La inversión responsable ha llegado para quedarse

Las grandes gestoras tienen cada vez más en cuenta los criterios ambientales, sociales y de gobernanza al invertir

Inversión socialmente responsable pulsa en la foto

La inversión socialmente responsable no para de crecer. Cada vez son más los inversores institucionales que utilizan algún tipo de criterio no estrictamente financiero a la hora de gestionar sus activos. Este tipo de inversión, que hace años era totalmente marginal, ocupa ya un papel central en la industria. Lejos de ser una moda pasajera, se trata de una fórmula de éxito, demandada por el cliente minorista, impulsada por los reguladores y que ha llegado para quedarse.

Hace años, el único activismo inversor se materializaba con exclusiones de ciertas acciones. Los fondos impulsados por grupos religiosos o con ciertas inquietudes ideológicas, sacaban de sus carteras las empresas de armamento, las tabaqueras o las de bebidas alcohólicas. Ahora, las grandes gestoras cuentan con equipos especializados que analizan el grado de cumplimiento de una determinada compañía con los principios de las Naciones Unidas para la inversión responsable y contratan a agencias independientes para valorar la calidad del gobierno corporativo de una compañía.

“Los inversores institucionales cada vez tienen más presente la inversión sostenible porque han visto que ayuda a gestionar los riesgos y mejorar el rendimiento financiero a lo largo del tiempo”, explica Christine Gugolz, responsable de inversión sostenible del banco suizo UBS. Esta experta también menciona el aumento de la regulación europea para dirigir flujos de activos hacia estrategias sostenibles y el mayor interés del público minorista. “Más de la mitad de nuestros clientes jóvenes tienen ya algún tipo de inversión sostenible”, recuerda esta experta.

Los tres pilares de la filosofía

  • Medioambiente. Los inversores más comprometidos evitan las compañías petroleras y apuestan por aquellas que trabajan en el desarrollo de energías renovables. También analizan la gestión del agua y el agotamiento de recursos marinos.
  • Social. Las firmas de análisis se fijan cada vez más en que las cadenas de suministro de los grandes almacenes tengan proveedores que cumplen con unos estándares mínimos en cuanto a salarios y condiciones laborales.
  • Gobernanza. Se analiza la presencia de consejeros independientes, los sueldos excesivos y los conflictos de intereses.

En España, hace cinco años había menos de 36.000 millones de euros en fondos que tuvieran en cuenta criterios ambientales, sociales o de gobernanza para invertir. Ahora esa cifra supera los 200.000 millones de euros, de acuerdo con datos de Spainsif, una asociación de gestoras, institutos de investigación y sindicatos creado para desarrollar esta filosofía de inversión.

“En nuestro caso, la inversión con criterios sociales y medioambientales es cada vez algo más importante”, apunta Xavier Desmadryl, el máximo responsable mundial del banco HSBC en inversión responsable. “Hemos sofisticado el proceso de inversión con estos criterios, porque creemos que puede aportar mucho en el control de riesgos. Después de analizar el desempeño en aspectos ambientales, en temas de gobernanza o en cuestiones de sostenibilidad, otorgamos mayor peso a cada uno de estos temas según el sector del que se trate. Por ejemplo, en el caso del sector bancario nos fijamos más en el buen gobierno corporativo porque, en casos como la quiebra de Lehman Brothers se produjeron por graves deficiencias en la gobernanza”, explica.

La inversión socialmente responable, además de contribuir a retrasar el cambio climático y a mejorar la vida de la gente, también es más rentable. Un buen ejemplo está en el índice elaborado por la firma MSCI con las compañías líderes de cada sector en el cumplimiento de estos criterios. Analizando su evolución bursátil a lo largo de varios años se puede comprobar que, en conjunto, se han revalorizado algo más que el MSCI World (el índice que incluye a las mayores compañías del planeta). En el caso de los mercados emergentes, las mejoría de rentabilidad de las empresas más responsables es aún mayor.

Invertir en este tipo de fondos cada vez es más accesible para el cliente minorista. En España ya hay cerca de 200 fondos que se pueden comprar que tienen en cuenta estos criterios. En la página web de Spainsif se incluye un comparador de fondos con todos los vehículos de este tipo. El grado de aplicación de criterios sociales y ambientales es muy variable, pero el buscador incluye una evaluación por parte de dos firmas (VDOS y Morningstar) para saber el grado de implicación de cada vehículo.

Por ejemplo, el fondo RobecoSAM Sustainable European Equities, cuenta con la máxima calificación de inversión responsable al tiempo que ha logrado una rentabilidad mejor que el 90% de los fondos de Bolsa europea. En los últimos cinco años ha obtenido una rentabilidad media anual del 5,77%. El fondo DPAM Invest Equities World Sustainable, también tiene la máxima puntuación en sostenibilidad y ha conseguido un rendimiento medio anual del 12,14% en los últimos tres años, batiendo así al 73% de los fondos de Bolsa mundial.

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