Hay coches de gas que contaminan tanto o más que un diésel o un gasolina

Un Zafira Tourer de GNC emite un 185% más de NOx que su mismo modelo de gasolina

Hay coches de gas que contaminan tanto o más que un diésel o un gasolina pulsa en la foto

La industria del automóvil y los ecologistas no se ponen de acuerdo. Los primeros aseguran que el gas es un combustible de transición necesario para cumplir con la reducción del 35% de emisiones de gases de efecto invernadero que se ha marcado Europa para el 2030. Los segundos, aseguran que apenas hay diferencias de emisiones entre un coche que funcione con gas natural (GNC) y uno que utilice gasóleo. Según datos a los que ha tenido acceso Cinco Días, un coche Opel Zafira Tourer (que ha tenido versiones GNC, GLP, gasolina y diésel) que utilice GNC emite un 185% más de NOx que su mismo modelo de gasolina, y solo un 2,3% menos que la versión diésel. En cuanto a CO2, el de GNC emite un 8,8% más de dióxido de carbono que la versión diésel y casi un 10% menos que la de gasolina.

En Opel han aclarado que para ellos estas cifras no son comparables por tratarse de coches que tienen diferentes potencias en los motores. El de GNC tiene un motor 1.6 turbo 150 CV; la versión de gasolina (al igual que el modelo de GLP) tiene un motor 1.4 turbo 140 CV; y el de diésel tiene una motorización 1.6 CDTI 134 CV. Si se compara los motores que son idénticos (los Zafira Tourer de gasolina con los de versión GLP), el de gas licuado de petróleo sigue siendo menos eficiente que el de gasolina.

Los coches de GLP y GNC en realidad son híbridos, ya que cuando se quedan sin gas pasan a consumir gasolina. En el caso del Opel Zafira Tourer, el modelo GLP emitía más CO2 cuando usaba gasolina, que la versión de solo gasolina (8 gramos más por km recorrido, un 5,3%). Si usa el GLP como combustible, este modelo solo emitía dos gramos menos de CO2 (un 1,3% ) y 0,6 gramos menos de NOx (3,3%) que la versión gasolina.

Transport & Environment (T&E), una asociación ecologista financiada entre otras instituciones por la Comisión Europea, ha emitido un estudio en el que critica el uso del gas como combustible, en sustitución del diésel y la gasolina. El informe explica que el modo de transporte, la distancia y la procedencia del gas elevan las emisiones finales del GNC. Por ejemplo, el gas ruso es criticado por T&E al considerarlo contaminante por la cantidad de fugas, que según la asociación, se generan en su producción.

Los turismos que usan GNC emiten entre un 7% menos y un 6% más de gases de efecto invernadero que los de gasóleo. Esta horquilla se produce por las diferentes procedencias del gas. En vehículos pesados, ese rango oscila entre -3% y +12%; y en el transporte marítimo del -12% al +9%. “Basándonos en los ensayos identificados en este informe, el gas fósil utilizado en el transporte no tiene ningún beneficio significativo”, concluye el estudio. “Los coches, camiones y barcos a gas no tienen beneficios para el clima y son una distracción de nuestro objetivo real, el transporte sin emisiones.(...) La idea de que podemos descarbonizar el transporte con gas renovable es un sueño. El poco biometano que tengamos será necesario para descarbonizar los sectores de calefacción y energía, que dependen del gas fósil. Empujar el biometano en el transporte dificulta la lucha contra el cambio climático al privar a la industria y al calentamiento doméstico de este recurso renovable limitado”, señaló Jori Sihvonen, responsable de combustibles limpios en T&E.

Las ventas, viento en popa

El GLP gana terreno. Según la DGT, las ventas de coches que usan gas licuado se han multiplicado por seis en los primeros ocho meses del año. En total, se han matriculado hasta agosto 12.000 vehículos GLP, frente a los 2.000 del año anterior.

Seat multiplica por tres sus ventas de GNC. En España, el fabricante español espera cerrar 2018 con 3.500 unidades vendidas, frente a las 1.042 del 2017. El año que viene pretende comercializar 10.000 automóviles de gas natural en España. En Europa, por su parte, la compañía prevé cerrar 2018 con 12.000 coches comercializados. Desde la compañía destacan a España, Alemania e Italia como sus principales mercados para este producto. Otros países como Bélgica, Finlandia y Suiza están teniendo un comportamiento muy positivo para el fabricante.

La apuesta por el biogás. Desde Seat están invirtiendo en desarrollar el gas natural sintético, también llamado biogás, que es renovable. Fabricado a partir de residuos urbanos y aguas residuales. Desde Gasnam y Seat defienden que este gas sería neutro en CO2, aunque seguiría emitiendo partículas de NOx.

Etiqueta ECO. Los vehículos de GNC y GLP tiene la etiqueta ECO de la DGT, que permite usar el coche en escenarios de alta contaminación.

La opinión de Gasnam

Gasnam (asociación de empresas que promueven el GNC) no ha dado datos de un modelo específico, pero, asegura a Cinco Días, que un coche de GNC “reduce prácticamente en su totalidad sus gases de NOx”. Respecto al CO2, emite entre un 20% y un 25% menos que los vehículos diésel y gasolina. Además, aseguran que el GNC emite un 15% menos de CO2 que el GLP. Respecto a la pregunta sobre qué opinan del estudio de T&E, Gasnam se remite a otro informe de NGVA (la asociación europea de Gas Natural y Renovable para la Movilidad) “que desacredita la inmensa mayoría de las afirmaciones de T&E”, según palabras de la asociación. El estudio de NGVA asegura que el GNC emite un 7% menos de CO2 que el diésel y un 23% menos que la gasolina.

El fabricante Seat, que produce coches de GNC, no ha querido valorar el estudio de la asociación ecologista. Antonio Calvo, responsable de movilidad sostenible de la compañía, aseguró a este periódico que los coches GNC de Seat emiten un 75% menos de NOx que los vehículos diésel, y un 25% menos de CO2 que los coches de gasolina. Desde la empresa destacan el valor “doble eco” de este carburante, ya que es “más ecológico y económico” que el diésel y la gasolina.

Los defensores del GLP

Al contrario que Gasnam, la Asociación Española de Operadores de Gases Licuados de Petróleo (AOGLP) realizó un estudio en octubre en el que asegura que el GNC emite un 11,9% menos de CO2 que la gasolina, pero un 12,4% más que el diésel y tiene unas emisiones muy parecidas al GLP. El estudio tiene en cuenta las emisiones que se producen desde el pozo a la rueda, es decir, desde que se saca el carburante hasta que lo consume el coche.

PSA, que fabrica varios modelos GLP (el Opel Zafira Tourer que utiliza gas licuado se dejó de fabricar a principios de este año), explicó a Cinco Días que ni el GLP ni el GNC son “parte de su estrategia central”, que está “más dirigida a la continuación de sus motores eficientes gasolina y diésel, junto a la electrificación a través de modelos 100% eléctricos e híbridos enchufables”. Sin embargo, añaden, “Opel (firma que está dentro de PSA) vio una oportunidad en el GLP y lo comercializa con bastante éxito”. Actualmente, el grupo fabrica en la planta de Figueruelas, Zaragoza, dos modelos propulsados por gas licuado, el Corsa y el Mokka X, los cuales, según PSA, emiten un 41% y un 53% menos de gases que un gasolina.

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