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Los avales ICO, todos los quieren y todos los critican

Hay entidades que no han logrado colocar 3.163 millones de euros del primer tramo, que se han llevado muy gustosamente los grandes bancos

José Carlos García de Quevedo
José Carlos García de Quevedo

Desde que el Gobierno aprobara el pasado 28 de marzo una de sus principales medidas para combatir la crisis económica provocada por el coronavirus, los créditos con avales del Instituto Nacional de Industria (ICO), las críticas y las defensas no han dejado de sucederse. En las primeras semanas de ponerse en marcha estas garantías del Estado para cubrir la posible morosidad del 80% al 60% de los créditos para autónomos, pymes y empresas los bancos iniciaron una batalla en contra del sistema del ICO para habilitar estos avales crediticios. Las peticiones de las pymes parecía que se habían enredado en un ovillo difícil de deshacer. Los sistemas informáticos del instituto que preside José Carlos García de Quevedo no daban abasto.

Había más solicitudes de liquidez que las que era capaz de absorber la tecnología del ICO, coinciden varias fuentes financieras, que recuerdan, a su vez, que autónomos y microempresas, sobre todo, no dejaban de presionar porque no les llegada la tan necesaria liquidez que les permitiera hacer frente a sus pagos más inminentes. El estado de alarma, con la consiguiente inactividad económica los estaba asfixiando.

Al final, el 6 de abril se puso en marcha el primer tramo de 20.000 millones de euros, de la línea aprobada por el Gobierno de 100.000 millones. El problema es que se había agotado antes de su salida al mercado. Las solicitudes incluso duplicaban a la oferta. Pese a ello, el dinero no llegaba a sus destinatarios, el tejido industrial. Reinaba la confusión, con trámites y documentación que no terminaba de cuadrar. Los bancos habían solicitado unos papeles que el ICO no daba como aptos, lo que se sumaba al caos informático.

Solo cuando el BOE publicó las exigencias burocráticas para poder hacerse con un crédito con aval del Estado comenzó a ponerse cierto orden. De ahí, que inicialmente los datos que facilitaba Economía sobre las solicitudes de avales públicos fueran muy inferiores a los que tramitaban los bancos, y de los créditos que pedían y necesitaban las pymes.

Hay pymes que se quejan de que en algunos casos los bancos piden que soliciten un préstamo mayor para amortizar otro sin aval

Una vez detectado el problema, el Gobierno puso en marcha con escasos días de diferencia el segundo tramo de las líneas ICO por otros 20.000 millones de euros. En concreto, el día 10 de abril, Pero antes de que sus condiciones se publicasen nuevamente en el BOE (varían de un tramo a otro, para la confusión de las empresas y los bancos, según critican las propias pymes y entidades financieras), las solicitudes ya habían sobrepasado nuevamente la línea abierta.

La presión de bancos y de ciertos sectores empresariales consideran que las respuestas económicas aprobadas por el Gobierno para monotorizar la economía no son suficientes, y en el caso de los avales siguen llegando por detrás de las necesidades. Varios banqueros piden ampliar la línea ICO por encima de los 100.000 millones, a la vez que conceder ayudas directas a las empresas.

La respuesta de Economía a esta presión ha sido aprobar el pasado martes el tercer tramo ICO, por 24.500 millones de euros, cuyas condiciones se publicaron el sábado en el BOE. Pese a todo, las tensiones entre el ICO y la banca se han ido relajando, según ha ido fluyendo el crédito y agilizándose la concesión de avales, aunque no se han eliminado por completo. “Hay entidades más beligerantes con la actuación del Gobierno que otras, pero, en general, se ha rebajado las tiranteces”, reconoce el director general de un gran banco.

La presión de las pymes, sin embargo, sigue. La semana pasada Cepyme también reclamó al Gobierno que se duplicaran los avales con garantía del Estado.

Pero las quejas de las pymes también se dirigen directamente a la gestión que están llevando a cabo varias entidades en la concesión de estos créditos con aval ICO. Varias pequeñas empresas y despachos de abogados, aseguran que la presión de la banca por conceder préstamos ICO sobrepasa incluso las propias necesidades de estas sociedades. O incluso, según testimonios llegados a este periódico, algunas oficinas bancarias aconsejan a las pymes con otros préstamos o pólizas de crédito que acudan a los présstamos con aval ICO o que soliciten esta financiación por cantidades superiores a las que necesitan con el objetivo de poder así amortizar otros créditos a varios años que puedan tener contratados con el banco.

De esta forma, “el banco se garantiza que el otro préstamo ya contraído se amortice con lo que se evita su posible entrada en mora en los próximos meses como consecuencia de la crisis del Covid-19, ya que el nuevo crédito abierto cuenta con la garantía del Estado, que cubre entre el 80% al 60% de su morosidad”, explica un abogado, quien aclara, a su vez, que “no es una renovación como tal, algo que sí permite la norma, siempre que esta renovación corresponda a una línea de crédito que caduque en los próximos meses”.

Esta crítica coincide que la expresada el viernes por Pimec, la patronal catalana que representa a autónomos y pymes. Esta asociación asegura que el 36% de la financiación ICO a pymes se destina a renovar operaciones, según los datos facilitados el viernes en rueda de prensa telemática.

Tanto ICO, como Economía, como las propias entidades financieras y la patronal AEB, niegan a este periódico estas prácticas. Y coinciden en argumentar que esta operativa puede que se haya llevado a cabo en alguna oficina de forma puntual y bajo su propia responsabilidad. Pero descartan “por completo” que se corresponda con instrucciones de los bancos.

“Siempre se nos juzga negativamente, hagamos lo que hagamos”, se defiende un directivo. “El Banco de España, Competencia y Economía, además de nuestras patronales, siguen muy de cerca nuestra operativa, Nos vigilan. El ICO analiza junto al Banco de España cada crédito con aval que concedemos”, explica otro ejecutivo de otro gran banco. Mientras que Economía y otro directivo de otra entidad financiera coinciden en señalar que el informe que publicó la semana pasada el ICO, explicaba que menos del 10% de la financiación con avales se ha destinado a renovaciones.

La competencia entre los diferentes bancos se acrecienta día a día. Y la concesión de créditos ICO se ha convertido en esta crisis en una fuente de negocio y de vinculación para el cliente. Aunque hay entidades que no han podido hacer frente a su cupo de avales ICO, por lo que el pasado 30 de abril este organismo prorrateó el sobrante de algunos bancos. En total, 3.163 millones, de los que 1.115 millones correspondían a pymes y autónomos y 2.048 millones a empresas.

A todo esto se le une ahora que el PP ha registrado una batería de preguntas escritas en el Congreso en la que reclama información exhaustiva sobre el pago de los préstamos del ICO por provincias.

 

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