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España no es país para viejos

Está a la cola de Europa en un índice que evalúa las perspectivas de los futuros jubilados

Le penalizan el exceso de endeudamiento público, los altos niveles de desempleo y la situación de la banca

Varios ancianos en un banco.

En la residencia de mayores Campiña de Viñuelas (Guadalajara) hay varios ancianos centenarios entre los 35 residentes. Su longevidad es motivo de alegría y orgullo para sus familiares y para los trabajadores del centro, pero también un desafío en términos financieros y sociales.

La situación de este centro no es excepcional. En España hay casi 18.000 personas centenarias, y la esperanza de vida al nacer roza los 84 años (la segunda mayor del planeta, tras Japón). El imparable aumento de la longevidad es una bendición, pero también un reto. ¿Cómo se financiarán los 20, 30 o 35 años de ingresos extra que necesitan las personas tras acabar su vida laboral? ¿Qué medios económicos y humanos hacen falta para atender bien a una población cada vez más envejecida?

Las perspectivas a este respecto no parecen muy halagüeñas. De acuerdo con un informe elaborado por Natixis Investment Management, España ocupa uno de los lugares de cola cuando se analizan diversos factores que condicionan la situación de los jubilados: desde aspectos puramente macroeconómico hasta cuestiones medioambientales.

La amenaza del cambio climático

  • Sequías extremas. El informe de Natixis recuerda que hay estudios que apuntan a que España va a empezar a sufrir cada vez más episodios de sequía extrema, con motivo del cambio climático, lo que empeorará las condiciones de vida de los jubilados.
  • Extranjeros. La carencia de lluvias puede afectar al turismo y a los cientos de miles de europeos que eligen España para fijar su segunda residencia. “Algunos podrían decidir retirarse en otro país”, apunta.
  • Barcelona. El informe recuerda en 2008 ya se vivió una sequía extrema que obligó al a ciudad de Barcelona a tener que traer agua en barco desde el sur de Cataluña.

En concreto, España ocupa la posición número 31 de los 43 países evaluados. Solo Portugal, Chipre, Letonia y Lituania aparecen en peor situación, entre los países europeos. El Global Retirement Index (GRI) de Natixis engloba 18 indicadores que cubren aspectos esenciales del bienestar en la jubilación:

  1. Gozar de buena salud y tener acceso a servicios sanitarios de calidad.
  2. Contar con suficientes medios materiales para vivir desahogadamente.
  3. Tener acceso a servicios financieros de calidad, lo que incluye la preservación del valor de los ahorros.
  4. Vivir en un entorno limpio y seguro.

“Hay varios aspectos que perjudican especialmente el desempeño de España en este índice”, explica Sophie del Campo, directora general de Natixis IM para Iberia y Latinoamérica. “La tasa de desempleo, el alto endeudamiento público y los niveles de morosidad de la banca son señales de alarma sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas y que pueden afectar a los ingresos de los futuros jubilados”, apunta esta directiva.

En los indicadores sobre salud y políticas sanitarias, en el de calidad de vida y en el de las finanzas de los jubilados, España no sale muy mal parada, ocupando puestos medios. Es en el subíndice de bienestar material -que tiene en cuenta la renta per capita, la tasa de paro y el índice de desigualdad- donde el país aparece en muy mala posición.

Cuando se analizan los países mejor situados según el índice de Natixis no hay grandes sorpresas. Suiza ocupa la primera posición, seguido de Islandia, Noruega y Suecia. Los cuatro combinan altas rentas per capita, fuertes tasas de ahorro, bajos niveles de desigualdad y unas cuentas públicas muy saneadas.

La seguridad de la jubilación se encuentra en una encrucijada, ya que los cambios demográficos y la inestabilidad económica están ejerciendo cada vez más presión sobre los recursos de los gobiernos, las empresas y los trabajadores de todo el mundo y amenazan el ideal de una jubilación digna para todos”, señala Jean Raby, consejero delegado de Natixis IM. “Esperamos que este informe sirva como marco para un muy necesario diálogo entre las autoridades, las gestoras de pensiones, los trabajadores y el sector financiero sobre cómo se pueden atender las necesidades de los pensionistas actuales sin poner en peligro la seguridad de la jubilación para las generaciones futuras”, añade.

Los habitantes de la residencia Campiña de Viñuelas nunca han oído hablar de los tres pilares del sistema de previsión social complementaria, ni de los tipos cero impuestos por el Banco Central Europeo (BCE) [otro de los factores que condiciona el ahorro para la jubilación]. Cada tarde se contentan con echar la partida de cartas, ver el Sálvame Diario y, quienes quieren, rezar el rosario. Lo que sí que tienen claro es que necesitan la ayuda, la atención y el cariño de todo el personal de la residencia para hacer más llevaderos los últimos días de su vida.