Coronavirus y globalización: de Wuhan a Baviera

La clave para determinar los efectos económicos de la crisis sanitaria china es el tiempo que tarde en ser controlada

Coronavirus y globalización:
de Wuhan a Baviera

Los medios de comunicación tanto nacionales como internacionales están realizando un seguimiento al minuto de la crisis sanitaria, pero con potenciales efectos negativos en la economía, de la situación de emergencia generada por el coronavirus en China. Hay más de 7.000 casos detectados, pero que se incrementaron en 1.400 en solo 24 horas. En una crisis de este tipo uno de los miedos más importantes es la expansión del virus más allá de las fronteras de China. Ya se han detectado casos en Japón, Emiratos Árabes y el coronavirus ya ha llegado a Europa, con un caso detectado en Alemania. El hecho de que los síntomas puedan aparecer algunos días después del contagio, en un mundo altamente globalizado con tránsito de viajeros constante entre dos puntos cualquiera del mundo, no hace sino aumentar el riesgo y el miedo a una rápida expansión.

En el ámbito de la economía se plantea la cuestión de los efectos que esta nueva crisis sanitaria puede tener en el crecimiento económico tanto en China como en el resto del mundo. Muchos analistas han establecido paralelismos con la crisis del virus SRAS en China o la crisis del ébola en África. La primera afirmación que puede hacerse con rotundidad es que los efectos económicos son directamente proporcionales a la duración de la crisis sanitaria. Una crisis que se resuelva en semanas tiene un impacto relativamente marginal. Sin embargo, si el virus se extiende en varios países y, especialmente, si China tiene dificultades para contener el foco de infección y desarrollar una vacuna eficaz, los efectos pueden ser relativamente importantes.

Para la economía china hay dos efectos económicos muy directos, el primero es una rápida reducción del consumo de los hogares, uno de los elementos fundamentales de la demanda agregada, a pesar de que en China tiene un menor peso específico que en los países desarrollados.

De hecho, el Gobierno chino ha alargado el periodo de vacaciones asociado al Año Nuevo chino y en la zona afectada la movilidad es muy reducida. A este efecto sobre el consumo se añade el potencial efecto sobre el turismo. Aunque el turismo es una industria con un menor peso relativo en el PIB que en España, casi un 15% del PIB en España y menos del 3% en China, es una industria con un elevado crecimiento interanual, el crecimiento de los ingresos por turismo en 2019 fue alrededor de un 22%. El contexto actual puede provocar una drástica caída del turismo, que tiene una demanda altamente sensible a este tipo de acontecimientos.

China se ha convertido en uno de los actores más relevantes a nivel mundial, el peso en el producto interior bruto mundial ha aumentado de menos del 4% a más del 15% actual, y es por ello que un menor crecimiento de la economía china repercute en todo el mundo, en especial en Asia, pero también en Estados Unidos o Europa. En el caso europeo, una parte muy importante del crecimiento económico de la zona euro se explica por las exportaciones alemanas, pues para Alemania las exportaciones a China representan el 7,2% del total, solo por detrás de las exportaciones a Estados Unidos y Francia.

Esta interrelación entre países tan alejados geográficamente explica por qué las Bolsas mundiales, un claro termómetro de las percepciones de los inversores, reaccionaron a la baja, con caídas que en el caso de las Bolsas europeas fueron de un 2% en un solo día. Sin embargo, el análisis de casos pasados muestra que cuando las crisis sanitarias son de corta duración los mercados financieros se recuperan rápidamente del miedo que generan estas.

Las restricciones a los vuelos desde China, el debate respecto a cómo repatriar a los ciudadanos extranjeros en China o las propias medidas de contención del Gobierno chino invitan a una reflexión sobre cómo en un mundo tan globalizado la crisis pasa de local a global, por ejemplo, de Wuhan a Baviera, en horas.

Pedro Aznar es Profesor de Economía y director del grado Global Governance, Economics and Legal Order de Esade Law School