El Banco de España niega una nueva burbuja inmobiliaria

Considera que la fusión de la banca mediana es una buena opción ante las nuevas exigencias de capital

Banco de España
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, durante su intervención en la inauguración del Encuentro del Sector Financiero organizado por el IESE y EY EFE

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, alertó ayer de que la mora de los créditos al consumo ha empezado a crecer, por lo que ha insistido en que la banca debe ser “cauta”, ya que “no sería admisible” que este negocio se convirtiera “en una fuente potencial de pérdidas”. El gobernador también se ha referido a los activos improductivos, que aunque se han reducido considerablemente en el último año con la venta de carteras por parte de los bancos, calcula que en 2020 el valor de este ratio podía encontrarse aún en el 4%, calificado todavía de elevado, aunque este dato no tiene en cuenta la posible venta de nuevas carteras. Por ello, el supervisor mantiene que la reducción de estos activos improductios es aún un reto.
El gobernador, que ayer inauguró un encuentro del sector financiero organizado por el IESE y EY, volvió a advertir, tal y como ya ha hecho en los últimos meses, de que la banca, en su búsqueda de negocios rentables, no puede descuidar la vigilancia de las condiciones de concesión de sus créditos, especialmente en los préstamos al consumo a las familias.

Eso sí, negó que España esté nuevamente en el inicio de otra burbuja inmobiliaria. “Estamos lejos de un crecimiento excesivo del crédito”, una pregunta que reconoció se ha convertido en recurrente. Considera que “estamos lejos de un crecimiento excesivo del crédito”, aunque admitió que los precios si están subiendo “de manera importante, aunque claramente por debajo de los niveles de la crisis”.

Recordó que si esto ocurriera, el Banco de España tiene ahora “herramientas para mitigar los efectos” de una subida de los precios. Recordó que las empresas no financieras han recortado en 40 puntos porcentuales su deuda y las familias, en 20 puntos, mientras que la construcción solo pesa un 5% del PIB, en línea con la media europea, y “lejos del 12% que tenía España antes de la crisis”. El gobernador, que está realizando varios cambios en el Banco de España tras tomar posesión de su cargo en julio de este año, admitió que la crisis ha pasado factura a la institución que dirige, como también ha ocurrido a la banca. Admitió que su reto durante su mandato (de seis años) es mejorar la reputación del supervisor. Declaró que el Banco de España “está concentrada en recuperar la reputación siendo más independientes y rigurosos. Este es un compromiso del Banco de España”.

Pero también se refirió a uno de los problemas que más preocupan en la actualidad al sector, su reputación. En este sentido, señaló que la reputación “es un reto de primera magnitud al que se enfrentan hoy las entidades”. Afirmó que la mala reputación de la banca no solo se debe a fallos en su gestión durante la crisis financiera, sino también “por inadecuadas prácticas de comercialización con clientes, que menoscabaron la confianza”. Explica, además, que el número de reclamaciones ante los servicios de las propias entidades se ha multiplicado casi por 6 entre 2014 y 2017.

Ante esta cada vez mayor preocupación, el Banco de España reforzó hace cuatro años su actividad supervisora en materia de conducta. “Esta mayor exigencia supervisora, junto con las exigencias regulatorias, la necesidad de adaptarse a nuevos y más exigentes clientes y las resoluciones judicales en defensa de los consumidores están haciendo reaccionar a las entidades que vienen haciendo un esfuerzo por implantar las medidas precisas para corregir estas prácticas”. Aunque reconoce que “queda mucho por hacer”, y entre estas medidas reclama que la banca potencie “el control del cumplimiento normativo en la comercialización, y gestión de los productos y servicios bancarios”.

“Un cliente satisfecho es uno de los principales activos de cualquier entidad y la base sobre la que alcanzar una rentabilidad sostenida”, dijo.

El gobernador también ha reconocido que las fusiones entre los bancos medianos pueden ser una opción para hacer frente a los retos del sector, sobre todo los relacionados con los requisitos regulatorios de capital. Sin mencionar a ninguna entidad en concreto, ha señalado que una de las opciones que tienen los bancos de menor tamaño para superar las dificultades es el de optar por la consolidación mediante fusiones.

Estas declaraciones coinciden con la confirmación de Unicaja y Liberbank a la CNMV del inicio de conversaciones para una posible fusión entre ambas,
El consejero delegado de Banco Santander, José Antonio Alvarez, minimizó las alertas del Banco de España sobre el fuerte crecimiento del crédito al consumo por su bajo peso en el conjunto del sistema financiero. “La capacidad de crear un problema en el sector financiero no es la que tenía el hipotecario”, defendió.

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, por su parte, descartó cualquier intención de la entidad en embarcarse en procesos de integración, pues lo prioritario ahora es centrarse en su plan de transformación digital.

El consejero delegado de BBVA, Carlos Torres, defendió que la digitalización es susceptible de proporcionar a la banca nuevos silos de actividad, como podría ser el gestionar los consentimiendos de datos para darlo como servicio a terceros, gracias a que el financiero es un negocio de confianza para los clientes.

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