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El error de fiar sus inversiones a las previsiones

La estrategia, basada en la diversificación, y la elección de un profesional adecuado son claves para invertir en Bolsa

El error de fiar sus inversiones a las previsiones

Las perspectivas para el año que recién comienza no son del todo halagüeñas. La crisis del Brexit se agudiza en Reino Unido, tras el reciente rechazo del acuerdo de Theresa May por parte del Parlamento británico. Pero también organismos internacionales, incluso Gobiernos, han recortado sus previsiones de crecimiento y empleo.

Pese al contexto adverso, el auge de la incertidumbre y la volatilidad prevista, los inversores no  deben fiarse de las previsiones económicas y bursátiles, tan frecuentes a comienzos del curso. Sus consecuencias pueden ser perjudiciales para el ahorro.

Las tendencias nunca se mantienen, hay eventos que inciden en las predicciones

¿Por qué? Las tendencias nunca se mantienen, ya que surgen acontecimientos a lo largo de un periodo analizado que pueden cambiar el escenario.

Lo mismo sucede en economía con la marcha del ciclo, la evolución del precio del petróleo, las políticas monetarias y fiscales o la geopolítica. Hay factores, eventos que ocurren que inciden en su comportamiento.

Fallos frecuentes

Según un informe de la BBC New, de las 134 crisis mundiales que se han producido entre 1991 y 2001, el Fondo Monetario Internacional (FMI) solo ha predicho 15.

Más ejemplos. El académico estadounidense Philippe Tetlock, que estudió los pronósticos de unos 284 economistas durante 20 años, desveló que las posibilidades de acierto de estos profesionales son similares a las que tiene un chimpancé en un juego de dardos. De ahí la irónica frase extensamente conocida: “Un economista es un experto que sabrá mañana por qué las cosas que predijo ayer no sucedieron hoy”.

El grado de acierto es del 50%; hay la misma posibilidad de atinar que de fallar, según CXO Advisory

De hecho, un estudio de la Reserva Federal estadounidense (Fed) muestra que entre 1983 y 2010 las estimaciones de los economistas apenas fueron acertadas en el 30% de las veces del PIB y en el 39% de la inflación. De esa tercera parte del total, solo el 43,5% pudo atinar el siguiente año, lo que significa que apenas el 13% del total de las revisiones fue certera.

Igual situación ocurre en el parqué. En general, los pronósticos son semejantes cada ejercicio y vemos que la subida proyectada ronda el 10%. Más que en la cifra, aquí la coincidencia de la previsión está más en si subirá o bajará.

Según CXO Advisory, el grado de acierto es del 50% aproximadamente, lo que demuestra que hay la misma posibilidad de atinar que de fallar. Y se da otro problema, la mayoría son indeterminadas, es decir, no se especifica cuándo se cumplirán tales previsiones.

En el Ibex 35 los cálculos en 2018 eran de un alza de hasta el 15% y sucedió lo contrario

Los mayores desaciertos se produjeron en 2018. En el caso del Ibex 35 calcularon unos incrementos que iban desde el 5% y hasta el 15%, aunque gran parte apuntaba el 10%, hasta los 11.600 puntos.

Sin embargo, la realidad del Selectivo fue otra. El 28 de diciembre se situaba en 8.493 puntos, un descenso superior al 15% respecto al 2 de enero del año pasado. El máximo se registró el 23 de enero, con 10.609 puntos básicos, y el mínimo, el 27 de diciembre, tras cerrar en 8.363. Y como el Índice ha sido muy castigado en los últimos meses, el pronóstico para 2019 es que sobrepasará los 10.000, pero otra vez los porcentajes de crecimiento se repiten: el 5% y el 10%.

El secreto

El error de fiar sus inversiones a las previsiones

Tomando en cuenta lo anteriormente expuesto, la clave está en la estrategia de inversión, de la mano de un profesional adecuado, como los asesores que ofrece Banco Mediolanum. “Fijarse objetivos a largo plazo, según sus necesidades financieras y vitales; marcar la estrategia en función de los mismos y diversificar su cartera son hoy una máxima”, aconsejan en la entidad que cuenta con la segunda red de profesionales más grandes de España y la primera con asesores financieros como único canal de relación y asesoramiento con los clientes.

Así, por ejemplo, quien invirtió en una cartera con valores bancarios el año pasado, habrá sufrido grandes pérdidas. Pero si la hubiera repartido a otros sectores podrían incluso haber ganado dinero.

Los Family Bankers, de Banco Mediolanum, ofrecen asesoría personalizada en función de las necesidades del ahorrador

Igual sucedería en el caso del parqué. “Habría amortiguado las pérdidas si, en vez de haberse centrado en el Ibex 35, hubiese optado por una cartera diversificada con valores estadounidenses, el Dow Jones cayó en el año el 9% y el S&P 500, el 9,4%. O si hubiese incluido el ADX de Abu Dabi habría aprovechado la subida del 10,6%”, ilustran.

Por eso uno de los objetivos más importantes de Banco Mediolanum es formar a sus Family Bankers, como le denomina esta entidad a sus asesores financieros, y proporcionarles todas las herramientas y el apoyo para que ofrezcan un asesoramiento personalizado completo, abarcando todas las soluciones que necesitan sus ahorradores.

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