Ferrovial se abre a sacar a Bolsa su área de Servicios ante la dificultad para venderla

El grupo llevará a la junta de accionistas un replanteamiento total de la desinversión

El presidente de Ferrovial, Rafael del Pino.
El presidente de Ferrovial, Rafael del Pino.

El consejo de administración de Ferrovial llevará de nuevo la venta del área de Servicios a la junta de accionistas de abril, pero esta vez para enmendar la operación de arriba a abajo. El grupo que preside Rafael del Pino se plantea incluso sacar la filial a Bolsa después de toparse en los últimos meses con bajo interés en el mercado por un paquete de grandes dimensiones que englobe el negocio en varios países.

Ante la falta de apetito, ratificada en diciembre con la retirada de Apax de la puja por el área de Servicios en España, la compañía pedirá autorización para trocear la filial hasta el punto de encontrar interés y maximizar el valor, incluso prescindiendo de procesos competitivos y apostando por negociaciones directas bilaterales. El plan B sería el de cotizar en Bolsa. La decisión final dependerá del valor obtenido.

Un negocio de 7.000 millones en ventas

La división de Servicios de Ferrovial, en venta de forma oficial desde hace un año, obtuvo unas ventas de 6.995 millones en 2019. El volumen de negocio supera al de Construcción, donde Ferrovial cosechó 5.413 millones.

El ebitda de Servicios fue de 309 millones, con los negocios de Norteamérica y Chile sirviendo de pulmón de crecimiento. El margen de ebitda para el negocio en España, ha argumentado la compañía, sube al 10,7% .

El consejo, así, pide permiso a la junta para "disponer de todo o parte del negocio remanente de la división de Servicios en el contexto de la admisión a negociación en Bolsa, u otros mercados regulados o sistemas multilaterales de negociación, de valores representativos de su titularidad", según la documentación de la convocatoria puesta a disposición de los accionistas. "La disposición podrá efectuarse en una o en varias operaciones y afectar, en cada caso, a todos los activos remanentes que integran la división de Servicios o solo a una parte de ellos", añade. Y especifica que el proceso deberá estar dirigido por una o varias entidades especializadas de reconocido prestigio y que el precio de venta de los valores deberá determinarse mediante un procedimiento de prospección de la demanda (book building) acorde con la práctica habitual para la maximización del precio.

Hasta hora se ha vendido la pata australiana del negocio, Broadspectrum (303 millones), y resta por colocar la actividad en España, Reino Unido y América. “De acuerdo con la experiencia adquirida, en lo sucesivo la desinversión no consistirá necesariamente en la venta del negocio remanente en un única operación, ni siquiera en una operación por cada una de las geografías o de las ramas de negocio que integran la división”, explica Ferrovial en el documento.

En el nuevo escenario la vendedora se abre al “aprovechamiento de oportunidades asociadas a geografías más reducidas y/o a negocios específicos dentro de ellas”. Se habla, por tanto, de ventas parciales que serían “más numerosas y de menor dimensión y alcance geográfico”. Un paso que derivaría en prescindir de asesores financieros globales para optar por una intermediación más local o incluso negociar en condiciones de exclusividad.

Hasta ahora, Ferrovial ha contado con el asesoramiento de Goldman Sachs, KPMG o PwC, esta última para la desinversión en la filial británica Amey. La propuesta a los accionistas incluye que el precio de venta “venga respaldado por una fairness opinion” independiente, lo que daría más agilidad al proceso sin necesidad de llevar a cabo un proceso competitivo.

Hasta hora se ha vendido la pata australiana del negocio, Broadspectrum (303 millones), y resta por colocar la actividad en España, Reino Unido y América.

Dividendo en línea con el de los últimos seis años

El consejo también propondrá a la junta un dividendo flexible que equivale al pago de 0,75 euros por acción, en línea con los últimos seis años. De forma paralela, Ferrovial activará un programa de recompra de acciones, con un techo de 25 millones de títulos o 360 millones de euros, que serán amortizadas junto a la autocartera existente.

El grupo, por último, cambia de auditora: EY prestará el servicio para el periodo 2020-2022 en lugar de Deloitte.

Ferrovial presentó ayer sus cuentas al cierre de 2019, con la vuelta a beneficios de la mano de la desinversión en la autopista malagueña Ausol. El beneficio neto fue de 268 millones. Los ingresos, de 6.054 millones (un 83% internacional), suben un 5,5%, y el ebitda marca un 75% menos que hace un año, 121 millones.

Meirás cobró 11,2 millones al dejar el puesto de CEO de Ferrovial

Iñigo Meirás percibió un importe total de 11,25 millones de euros al abandonar el 1 de octubre el cargo de consejero delegado de Ferrovial, según informa la compañía en el informe de remuneraciones del consejo.

Del citado  importe, 8,16 millones corresponden a la indemnización que recibió por dejar la compañía de "mutuo acuerdo". Posteriomente, el que acompañó a Rafael del Pino como consejero ejecutivo del grupo ha fichado por Logista con el mismo cargo.

La cifra corresponde a lo que el ejecutivo tenía reconocido en su plan de pensiones, a lo que se suman otros 1,09 millones por la entrega de acciones correspondientes a los planes de retribución en títulos de la compañía y otros 724.900 euros como finiquito.

El resto de la retribución percibida corresponde al sueldo fijo y variable correspondiente a los meses de 2019 en los que estuvo en el cargo, hasta que el 1 de octubre dio el relevo a Ignacio Madridejos como primer ejecutivo de la compañía.

En cuanto al resto del consejo, el presidente y primer accionista de la compañía, Rafael del Pino, percibió 4,41 millones de euros, de los que 3,31 millones correspondieron a su retribución y el resto al pago en acciones.

Respecto al nuevo consejero delegado, cobró 1,13 millones de euros por los tres meses que ejerció en el cargo en 2019.

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