La hora de los bancos centrales: medidas extraordinarias ante un riesgo incalculable por el coronavirus

La Fed da un golpe de efecto con su rebaja de tipos que no logra contener el temor a una recesión. Los expertos apuntan a las líneas de financiación para pymes como la medida más efectiva e inmediata frente al coronavirus

La hora de los bancos centrales: medidas extraordinarias ante un riesgo incalculable por el coronavirus
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Las autoridades políticas y monetarias de todo el planeta se han puesto manos a la obra. La epidemia del coronavirus se ha convertido en una bola de nieve que no para de crecer y que ha tumbado las previsiones de crecimiento para este año. Su impacto será demoledor sin duda en las cifras del primer trimestre: la propagación del virus ha provocado ya, además de un fulminante derrumbe bursátil que no se recordaba desde hace más de una década, la parálisis de la actividad en las zonas más afectadas –los poderosos polos industriales de la provincia china de Hubei o del norte de Italia son claros ejemplos– y la ruptura en la cadena de suministro que sostiene a una economía globalizada como la actual.

La espiral hacia la recesión económica se ha puesto en marcha: el virus frena en seco la producción, paraliza a sectores económicos clave como el turismo, provoca problemas de suministro y precipita la caída de la confianza, la demanda y el consumo. El riesgo de recesión ya es una realidad para la zona euro y Japón y ante la dimensión mundial de la epidemia ha llegado la hora de actuar para los bancos centrales.

La Reserva Federal estadounidense ha sido la primera en mover ficha y lo ha hecho de manera sorprendente y tajante, con un recorte de medio punto dos semanas antes de su reunión de marzo. La institución no recortaba tipos de forma extraordinaria desde la crisis de Lehman Brothers en 2008. “Históricamente, siempre que la Fed ha hecho una bajada de 50 puntos básicos la economía estadounidense ha entrado en recesión en los próximos trimestres”, asegura Diego Fernández Elices, director general de inversiones de A&G Banca Privada.

El recorte, de hecho, lejos de suponer un alivio para los mercados fue recibido esta semana con más temor, ante la perspectiva de que tal decisión sea la respuesta a un impacto económico mucho mayor al imaginado.

Los recortes de tipos y las ayudas fiscales ayudarán a afrontar el impacto en la economía

Para Bank of America, la Fed mandó con su recorte de tipos de interés un claro mensaje: “Sé rápido, agresivo y no luches contra el mercado. No esperes si quiera a la confirmación de los datos económicos”. Junto a la Fed, también ha recortado tipos esta semana el Banco de Australia y el de Canadá. Y en paralelo a las iniciativas de los bancos centrales, el Banco Mundial y el FMI también han anunciado paquetes de ayudas por 10.700 y 45.000 millones de euros, mientras en Estados Unidos y en Italia –el segundo país del mundo con más víctimas a causa del coronavirus, solo por detrás de China– se han anunciado ya programas extraordinarios de ayudas a las empresas afectadas.

Tal movilización no está sin embargo logrando contener la incertidumbre ni el pánico de los ciudadanos. Ni mucho menos los derrumbes bursátiles ni el miedo de los inversores, que esperan ya nuevas bajadas de tipos por parte de la Fed. Ante el avance del virus, surge por tanto la duda de si tales medidas van a ser efectivas para contener sus efectos. “Las herramientas monetarias y fiscales no pueden evitar el shock de oferta que se verá en el primer semestre del año, pero pueden ayudar a minimizar el impacto en la demanda”, añaden desde Bank of America.

Los primeros efectos de la epidemia se han dejado notar por la parte del suministro, con un primer eslabón en la parálisis de la cadena de producción en la industria china. Pero cuanto más se extienda el virus, más impacto habrá sobre la demanda. “Lo más efectivo será dar crédito, refinanciar a las empresas en dificultades. Asegurarse de que no haya pymes que quiebren porque no puedan pagar un crédito tras estas semanas”, advierte Roberto Ruiz-Scholtes, estratega de UBS en España y que recuerda que las rebajas de tipos tienen un decalaje de varios meses hasta que calan en la economía real.

Como una primera barrera de contención ante el shock de oferta, desde Pimco también defienden medidas más dirigidas específicamente a apoyar la economía. “Por ejemplo, para compañías que se ven sometidas inmediatamente bajo presión por la crisis epidémica, préstamos de corto plazo subsidiados o desgravaciones fiscales podrían ser más efectivas y estar más enfocadas que simplemente incrementar el gasto público o que el BCE compre más bonos”, explica Andrew Bosomworth, gestor de Pimco.

Evitar las quiebras

“La clave está en cómo coordinar a los bancos centrales y los gobiernos para parar el efecto dominó de los impagos, con su efecto arrastre sobre toda la economía”, explica el analista económico Juan Ignacio Crespo. En definitiva, evitar que un problema de liquidez derive en uno de quiebras empresariales. Para Crespo, el recorte de tipos de la Fed era necesario pero “fue una bajada de pánico”, que no logró el efecto tranquilizador deseado. “La Fed volverá a bajar tipos este mes. Ahora ha quedado rota la cadena de producción, hay un parón muy fuerte del crecimiento pero cuando la situación se recomponga, también habrá una recuperación fuerte por la demanda estancada”, añade Crespo.

La inestabilidad financiera entraña el riesgo potencial de pinchar la burbuja de deuda

En UBS también prevén un recorte de tipos de otros 25 puntos básicos en Estados Unidos en abril y en Bank of America pronostican un recorte de esa cuantía este mes junto a otro más el mes próximo. “El recorte de tipos no era necesario desde la perspectiva de la economía real de EE UU”, puntualizan desde Citi, donde prevén en todo caso la continuidad de los estímulos monetarios de los bancos centrales. Y como recuerdan desde este banco, el abaratamiento del precio del dinero en EE UU provoca un efecto en cadena a nivel mundial que beneficia al conjunto de economías desarrolladas, factor clave ante el mínimo margen del BCE o el Banco de Japón para bajar tipos.

La burbuja de la deuda

Pero la rebaja de tipos de la Fed, más allá del incierto efecto inmediato que pueda tener sobre las pymes en dificultades por el coronavirus, tiene una dimensión financiera no menos delicada. Pese a la fuerte sacudida y la volatilidad, Citi descarta que los mercados financieros se encaminen a una situación como la crisis de 2009. Pero tal estado de agitación también entraña el riesgo de abrir la caja de los truenos, la del pinchazo de los activos de deuda de mayor riesgo tras una era de apreciación constante.

“Los bancos centrales también tienen que garantizar la liquidez del sistema. Vamos a ver corrección en activos de más riesgo, como la deuda de alta rentabilidad o high yield, que muchas entidades financieras han adquirido en busca de rentabilidad en el entorno de tipos cero. Los bancos centrales deben garantizar un suelo en esas caídas”, advierte Gonzalo de Cadenas-Santiago, director ejecutivo del servicio de estudios de Mapfre.

El BCE no tiene margen para abaratar el precio del dinero, sí para facilitar el crédito

Hasta el momento, no han saltado las alertas en el mercado de high yield. “Estos bonos han repuntado pero no a niveles preocupantes. Y aunque no haya señales claras, toda precaución es poca”, añade el experto. Así, el cisne negro del coronavirus, un acontencimiento completamente inesperado y arrollador, también entraña el riesgo latente de acabar pinchando la burbuja de deuda.

Para Cadenas-Santiago, el recorte de tipos anunciado por Jerome Powell ha sido una suerte de “whatever it takes” a lo Mario Draghi en los momentos más crudos de la crisis del euro de 2012. “Una señal de que la Fed va a estar ahí en apoyo del mercado y la economía, aunque no se puede quedar solo en eso”, añade. E insiste en la importancia de una respuesta global coordinada y dirigida a sostener la financiación de las empresas más vulnerables, una reclamación unánime entre los expertos. “Es necesario que la facilidad financiera sea homogénea. Las bajadas de tipos no van a bastar”, insiste Gonzalo Cadenas-Santiago.

El papel del BCE

Consciente de las limitaciones de su política monetaria, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ya ha avanzado que el BCE está preparado para adoptar “medidas apropiadas y específicas”. La institución celebra el próximo jueves su reunión de política monetaria, mientras el mercado especula con una recorte de 10 puntos básicos en la facilidad de depósito, y a la semana siguiente celebrará una nueva subasta de liquidez TLTRO, la herramienta que los expertos consideran más obvia para aliviar los apuros financieros de las empresas afectadas por el virus.

Si la llave del crédito continúa abierta, junto a las ayudas fiscales de las autoridades nacionales, el impacto económico será menos doloroso. “El brote de coronavirus refuerza las expectativas de que los tipos se mantendrán bajos. Las dudas sobre la eficacia de los instrumentos de política monetaria y fiscal también sugieren que las recientes caídas de precios en los activos de más riesgo no indican necesariamente una oportunidad de entrada”, concluyen sin complacencia en Pimco.

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