El motor prevé nuevos ajustes de producción por la caída del mercado europeo

La industria nacional ensambló 54.647 coches menos hasta abril

Un trabajador en la línea de ensamblaje de la planta de Mercedes en Vitoria.
Un trabajador en la línea de ensamblaje de la planta de Mercedes en Vitoria.

La caída de las ventas de coches en Europa, que es hacia donde van el 84,3% de las exportaciones de vehículos de España, están golpeando con dureza a la industria nacional, que en los cuatro primeros meses de 2019 ha dejado de producir 54.647 turismos en comparación con el mismo periodo del año pasado, según datos de Anfac (la Asociación Nacional de Fabricantes de Coches y Camiones).

El retroceso en la producción es del 6,7% en turismos y del 5,5% si se tiene en cuenta comerciales e industriales. Aunque es difícil extrapolar una progresión para todo el año, si el mercado continúa a este ritmo, la industria nacional podría llegar a perder unas 150.000 unidades. Por otra parte, el mercado nacional tampoco ayuda: las matriculaciones cayeron hasta mayo un 5,1%, con 562.000 coches. Ante esta situación, directivos como el presidente de Seat, Luca de Meo, llevan un tiempo pidiendo un gran acuerdo “que permita salvaguardar el milagro de la industria del automóvil en España” a largo plazo.

Las ventas en el Viejo Continente llevan cayendo desde septiembre, cuando retrocedieron un 23,5% por la entrada en vigor de la normativa WLTP de emisiones. Pero las comercializaciones continuaron retrocediendo en los meses posteriores y en el sector hace rato que ya no se culpa de la caída al WLTP, sino más bien a la incertidumbre de los usuarios, que no saben qué coche comprar, y a la inestabilidad internacional. “El Brexit nos está afectando. El Reino Unido en 2015 representaba el 16% de nuestras exportaciones, mientras que el año pasado esa cifra fue del 12,5%”, explican desde Anfac. En abril ese mercado retrocedió un 4,1%.

El mercado turco es otro quebradero de cabeza para el motor en España, ya que supone el 3% de las exportaciones de coches (llegó a representar el 5%). La planta más afectada por la caída del mercado de ese país (donde retrocedieron las matriculaciones un 50% en abril), es la planta de PSA en Vigo, en la que la dirección de la factoría y los sindicatos han acordado un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) para este año para los empleados del sistema 1, donde se ensamblan los Citroën C-Elysée y Peugeot 301, que se destinan sobre todo a Turquía. A pesar de ello, PSA no ha necesitado aplicar el ERTE todavía.

Iveco, que emplea a 2.225 personas en Madrid, es otra firma que ha pactado un ERTE. Según fuentes del sector, la dirección ha firmado 60 días de ERTE entre abril y diciembre. Renault, por su parte, prevé producir en línea con el año anterior, cuando ensambló 487.100 unidades.

El coche eléctrico

El miedo a las sanciones que impondrá la Unión Europea a los fabricantes que no cumplan con el objetivo de 95 gramos de CO2 por km en 2020, empuja a las marcas hacia la movilidad eléctrica. En ese sentido, PSA será la primera empresa en producir modelos eléctricos en todas sus plantas españolas (Madrid, Vigo y Figueruelas) en 2020.

Por otra parte, Nissan ya está fabricando la e-NV200 en Barcelona, pero todavía supone un volumen muy pequeño en comparación a la capacidad productiva que tiene esta planta. La dirección de la factoría, ante la falta de más carga de trabajo, acordó con los sindicatos un ERE de 600 personas en mayo. Además, Nissan recortará 80 puestos de trabajo en su factoría de componentes en Cantabria, el 13% de la plantilla.

Otra fábrica que ha empezado a ensamblar un vehículo eléctrico es la factoría de Mercedes en Vitoria, con la Vito eléctrica, pero también supone un volumen pequeño todavía. Daimler anunció un plan denominado “Boost” para todas sus plantas, que en el caso de la fábrica alavesa, supondrá un recorte de gasto del 16%. De momento, la dirección de la factoría no prevé hacer recortes de empleo. Igor Guevara (del sindicato ELA), presidente del comité de empresa en la fábrica de Vitoria, indica que hasta agosto hay tranquilidad porque hay trabajo asegurado.

Otra planta que está a sufriendo las medidas de su matriz es la de Ford en Almussafes (Valencia), donde se reducirá la producción en unos 14.000 vehículos este año, sobre un total de 380.000 unidades. La planta, que funciona con tres turnos, reducirá aproximadamente a la mitad la actividad del turno nocturno y recolocará a los empleados afectados en los otros dos y en labores destinadas al nuevo Kuga. La empresa asegura que la cifra de trabajadores afectados por esta reducción del turno de noche se conocerá esta semana. La compañía ya realizó ocho días de ERTE en el año y no descarta que se produzcan más en el segundo semestre.

El grupo Volkswagen, la excepción

VW. La fábrica de Volkswagen en Navarra espera aumentar en 50.000 unidades su producción en comparación al año pasado. En la compañía esperan que la ausencia de un elemento disruptivo del mercado, como fue la normativa WLTP en 2018, y la producción del nuevo T-Cross empujen la producción y permitan a la planta hacer el tercer mejor año de su historia, con más de 320.000 coches ensamblados. “La producción va viento en popa a toda vela”, dice un portavoz de la empresa.

Seat y el Arona. La firma española de VW, Seat, prevé superar el medio millón de unidades producidas en Martorell este año, según fuentes del sector. En 2018, la factoría ensambló 474.000 coches. El único “pero” que ponen en la marca es la línea de ensamblaje del Audi A1, pero su falta de actividad se ve compensada por la buena marcha de la línea del Arona y el Ibiza, que funciona todos los días a tres turnos, los fines de semana, y se prevé que fabrique también en verano. Martorell tiene unos 850 empleados temporales para dar respuesta a la demanda, cuando habitualmente tiene unas 300 personas.

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