La defensa del hombre fuerte de Nissan parece vacilante

Saikawa dice que han “tocado fondo”, pero las sombrías perspectivas pueden hacer que los accionistas impulsen una fusión con Renault

Hiroto Saikawa, CEO y presidente de Nissan, el sábado.
Hiroto Saikawa, CEO y presidente de Nissan, el sábado.

La defensa del jefe del Nissan, Hiroto Saikawa, parece cada vez más débil. El gigante automovilístico japonés, que se resiste obstinadamente a la fusión con Renault, dijo ayer que las ganancias operativas cayeron un 44% en el ejercicio cerrado en marzo y pronostica más sufrimiento en el futuro. Saikawa dice que han “tocado fondo”, pero las sombrías perspectivas pueden hacer que los accionistas estén dispuestos a llegar a un acuerdo corporativo.

El escándalo que involucra al segundo fabricante de automóviles más grande de Japón y a su expresidente Carlos Ghosn, encarcelado por irregularidades financieras el año pasado, se ha convertido en un gran problema para Nissan, compañía valorada en 30.000 millones de dólares.

El grupo está atrapado en una alianza tripartita desequilibrada con Renault y Mitsubishi. La solución más sencilla sería una fusión entre los dos primeros, que estaba impulsando Ghosn. Sin embargo, ayer Saikawa insistió en que un acuerdo con el grupo francés es una mala idea y que socavaría los puntos fuertes de las diferentes empresas.

Lamentablemente, esas fortalezas no son muy evidentes. Saikawa se ha visto sorprendido repetidamente por la magnitud de los daños causados por el escándalo. En abril, Nissan revisó a la baja en un 30% las expectativas de beneficios operativos para el año que finalizó en marzo. Ahora espera que los ingresos operativos del próximo año caigan otro 28%, hasta 230.000 millones de yenes, frente a los 457.000 millones que prevén los analistas. También reducirá el dividendo ese año en casi un tercio (de 57 yenes por acción a 40 yenes).

Los mercados norteamericano y europeo de Nissan se encuentran en una situación difícil, que anula el crecimiento en Japón y China. La estrategia de expansión de Ghosn tiene parte de la culpa, sin duda, pero como consejero delegado desde 2017, Saikawa no puede eludir su responsabilidad.

Su propuesto paquete de rescate, que incluye una mezcla de mejoras en la eficiencia, nuevos modelos y las habituales inversiones en vehículos eléctricos y conducción autónoma, tampoco es particularmente inspirador.

Para ser justos, la desproporcionada estructura accionarial de Nissan es en parte el resultado de la intromisión del Gobierno francés. Aún así, estimamos que la unión de las dos compañías crearía un coloso de 47.000 millones de dólares (42.000 millones de euros), con un valor un 50% superior al de las dos entidades separadas.

Si Saikawa quiere que los accionistas ignoren ese cálculo, tendrá que hacer un trabajo mejor para convencerles de que Nissan puede prosperar por sí sola. Saikawa ya ha indicado que puede que no se quede mucho tiempo en la compañía. Si el rendimiento no mejora, los accionistas pueden presionar para que se produzcan cambios más pronto que tarde.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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