El empleo pincha en los sectores de más peso: industria, hostelería y comercio

Los bares y restaurantes han perdido 6.000 empleos en un año y la ocupación en la metalurgia ha pasado de crecer un 14% a destruir 1.300 puestos de trabajo en dos años

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El mes pasado fue el más flojo en creación de empleo de todos los meses de julio desde hace siete años. En concreto, la Seguridad Social ganó 15.514 cotizantes respecto a junio, menos de la mitad que el año antes y cinco veces menos que en 2016, cuando se registró el récord de todos estos meses de julio, con casi 85.000 nuevos afiliados en un solo mes. Además, se registró la menor reducción del desempleo en un mes de julio en diez años.

Pero estos datos no son aislados. En los últimos meses se está produciendo una clara desaceleración en la creación de empleo en general, que también se ha puesto de manifiesto en el registro de la Seguridad Social en lo que va de año. A finales de 2018, el número de cotizantes crecía a un ritmo del 3,1% interanual y tras irse ralentizando paulatinamente, este ritmo ha bajado al 2,6%.

Estas cifras han hecho coincidir a los expertos, que usan calificativos como “enfriamiento”, “desaceleración” o “freno” para referirse a lo que está ocurriendo en el mercado laboral español. “El crecimiento de la ocupación se está ralentizando, de momento, a un rimo muy suave”, asegura Valentín Bote, director de Randstad Research. Pero, dicho esto, “ya se ve que hay sectores sufriendo; hace año y medio no nos encontrábamos ninguna actividad importante que estuviera destruyendo empleo y ahora muchos de los principales sectores o crecen muy por debajo de la media nacional (2,4%) o están directamente en negativo, con menos trabajadores”, añade Bote.

De hecho, las alarmas están empezando a saltar por el hecho de que son precisamente los sectores más intensivos en creación de empleo o aquellos con mayor valor añadido, los que están perdiendo ocupados.

Así, tomando las cifras interanuales de las ramas de actividad de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de este año y comparándolas con las de los principales sectores en el mismo periodo entre 2017 y 2018, se ve claramente como hay actividades que han pasado de robustos crecimientos de empleo a destruir ocupación en estos dos años.

Es el caso, por ejemplo, de los servicios de alojamiento (hoteles, pensiones, campings, etc.), donde el empleo crecía a un ritmo del superior al 4% entre el segundo trimestre de 2017 y 2018 y en los últimos doce meses ha destruido 4.000 puestos de trabajo, lo que representa una caída del 1%. También los bares y restaurantes han perdido casi 6.000 empleos en el último año (un 0,5% interanual menos) frente a un avance en estas actividades superior al 6% solo un año antes. El comercio minorista destruyó cerca de 2.000 puesto de trabajo en el último año, cuando un año antes también estaba en positivo.

Por el lado de la industria, este empleo de mayor valor añadido y mejores salarios también está empezando a hacer aguas en algunas actividades. Entre las más paradigmáticas está el sector de la fabricación de coches donde el empleo ha pasado de crecer un 4,5% en el segundo trimestre de 2018 a caer un 1,1% en el presente ejercicio, tras perder 2.700 ocupados en los últimos doce meses. Y mayor aún es el empeoramiento de la industria metalúrgica, donde la ocupación crecía a un vigoroso ritmo interanual del 14% a mediados de 2018 y ahora está en negativo, con un recorte del 0,55%.

Otro de los sectores que ha empezado a perder ocupados con una intensidad preocupante es del colectivo de las empleadas del hogar –nueve de cada diez trabajadores de este sector son mujeres–. En los últimos doce meses se han perdido 34.000. Y aunque desde el Gobierno niegan que esta caída obedezca a la fuerte subida del salario mínimo del 22,3% desde enero pasado, lo cierto es que estas actividades han pasado de crear empleo a un ritmo del 3% entre 2017 y 2028 a destruirlo con tasas negativas del 5% interanual. Esto ha llevado a que el número de empleadas del hogar cotizando a la Seguridad Social esté en mínimos desde 2012, cuando el colectivo se integró como asalariadas en la Seguridad Social.

Las causas de toda esta evidente desaceleración son externas e internas, según los expertos consultados. “La situación económica global, con la guerra comercial y arancelaria y la posibilidad de enfrentarnos a un Brexit duro están, sin duda, detrás de este enfriamiento también en España”, indica Javier Blasco, Director de Adecco Group Institute.Y ñade que la situación interna de parálisis política “está impidiendo que se hagan las reformas que necesita la economía española”. Si bien Blasco es optimista: “hoy por hoy no vamos hacia la recesión inmediata; en 2020 veremos qué pasa”.

Otros síntomas y alguna solución

  • Un análisis detallado de lo que está ocurriendo en el mercado laboral arroja otros síntomas de desaceleración más allá del comportamiento de los grandes sectores económicos. Así, hay alguna rama del empleo que puede servir como indicador adelantado de actividad y que está ya dando señales alarmantes Es el caso por ejemplo del sector del marketing y publicidad que suele ser una de las inversiones que primero se resienten ante una situación de desaceleración o incertidumbre. El empleo en este tipo de actividades registró una caída cercana al 6%, con 6.000 trabajadores menos. Y mucho más cayó la ocupación en sector del transporte marítimo, que refleja el dinamismo del sector exportador, y que hace un año crecía a un fuerte ritmo del 42% y en la actualidad está cayendo un 8%, con 2.000 empleados menos.

El director de Adecco Group Institute, Javier Blasco, considera que la clave para reactivar la economía española en este momento pasa por una mayor y mejor formación de los trabajadores. “España ya es competitiva en costes, pero tiene más difícil serlo por la tecnología, eso no se logra en dos o tres años. Por eso, la única alternativa para seguir mejorando la competitividad es una mayor formación laboral”, apunta Blasco.

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