El chaleco antibalas de los bancos británicos para el Brexit parece resistente

El Banco de Inglaterra les ha ordenado triplicar los activos líquidos, pero las entidades ya cuentan con otros amortiguadores

Paraguas con la bandera británica, ante el Banco de Inglaterra.
Paraguas con la bandera británica, ante el Banco de Inglaterra.

El colchón de los bancos británicos para el Brexit es tranquilizadoramente grueso. El Banco de Inglaterra ha ordenado a algunas entidades que tripliquen el número de activos líquidos que poseen en caso de una crisis de financiación durante un Brexit brusco, informó el Financial Times el domingo. Pero ese no es su único amortiguador.

Incluso si sucede lo peor y Reino Unido deja la UE sin un acuerdo el día 29, los prestamistas del país, si no la economía en general, tienen defensas bastante sólidas. En el último test de estrés del sector bancario del Reino Unido, la cantidad de valores fáciles de vender en los libros de los prestamistas fue de 1 billón de libras (1,2 billones de euros), más del cuádruple que durante la crisis financiera de 2008.

Esto equivale aproximadamente a 1,5 veces el número mínimo de activos líquidos –definidos en términos generales como efectivo, bonos del Estado o deuda corporativa de alta calidad– necesarios para satisfacer las salidas netas de efectivo proyectadas durante un crac del mercado de 30 días, según el Banco de Inglaterra.

El último movimiento del banco central no tiene por qué ser muy doloroso para los prestamistas. Para soportar un escenario de estrés de mercado de 100 días, los bancos no necesariamente tienen que abastecerse de más activos, sino simplemente comprar otros de mayor duración, según una fuente conocedora del asunto.

Mientras, la dependencia de la financiación a corto plazo ha disminuido del 15% de la financiación total de los bancos a poco menos del 4%. Y el llamado colateral preposicionado –activos pignorados, en la jerga de los bancos centrales– significa que los prestamistas podrían acceder inmediatamente a otros 300.000 millones de libras (350.000 millones de euros) de liquidez de emergencia del Banco de Inglaterra en caso de que ocurriera lo peor.

La entidad dirigida por Mark Carney ha dicho que puede conceder préstamos en todas las divisas principales a través de líneas de canje con sus contrapartes, incluidas la Reserva Federal de EE UU y el Banco Central Europeo.

Por supuesto, cualquier desaceleración posterior al Brexit significaría mayores deudas incobrables en los balances de los bancos. Sin embargo, en el peor escenario de Brexit “desordenado” –que proyecta una contracción del PIB de Reino Unido de casi una décima parte–, el coeficiente de capital ordinario Tier 1 de los bancos disminuiría en unos dolorosos pero manejables 4 puntos porcentuales, hasta el 10,7%. Es más o menos lo mismo que lo que tiene el francés Société Générale.

Los reguladores pueden consolarse con el hecho de que los bancos no sean esta vez el mayor problema de Gran Bretaña.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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