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Paciencia y diversificación a la espera de que escampe en Argentina

Las empresas españolas han vivido ya tiempos de dificultad en el país, como el corralito o la expropiación de YPF

Argentina ha vuelto a convertirse –una vez más– en un factor de riesgo para las empresas españolas que tienen intereses en el país. La fuerte depreciación que acumula su moneda, que llega ya a un 50%, supone una amenaza para los ingresos de las cotizadas españolas, que el año pasaron sumaron en total 13.868 millones de euros. El desplome del peso no puede ignorarse, dado que opera como un misil en las ventas, que se generan en dólares y afectan a las cuentas de resultados. Aunque las ventas de las cotizadas suponen de media un 1,96% de su facturación total, en general el nivel de exposición de la empresa española en Argentina es heterogéneo y, en algunos casos, muy elevado. Así ocurre, por ejemplo, con Codere, Prosegur y Dia, con un 35%, un 30% y un 16% de las ventas, respectivamente.

No es ningún secreto que la crisis que atraviesa el país es compleja y no tiene una solución rápida. El Gobierno de Macri, obligado actualmente a negociar un adelantamiento del rescate pactado con el FMI, se mueve entre el riesgo de un default, por las dificultades de afrontar los vencimientos de su elevada deuda externa, y la necesidad de realizar un ajuste de gasto que puede desencadenar un conflicto social. En ese escenario, a las empresas españolas les resta cubrir posiciones y adoptar en general una estrategia de prudencia en cuanto a inversión y licitaciones.

En cualquier caso, no es la primera vez que se ven obligadas a actuar de forma semejante. Las cotizadas del Ibex han vivido ya varias situaciones complejas en Argentina, como la crisis del corralito o la expropiación de YPF a Repsol en 2012. Aunque es cierto que el mayor peligro ahora mismo sería la posibilidad un contagio al resto de las economías latinoamericanas, los analistas no lo consideran probable. A la espera de que el país reconduzca poco a poco su inestabilidad y su elevada volatilidad, las empresas tienen en la paciencia y la diversificación geográfica de sus inversiones en el exterior las mejores herramientas para capear la tormenta.