El doble retorno de las empresas de éxito bajo el foco de los gigantes

Los inversores particulares pueden beneficiarse de la buena gestión de un negocio y de la posibilidad de ser adquirido con un sobreprecio generoso

No ha sido este año prolijo en salidas de empresas a Bolsa, ni tampoco en ofertas públicas de adquisición de acciones (opa), aunque algunas operaciones, por su complejidad, hayan acaparado la atención del mercado más allá del interés de los accionistas afectados. Mientras que en 2018 saltaron al parqué Solarpack, Arima o Metrovacesa, este año únicamente pueden contabilizarse pequeñas sociedades, muchas de ellas poco más que proyectos, que han iniciado su andaduda bursátil en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), y muy concentradas en la actividad inmobiliaria por el atractivo fiscal y financiero de las socimi. Sí se han producido, sin embargo, adquisiciones por parte de empresas de capital riesgo, sobre todo de los grandes fondos, de sociedades cotizadas, con la finalidad última de excluirlas de cotización. Es el caso de KKR sobre Telepizza, Investindustrial sobre Natra o EQT sobre Parques Reunidos.

Seguramente ambos fenómenos son indicativos del avanzado grado de madurez del ciclo, que no permite ya acometer nuevos proyectos de inversión con captación de recursos ajenos en el mercado bursátil, y que los ya maduros no encuentran fórmulas de gestión de su negocio que les proporcionen un crecimiento diferencial; incluso puede tratarse en algunos casos de empresas que han entrado en una vertical contractiva de sus ventas y en las que solo una transformación absoluta de la gestión pueda reanimarlas, y que suelen ser objetivo también de los grandes fondos de capital riesgo.

Las empresas de pequeño y mediano tamaño que tienen un buen desempeño en su mercado, y que no disponen de accionistas de control tan explícitos como tienen las empresas familiares, son las que están siempre en el rádar de los fondos de inversión corporativa. Y tal condición les proporciona el doble valor para el accionista que supone una buena gestión previa y la prima derivada de una compra masiva en el mercado con una opa. En el mercado español hay unos cuantos ejemplos de cotizadas en tal situación, con posiciones muy cualificadas en su mercado, pero con un tamaño que las convierte en presas fáciles de sus competidores mayores. En telecomunicaciones, en ingeniería, en energía, en maquinaria de transporte, en la industria farmacéutica, en actividad turística e incluso en la banca hay opciones de compra de pequeñas y ágiles empresas que han consolidado su posición. Son opciones muy aprovechables para los inversores particulares, que pueden disponer del doble retorno de la buena gestión de un negocio y de la posibilidad cierta de ser adquirido con un sobreprecio generoso.

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