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Prieto picudo y albarín, las uvas de moda

Bodega Pardevalles exporta casi el 40% de su producción a EE UU, Asia, Sudamérica y Europa

Racimo de la variedad prieto picudo. Fotos: Bodega Pardevalles

Siguiendo una larga tradición familiar de varias generaciones dedicadas al cultivo de la vid y la elaboración de vino, Rafael Alonso comenzó su andadura empresarial a finales de los años cuarenta del pasado siglo comercializando a granel sus vinos en Valdevimbre, un pequeño pueblo leonés a unos 20 kilómetros de la capital, próximo a la ruta del Camino de Santiago y famoso por sus cuevas centenarias donde antaño se elaboraba vino.

En 1997 se comercializaron las primeras botellas con la etiqueta Pardevalles. “Empezamos de cero, con una marca de nueva creación. Comenzamos a elaborar rosado y tinto, plantamos más viñedo y, para completar el abanico, incorporamos e investigamos sobre una variedad que estaba prácticamente extinguida, la albarín”, comenta Rafael Alonso, nieto del fundador y actual enólogo de la bodega.

Probablemente por la similitud del nombre, se pensaba que esta uva no era otra que la albariño. Pero Rafael Alonso creía que no era así: “Cuando terminé mis estudios de enología en Madrid, estuve trabajando en Galicia con la intención de aprender a elaborar vinos blancos y allí investigué sobre la variedad albarín. Descubrimos que era una uva autóctona que solamente existía en León y algo en Asturias y Galicia, donde la llaman blanco legítimo y solamente se localiza en la zona de Betanzos”.

Tiraron en esa dirección y plantaron esta cepa. “Fue costoso porque casi no existía, pero pasados unos años iniciamos la comercialización de vinos elaborados con esta variedad”.

Filosofía

Desde el principio, la filosofía de la bodega ha sido crear vinos que expresen el carácter y la identidad de la tierra de donde proceden. Por eso, con un profundo respeto hacia el terruño y su firme apuesta por el desarrollo de dos variedades autóctonas, la prieto picudo y la albarín, Bodega Pardevalles se implicó y fue una de las impulsoras de la DO Tierra de León.

Otros productores de la zona se unieron y apoyaron esta iniciativa. “Ahora, la mitad de las bodegas de la DO elaboran con albarín. Esto es bueno porque ayuda a la difusión de los vinos de esta tierra”, resalta Alonso.

El proyecto supuso para Pardevalles construir una nueva bodega con modernas instalaciones; fue la primera de la región que utilizó depósitos troncocónicos de acero inoxidable y sistema de control de temperatura en la fermentación.

Es más fácil vender nuestros vinos en el extranjero que en Madrid

Rafael Alonso, enólogo

“Casi todas las bodegas que había en Valdevimbre, y que todavía existen, son cuevas subterráneas, muy bonitas y típicas, pero que no reúnen las condiciones idóneas para elaborar un vino con las técnicas que se utilizan actualmente”, puntualiza el enólogo, quien junto a otros tres primos de la familia Alonso han reemplazado a la anterior generación y han tomado las riendas del negocio familiar con mucho entusiasmo.

La albarín es una uva muy aromática, muy fresca y, además, tiene acidez, con lo cual es perfecta para elaborar vinos blancos, subraya Alonso: “Aporta todo lo que requiere un blanco. Es realmente un hallazgo para los buscadores de vinos únicos y personales”.

La cifra

250.000 botellas es la producción anual de Pardevalles. Además de la bodega de nueva construcción con un buen equipamiento técnico, en el que destacan los depósitos de acero inoxidable de forma troncocónica, Pardevalles dispone de un parque de barricas de roble francés y americano que reposan en una tricentenaria cueva subterránea. Una llave de hierro fechada en 1885 permite el acceso a esta histórica cueva.

La otra variedad autóctona que utiliza Pardevalles para sus vinos tintos, la prieto picudo, es una uva única en el mundo que se cultiva en la zona sur de la provincia; prácticamente el 90% se produce en la DO Tierra de León. Se distingue fácilmente por su racimo apretado y uvas con forma picuda, de ahí su nombre, y su piel muy oscura.

Mantiene, simultáneamente, un alto contenido de azúcar, acidez y color/taninos. Es, con toda probabilidad, la uva tinta española con una mayor concentración al mismo tiempo de estos tres componentes críticos, según la descripción que hace la bodega.

“Habituada a vivir en condiciones extremas, la prieto picudo es una joya de la viticultura española. En Pardevalles tenemos tres tintos: uno joven del año, fácil de beber; Gamonal, procedente del pago El Gamonal, con crianza de 12 meses en barricas de roble francés y americano situadas en la bodega subterránea familiar, y Carroleón, un vino con 24 meses en barrica madurado también en la cueva”, explica Rafael Alonso.

Asimismo, han incorporado a su producción un rosado, un vino tradicional de esta región leonesa. 

Barricas en la bodega/cueva familiar en Valdevimbre.

Producción

Actualmente, la producción de Pardevalles asciende a unas 250.000 botellas al año y no tienen intención de ampliarla –“somos una empresa familiar”–, aunque sí las instalaciones de la bodega. La facturación se acerca al millón de euros.

Pardevalles exporta casi el 40% de su producción a Estados Unidos, Asia, Sudamérica y Europa, principalmente a Alemania y Suiza.

“Curiosamente, es más fácil vender nuestros vinos en el extranjero que en Madrid porque, en general, en España los consumidores, como decimos los bodegueros de la zona, sufren con bastante frecuencia un síndrome, el de las tres erres: Rioja, Ribera y Rueda. Es bastante complicado que el consumidor se decante por otros vinos de denominaciones de origen que no sean estas. Sin embargo, en Alemania, por ejemplo, son más abiertos, no tienen esa cerrazón, siempre que el producto y el precio sean buenos”, se queja Rafael Alonso.

Gastronomía y otros placeres

Viñedos en invierno.

La familia Alonso sigue utilizando la histórica cueva familiar donde envejecen sus vinos de forma natural a una temperatura constante de 12 grados y a una humedad del 75-80% a lo largo de todo el año. Se puede visitar previa cita. Además, en Valdevimbre algunas cuevas/bodegas se han restaurado y han recobrado nueva vida como restaurantes. Algunos han conseguido situarse en el mapa gastronómico leonés.

El ayuntamiento de la localidad ofrece también la posibilidad de realizar rutas de senderismo para visitar las cuevas y recorrer los viñedos de los alrededores.

Cuatro primos, tercera generación al mando

Los cuatro primos Alonso que dirigen la bodega.

Bodega Pardevalles cuenta con 38 hectáreas de viñedo propio de las variedades autóctonas prieto picudo y albarín, en las cuales se desarrolla una viticultura de precisión para obtener uvas de la mejor calidad. Los viñedos se asientan sobre suelos cuaternarios con gran cantidad de cantos rodados que acumulan el calor del sol durante el día para ayudar a la planta a soportar las bajas temperaturas de la noche así como a mejorar la maduración de la uva.

Los cuatro primos de la familia Alonso al frente de la bodega se reparten las tareas. El enoturismo es una de las actividades que han puesto en marcha, un recorrido con los cinco sentidos por la cultura e historia del vino que comienza en el campo para conocer sobre el terreno las variedades autóctonas, su historia y su evolución. Sigue en la bodega para descubrir la elaboración de los distintos tipos de vino, y finaliza con una cata maridada con productos de temporada. La duración de la visita es de dos horas aproximadamente.