El exitoso estreno bursátil de Aramco, el reverso de la cumbre del clima

El mundo del dinero no espera cambios, o la mayor compañía de combustible fósil del planeta no habría subido un 10% en su debut, ni valdría 1,9 billones de dólares

El exitoso estreno bursátil de Aramco,
el reverso de la cumbre del clima

La cumbre del clima que hoy cierra Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica, ha sido la mayor feria de sensibilización del uso responsable del planeta celebrada en España. Hay quienes piensan que la valoración de esta cumbre dependerá de los compromisos reales que se asuman, como si lo que se decidiera en el recinto ferial de Ifema tuviera rango de ley.

Esta exhibición en pro del respeto a la madre Tierra también ha puesto de manifiesto el cinismo (desvergüenza en el mentir) que puede alcanzar el ser humano. Los grandes contaminadores (EE UU, China e India) van a lo suyo, tanto que los amos del dinero no se han tomado en serio esta cumbre, es más, creen que no va a tener especiales consecuencias.

La casualidad ha querido que el desarrollo de la cumbre haya coincidido con la salida a Bolsa de Aramco, empresa estatal de Arabia Saudí dueña de las mayores reservas de gas y petróleo del planera. El miércoles salía al mercado tan solo el 1,5% del capital de esta compañía, con un valor de 26.000 millones de dólares. El estreno se resolvió con una subida de las acciones de Aramco del 10%, que es el máximo que puede subir un valor en la Bolsa de Riad. La petrolera saudí se colocaba así en una valoración de 1,88 billones de dólares. Sólo hay otras dos compañías en el mundo con una valoración billonaria, se trata de Apple (1,19 billones) y Alphabet-Google (1,15 billones), que son la referencia de la nueva economía.

Por tanto, los dueños del dinero, los grandes inversores que mueven el ahorro de un valor a otro en búsqueda de revalorizaciones, no de buenas intenciones, tienen claro que el consumo de combustible fósil (petróleo) tiene aún larga vida. Si la humanidad estuviera dispuesto dejar el petróleo en el subsuelo, con el fin de preservar nuestro medioambiente, Aramco no tendría esa valoración.

Para los que piensen que Aramco es solo un ejemplo, y muy específico dado que el porcentaje que salía a Bolsa es muy pequeño, no así el valor, tienen a mano el caso de Repsol. La petrolera española de cabecera anunció el 2 de diciembre, el día de apertura de la Cumbre del Clima, que en el 2050 sería totalmente verde.

No es un slogan gratuito, puesto que ese reconocimiento le lleva a una revisión del valor de su balance y, en consecuencia, a realizar unas provisiones de 4.800 millones de euros por depreciación de algunos de sus activos vinculados a los combustibles fósiles. Esta conversión del negro al verde implicará que Repsol dé pérdidas este año, ya que en los nueve primeros meses ha ganado menos de 1.500 millones. ¿Qué hizo la acción de Repsol ante un anuncio de semejante trascendencia? Bajó un 0,35%. Es como si nadie se hubiera enterado.

Al margen de lo que piensen los dueños del dinero, hoy hay consenso sobre qué dirección tenemos que tomar; pero no lo hay sobre la velocidad que hay que imprimir al cambio. Todos sabemos que tenemos cambiar el estilo de vida que llevamos, especialmente las formas de movilidad, pero hay dudas honestas sobre la urgencia del cambio. Mientras, vamos a tener que convivir con pequeñas y grandes miserias que no nos deben de hacer perder el foco.

Habrá quien critique que una cumbre como ésta la patrocinen las grandes eléctricas españolas. Otros dirán que hay que ser prácticos, que es mejor que paguen el despliegue, y así expían (no confundir con espían) sus pecados.

Habrá quien critique que la estrella de la Cumbre del Clima sea una adolescente nórdica de 16 años, a la que la derecha más reaccionaria quiere hacer vudú y la izquierda más radical, convertir en nuestra señora del clima.

En todo caso, no hay que despreciar el marketing con causa desplegado por gobiernos y empresas en estos días. Al revés, hay que tomar nota y presionar a todos estos actores para que cumplan sus palabras, para que avancen. Lo despreciable es la actitud negacionista de personas claves como Donald Trump, que es capaz de tomarse a mofa lo que dicen la inmensa mayoría de científicos.

Hay que recordar que hasta hace muy poco los movimientos ecologistas eran vistos como oportunistas. Muchos pensaban que el ecologismo era cosa de burgueses que se aburrían y habían montado un negocio anunciando el fin del mundo o perroflautas, sin nada que perder. Sin embargo, los hechos les han ido dando la razón y su mensaje ha calado tanto en la población que muchos ya están sentados en los parlamentos de medio mundo.

Seguramente su momento álgido fue cuando Los Verdes alemanes entraron en el gobierno federal de Alemania en 1998, apoyando al SPD, y colocaron a su líder Joschka Fischer como ministro Relaciones Exteriores y Vicecanciller durante siete años. Ahora, las encuestas colocan a este partido como segunda fuerza política en Alemania, muy por encima de los socialistas del SPD y pisando los talones a la CDU. Hay altas posibilidades de que el sucesor o sucesora de Ángela Merkel sea del partido Verde.

Por cierto. España ha sido capaz de organizar en tres semanas una cumbre con más de 20.000 participantes, pero llevemos meses sin formar gobierno.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Complutense