Los líderes europeos negocian la movilización de hasta dos billones contra el Covid-19

Bruselas propone un gran fondo de recuperación comunitario, pero persisten las discrepancias sobre la financiación

Cumbre UE coronavirus
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en la última reunión con los líderes, hace unas semanas.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han arrancado esta tarde la negociación sobre el fondo de recuperación con el que quieren relanzar la economía una vez superada la crisis sanitaria del coronavirus. Además de dar el visto bueno de forma oficial a la movilización de unos 540.000 millones de euros que consensuó hace dos semanas el Eurogrupo (los ministros de finanzas y economía de la zona euro), la intención del presidente del Consejo, Charles Michel, es que los líderes europeos delimiten las características más básicas del nuevo fondo y encarguen a la Comisión Europea la tarea de elaborar el plan de relanzamiento y el nuevo presupuesto de la UE para los próximos siete años (MFP) en el que quedaría integrado.

"Un nuevo Plan Marshall, un esfuerzo de inversión sin precedentes alimentará la recuperación y se dirigirá a dónde más se necesita", dijo el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en Twitter antes de la reunión, que comenzó a las 15 horas. Diversas fuentes europeas cifran entre 1,5 y dos billones de euros la cantidad de la que dispondría este fondo de recuperación, y que actuaría a medio plazo, tras el oxígeno incial que aportarían los primeros 500.000 millones, y que debería estar listo en junio.

Según un borrador al que ha tenido acceso Bloomberg, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, sopesa una cantidad superior a los 1,5 billones, y sugerirá a los líderes que el Ejecutivo comunitario salga a los mercados a captar 320.000 millones en capital, que permitiría alcanzar, junta a otras herramientas, una potencia de fuego de dos billones de euros en inversiones y plantes de apoyo.

En cualquier caso, la discusión de este jueves será sólo la primera antes de que los Veintisiete puedan acordar todos los detalles de este fondo, algo que fuentes europeas no esperan que suceda al menos hasta junio, a pesar de que los líderes sean "perfectamente conscientes" de que deben actuar "rápido". Y los detalles sobre la financiación son, como es habitual en la UE, el gran escollo para el acuerdo.

Las capitales, que parecen estar de acuerdo en que se necesita una movilización sin precedentes para reactivar la economía tras los meses más duros de la pandemia, tienen que consensuar, no obstante, si los países más golpeados recibirán ese dinero a través de préstamos o de trasnferencias. También queda por ver si finalmente se emite deuda europea o no, aunque los coronabonos, una modalidad de emisión que pedía el sur, parecen seguir totalmente descartados.

El plan sobre el que trabaja la Comisión Europea es reforzar el presupuesto de la Unión -el Marco Financiero Plurianual (MFP)- con vistas al periodo 2021-2027. Para ello sería necesario que los socios aceptasen elevar el techo de gasto actual (que se limita al 1,2% de la renta nacional bruta), al menos durante la fase más crítica de la crisis, que podría prolongarse, según las fechas que maneja Bruselas, hasta finales de 2022 en el peor de los casos. El borrador de Von der Leyen habla de llegar al 1,9% de la renta nacional bruta. Según recoge la agencia AFP, la canciller alemana, Angela Merkel, estaría dispuesta a aumentar "significativamente" la contribución alemana al presupuesto comunitario.

Además del MFP, hasta esos cerca de 2 billones de euros se llegaría, siempre según el plan de Bruselas, con los multiplicadores previstos para captar financiación en el mercado, con una posible emisión de bonos europeos, con la puesta en marcha de un nuevo mecanismo de recuperación y resiliencia y con diversos subfondos ligados al principal pero centrados en los mercados laborales, en las ayudas a los autónomos o en la inyección de liquidez para las pymes.

A la mesa de los líderes llegan varias propuestas que las capitales han publicitado en las últimas semanas, entre ellas la del Gobierno de Pedro Sánchez, que plantea un fondo de hasta 1,5 billones financiado con emisiones de deuda perpetua que emita la Comisión Europea. Pero esta última idea, y el hecho de que sea transferida a los gobiernos vía subvenciones y no préstamos, no cuenta con todos los apoyos necesarios.

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