El fundador de Desigual hace autocrítica: “Hemos perdido conexión con el mercado”

Thomas Meyer anticipa que la firma volvió a reducir sus ventas en 2019 y que renovará todas sus tiendas "en dos o tres años"

Thomas Meyer
El fundador de Desigual, Thomas Meyer

Desigual ya no quiere ser una empresa que venda 1.000 millones al año. O al menos, ya no es la ambición que propone su fundador, presidente y dueño al 99%, Thomas Meyer. El mandamás de una firma que durante años rompió moldes y que incrementó cada año sus ingresos. Pero la máquina se paró en 2014. Ese año comenzó el declive: de facturar 960 millones a los 650 de 2018, cifra que volvió a reducirse en 2019 según ha anticipado este miércoles el propio Meyer, en el primer encuentro con medios de comunicación que se le recuerda desde que fundó Desigual en 1990. “Creo que la empresa tiene cosas que contar y yo quiero contarlas”, ha razonado.

Desde aquel 2014, la firma de moda inició una “reflexión” sobre la empresa que quería ser una industria textil donde no falta competencia. La conclusión: “Teníamos que cambiar, innovar, pero sin dejar de ser Desigual. Buscar nuevas audiencias, hacer productos de nuevo relevantes, y también reordenar: cerrar donde no debíamos estar, y abrir donde hay oportunidades”, ha analizado Meyer. “Hoy una marca como la nuestra tiene más sentido que nunca. La gente quiere relevancia, no llenar los armarios. Quieren moda con propósito, y nosotros trabajamos para volver a ser relevantes”, ha añadido.

Meyer también ha hecho autocrítica, después de perder un tercio de sus ventas en apenas cuatro ejercicios. En ese plazo Desigual no ha entrado en pérdidas, pero ha pasado de ganar 130 millones en 2014 a 3,3 en 2018. “Lo central que hemos hecho mal es no traer suficiente innovación al mercado. Cuando tienes éxito y creces mucho se generan contrapesos a la creatividad. Cuando eres más pequeño es más difícil innovar. No hemos innovado lo suficiente y ha habido una conexión menor con el mercado”, ha analizado el empresario de origen suizo pero afincado en España desde los años 80.

Reforma de la red

Parte de ese proceso para volver a ser "relevantes" pasa por una reforma integral de todas las tiendas. Su red ronda ahora los 500 establecimientos. Desigual dará un lavado de cara a entre 90 y 100 este mismo año, con una inversión de 30 millones de euros, una cifra que se repetirá hasta completar la red. “En dos o tres años queremos que todas estén renovadas”, ha declarado Meyer. La intención es “crear nuevos espacios que faciliten la experiencia del cliente, que muestren las colecciones de manera más ordenada e inspiradora”. Un proceso que afrontará con fondos propios. “No tenemos deuda y no necesitamos financiación”, ha aseverado el fundador, que tampoco planea dar entrada a un socio inversor a corto plazo. Ya lo hizo con el fondo francés Eurazeo en 2014, pero en 2018 el propio Meyer recompró el 10% del capital que había adquirido. “Estamos capitalizados y podemos afrontar las inversiones nosotros solos”, ha recalcado Meyer, que ha restado importancia a haber reducido el consejo de administración de Desigual a solo tres personas: “La intención es tomar decisiones de manera más rápida y ágil. Necesitamos velocidad y cambios rápidos”.

Decisiones que ahora deberá tomar para amortiguar el efecto del coronavirus chino. En torno al 50% de los aprovisionamientos de Desigual proceden de China. “No nos preocupa en cuanto a ventas pero sí en que esto afecte al turismo, al consumo, y al suministro. Trabajamos con los proveedores para ver cómo abordarlo”, ha analizado Thomas Meyer. Por lo pronto, la empresa ya busca proveedores de otros países y cambiando el avión por el barco para los envíos de material.

Pese a todo, Desigual no renuncia a crecer en Asia, sobre todo en Japón, su quinto mercado. “Es el mercado de la moda más grande del mundo. Queremos crecer allí. En el resto de la zona iremos con más cautela”.

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