remoto y casi seis de cada diez creen que modificará el uso del espacio físico en las oficinas.

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