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Sacyr, atrapada entre dos fuegos en la batalla por el control de Itínere

Los fondos APG y Corsair ejercen su derecho a comprar el paquete de la constructora para controlar el grupo de autopistas

La compañía que preside Manuel Manrique afronta penalizaciones si rompe su pacto de venta a Globavía

Playa de peajes de la autopista navarra AP-15, gestionada por Itínere.

El primer accionista de la concesionaria de autopistas Itínere, el fondo estadounidense Corsair, ha manifestado esta tarde a través de un comunicado que se ha hecho con el control de la compañía en alianza con el fondo de pensiones holandés APG. Ambas, asesoradas por Deutsche Bank, han ejercido su derecho de primera oferta sobre las participaciones de Sacyr (15,5%) y de Liberbank (5,8%), porciones que suman al 37,9% que ya estaba en manos de la propia Corsair para alcanzar el 59,2% del capital. La operación, que esperan cerrar a finales de este año con la obtención de los permisos de autoridades regulatorias y de competencia, valora a Itínere en 1.300 millones.

Corsair mantenía una batalla con el resto de accionistas, entre ellos la propia Sacyr (15,5%), Abanca (23,8%) y Kutxabank (16,3%), a la vista de la posición de control que el fondo venía arrogándose en virtud de un pacto de accionistas. Este fue denunciado ante la Corte de Arbitraje de Madrid por los minoritarios por el bloqueo para vender sus participaciones. El otro accionista relevante es Liberbank con el 5,8%.

En este contexto de lucha interna, la constructora y las dos entidades financieras españolas alcanzaron a finales de julio un acuerdo con Globalvía para traspasar sus paquetes accionariales. A través de esa adquisición, esta otra concesionaria planeaba hacerse con un 55,6% del capital de Itínere por 723 millones, una oferta que ha sido igualada por Corsair y su socio APG. El plan de Globalvía, nacida de las concesiones de FCC y la antigua Caja Madrid, es constituir con Itínere una de las mayores plataformas europeas de gestión de infraestructuras.

Enfrentamiento entre compradores

Por el momento, todo está en el aire y suenan tambores de guerra empresarial. El hecho es que los tres socios que anunciaron la venta a Globalvía lo hicieron, según fuentes cercanas al acuerdo, a través de la vinculación de unas participaciones que llegan al 55,6% de Itínere. Incluso existe una penalización multimillonaria, de 100 millones de euros, si Sacyr, Abanka o Kutxa rompen esa sindicación para salir al mismo tiempo de la concesionaria. Un hecho que da pie a Globalvía para poner en tela de juicio la validez de la ofensiva de APG y Corsair.

"Si Corsair ya contaba con un 37,9% de Itínere y ahora llega al 59,2%, todo parece indicar que habría llegado a un acuerdo con Sacyr y Liberbank (5,8%), lo que va en contra del acuerdo firmado el pasado mes de julio", explican fuentes de Globalvía. La sospecha tenía base y esta última firma de autopistas se plantea ir a los tribunales para frenar la compra por parte de APG y Corsair: "Los compradores tienen derecho de tanteo, pero los tres accionistas que nos iban a vender sus paquetes accionariales por 723 millones no pueden hacerlo por separado", añaden desde Globalvía.

Sacyr, por su parte, niega haber firmado venta alguna con Corsair y APG: "Sacyr no ha mantenido relación individual con APG y Corsair excepto la conjunta con Kutxa y Abanca. Confirmamos que no hemos llegado a ningún acuerdo para venderles Itínere", sostienen en la constructora que preside Manuel Manrique. Esa compañía, asesorada por Uría, debe decantarse ahora por una u otra oferta. Y, para ello, debe decidir qué derecho prevalece, si el de la primera oferta de Corsair o el de la adquisición de una participación mancomunada por parte de Globalvía. En cualquier caso, Sacyr se enfrenta a posibles penalizaciones y analiza ahora cuál es el escenario menos perjudicial para sus intereses.