El rodeo británico del ‘cowboy del cable’ deja arrinconada a Vodafone

Las negociaciones para fusionar Virgin Media con O2 pueden crear una de las mayores telecos de Europa

Tienda de O2 en Londres
Tienda de O2 en Londres AFP

John Malone está reuniendo aliados para su negocio de banda ancha en el Reino Unido y ha dejado fuera del cercado a más de un pretendiente. El inversor estadounidense, conocido como el cowboy del cable, mantiene conversaciones para fusionar su empresa, Virgin Media, con la operadora de telefonía móvil O2, propiedad de la española Telefónica. La rival Vodafone tendrá que decidir, ahora que el mercado empieza a consolidarse, si se conforma con pastar sola en la pradera.

El intento más reciente de este multimillonario de 79 años de llegar a un acuerdo tiene lugar en medio de una sequía de fusiones y adquisiciones. La empresa conjunta que se negocia en el Reino Unido sería una de las mayores empresas de telecomunicaciones de Europa, con ingresos anuales superiores a 6.043 millones de euros aportados por casi 30 millones de clientes de telefonía móvil y 6 millones de usuarios domésticos de banda ancha.

Eso, por fuerza, atraerá la atención de las autoridades británicas encargadas de vigilar la competencia, en especial en un momento en el que los ciudadanos confinados dependen más que nunca de internet de alta velocidad. Sin embargo, en 2016, los reguladores aprobaron sin condiciones la adquisición de la red móvil EE por parte de la operadora dominante de banda ancha BT. Otros proveedores de servicios de mayor tamaño y más rentables deberían estar también mejor situados para invertir en conexiones de fibra superrápidas.

Si sigue el guion de otras operaciones similares, la unión aportaría significativas sinergias. Reducir en un 5% los costes de explotación y de capital combinados ahorraría 536 millones de euros al año. Gravado y capitalizado, eso supone 2.166 millones de euros para cada socio, suponiendo que la propiedad se divida a partes iguales.

Calcular las valoraciones durante una pandemia es aún más difícil de lo habitual. No obstante, suponiendo que O2 esté valorada a 6 veces el ebitda del año pasado, en línea con Vodafone, su valor de empresa sería de 12.658 millones de euros. Eso la convierte en el socio menor para Virgin, que valdría 17.560 millones de euros si se fijase su precio en el mismo múltiplo de 7 veces el ebitda que Liberty Global, su empresa matriz estadounidense. Sin embargo, Virgin tenía en diciembre una deuda de 14.596 millones de euros. Para asegurarse una propiedad en pie de igualdad, Malone tendría que entregar a Telefónica un cheque de 4.900 millones de euros. Eso viene bien, teniendo en cuenta que la deuda neta de la empresa española asciende a 47.500 millones de euros, casi 3 veces el ebitda del año pasado.

Hace tiempo que se habla de Vodafone como posible pretendiente para Virgin: los usuarios de móviles de la marca Virgin se pasarán el próximo año a la red de la operadora valorada en 34.200 millones de euros. Pero su consejero delegado, Nick Read, está hasta arriba de trabajo integrando las empresas europeas que compró a Malone en 2019. Vodafone corre el riesgo de quedarse fuera del corral.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción es responsabilidad de CincoDías