DBRS cree que los bancos solo pagarán el impuesto de las nuevas hipotecas

Estima que el coste a futuro sería manejable, de 700 millones de euros al año

En el peor escenario, de retroactividad de 15 años, el coste sería de 16.900 millones

Hipotecas impuestos

El mercado hipotecario español se ha quedado paralizado a la espera de que el próximo 5 de noviembre el Tribunal Supremo se pronuncie de forma definitiva sobre quién debe pagar el impuesto de actos jurídicos documentados en la firma de una hipoteca, si el banco o el cliente, como venía sucediendo hasta ahora. Será ese día cuando dicte jurisprudencia y resuelva la gran duda que pesa sobre bancos, clientes e inversores: a quién corresponde pagar el impuesto y, en caso de que lo pague el banco, si habrá retroactividad o no.

La posibilidad de que el Supremo dé marcha atrás al cambio de doctrina anunciado el pasado jueves es improbable, dado que la sentencia sobre ese caso juzgado ya es firme. Además, el Alto Tribunal también apuntó ayer que se han deliberado, votado y fallado dos sentencias "con similar objeto", pendientes únicamente de hacerse públicas y que tampoco son revisables. El gran interrogante estará por tanto en la retroactividad de la nueva doctrina del Supremo.

Para la agencia de calificación financiera DBRS lo más probable es que el 5 de noviembre el Supremo confirme que es el banco quien paga el impuesto de las hipotecas pero sin retroactividad. Es el escenario base para la firma, que cree que el impacto de cara al futuro de tal decisión para el sector bancario será manejable y lo estima en 700 millones de euros por año. "Esperamos que los bancos probablemente trasladarán ese nuevo coste de las hipotecas al cliente. En consecuencia, el impacto neto en la rentabilidad debería ser neutral".

Un segundo escenario, al que DBRS le da una probabilidad media, es que se dicte una retroactividad de 4 años, el plazo establecido para las reclamaciones fiscales. En este segundo supuesto, el coste para las entidades financieras ascendería a los 2.300 millones de euros, o el equivalente al 26% del beneficio neto acumulado por la banca doméstica en los últimos cuatro trimestres. 

De establecerse una retroactividad de cuatro años, los clientes afectados podrían reclamar a la Agencia Tributaria de su comunidad autónoma, la que ingresa el impuesto, la devolución del tributo pagado y que esta lo reclamara a su vez al banco. "Sin embargo, todavía no está claro si el banco tendrá la obligación de pagar", añade DBRS.   

El tercer escenario, el más improbable y más desfavorable para la banca, es el de una retroactividad de 15 años, el plazo de prescripción para las reclamaciones civiles. En este supuesto, la factura para los bancos podría ascender a 16.900 millones de euros, el equivalente a dos años de beneficio neto.


Normas